La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

El caso Julián, un niño aborigen internado en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez

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Antecedentes del caso.

Julián es un niño de 3 años proveniente de la comunidad aborigen Pindó Poty, pueblo Mbya guaraní, El Soberbio, provincia de Misiones.

Ingresó al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires  el 18/7/05.

Llegó acompañado de su mamá Leonarda V., de 17 años, su papá, Crispin A., de 20 años, y una enfermera aborigen, bilingüe.

El caso Julián surge a partir de la detección de la enfermedad que efectúa un integrante de la comunidad,  que cumple las funciones de agente sanitario. Al ver el estado de salud del niño se lo comunica inmediatamente al cacique (ver apéndice, al final) quien decide mandar a llamar al Sr. Mario Acuña de la ciudad de El Soberbio, integrante de una ONG, que siempre les presta colaboración y asistencia, para que lleve al niño al centro de salud de la ciudad.

Una vez en el Hospital de la localidad del Soberbio, y dada la gravedad del cuadro que el niño presentaba,  se decide su traslado a la ciudad de Posadas. Al escuchar  esta posibilidad, los padres del menor deciden volver a la casa del Sr. Mario Acuña para que previo a todo traslado se le comunique a la comunidad de esta situación. En este punto, en vez de mediar el respeto y tolerancia adecuada quizás por inexperiencia en este tema o por la urgencia del caso, no se esperó a que el cacique de la comunidad, llegase al pueblo,  para ponerse al corriente de lo que estaba pasando. Se ordenó el traslado de manera compulsiva de toda la familia a la ciudad de Posadas. Este hecho fue el puntapié inicial de la disconformidad de la comunidad en relación a la falta de respeto que sintieron, y desconsideración por la autoridad del cacique.

Este traslado se efectuó por medio de la fuerza pública.

Ya en la ciudad de Posadas, y ante la preocupación de que los padres se vuelvan a la comunidad, personal del Ministerio de Salud de la Provincia decidió darle intervención a la Jueza de Familia del Juzgado Nº 2, que por la información médica recibida y dado el grado de complejidad del caso, autorizó el traslado del niño y la familia al Hospital de Niños Dr. Ricardo  Gutiérrez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En este breve relato, se puede observar que la raíz de este conflicto intercultural, podría haber sido evitado, en su inicio, si se hubiese comprendido la diferente cosmovisión del pueblo Guaraní. En base a ese entendimiento, se podrían haber evitado situaciones, que luego resultaron difíciles de sortear.

La consulta a los Pueblos Originarios en los temas que hace a su esencia e interés resulta ser una obligación para el Estado Nacional y Provincial basada en  el Convenio 169 de la OIT, ratificado por ley nacional 24.071. La convivencia armónica, obliga a tener presente pautas de conducta excepcionales para afrontar estos caminos con éxito.

Cuadro Clínico al ingreso

El paciente es derivado con la presunción  de una  enfermedad congénita del corazón.  Al ingreso presenta un severo compromiso de su estado general,  con  un cuadro de edema generalizado de aproximadamente 15 días de evolución. A partir de ese momento, se realizaron distintos estudios, que demostraron la presencia de una tumoración en su corazón, que ocupaba el lado derecho,  sin poder arribarse  a un diagnóstico de certeza del origen de la misma.

Durante la internación el paciente presentó distintas complicaciones.

Completado los estudios, el equipo médico tratante,  llegó  a la conclusión que la única posibilidad de sobrevida era la resección del tumor intraauricular, la exploración del tumor intraventricular y la resección de aquello que sea posible resecar. La resección de la masa tumoral permitiría además, contar con diagnóstico etiológico a través del estudio bacteriológico y micológico y del examen anatomopatológico,  lo que permitiría iniciar un tratamiento adecuado.

 Se considera, que el pronóstico del paciente sin este tratamiento era ominoso a corto plazo.

La cirugía propuesta por el estado en que se encuentra el paciente y por lo avanzado de la enfermedad tiene importante riesgo. Sin embargo, ese riesgo es francamente inferior a la evolución natural del proceso actual.

De no ser operado no se entreve posibilidad de sobrevida del niño. El pronóstico alejado dependerá de la enfermedad de base. En ese momento se consulta al Comité de Bioética de la Institución.

Dilema Bioético.

Los padres desconfían de la medicina  del “hombre blanco”. Se encuentran en lo que para ellos es un medio hostil, mas allá de los esfuerzos realizados para evitar esto. Se niegan a firmar el Consentimiento Informado para realizar la cirugía planteando su deseo de volver a su comunidad de origen.

Dictamen y fundamentos del mismo.

Para elaborar el dictamen el Comité[1] consideró el derecho que les asiste a los padres y al niño de que sus creencias y pautas culturales fuesen respetadas, el deber de estos de asegurar la salud de Julián y el derecho de Julián al cuidado de su salud así como a recibir la mejor atención.

Al momento de realizar la consulta al Comité,  no existía un diagnostico etiológico. La opinión del equipo tratante coincidía en  que la única manera de acceder al mismo,  era a través de  la cirugía.

Esta falta de diagnóstico,  dificultaba la toma de decisiones,  al no poder definir si Julián tenía una enfermedad pasible de tratamiento y con posibilidades reales de curación.

Teniendo en cuenta el severo compromiso general que presentaba el niño, la vuelta a su hogar, en estas condiciones,  implicaba casi con certeza su fallecimiento.

 Evaluando  estos aspectos el Comité elaboró el siguiente dictamen:

1)      Al momento de la consulta no existe un diagnóstico de certeza. Esto ha motivado que no se cuenta con un pronóstico real sobre el futuro del niño, lo que de alguna manera dificulta la toma de decisiones. Nadie ha planteado, con seguridad,  que no existan posibilidades terapéuticas para brindarle, de hecho actualmente el niño se encuentra recibiendo tratamiento médico. En este contexto el Comité considera que se debe priorizar el derecho que asiste a todo niño en relación al cuidado de su salud, sobre otros referidos al respeto de su identidad y/o pautas culturales. La Convención sobre los Derechos del Niño sostiene en su Artículo 6 que,  1. Se reconoce que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida. 2. Se garantiza en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.  Artículo 24,  1. Se  reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Se hace referencia a la necesidad de  asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.

2)      Se recomienda instrumentar todas aquellas medidas que permitan llegar a un diagnóstico, incluyendo consultas con otros Centros. En relación a este punto y como es norma, antes de decidir cualquier estudio, debe evaluarse el beneficio del mismo versus el riesgo potencial para el paciente.

3)      El Comité recomienda que si en un tiempo prudencial,  no se puede arribar a un diagnóstico que permita un tratamiento adecuado o no hay respuesta al tratamiento instaurado, que se evalúe, firmemente, el  retorno a su hogar. La misma consideración  debe ser tomada en cuenta, si aun con un diagnóstico de certeza el tratamiento a realizar, sea de sumo riesgo para el niño.

4)      Debe evaluarse la posibilidad si se dan las condiciones, que el niño sea atendido en un hospital de su zona, con el fin de minimizar su desarraigo así como el de su grupo familiar.

5)      El Comité ve con preocupación la participación de los medios de prensa en cuanto afecte la confidencialidad del niño y/o su familia.

6)      Teniendo en cuenta el estado en que llegó el paciente a nuestra Institución, más allá de su enfermedad de base, el Comité quiere expresar su preocupación por el eventual riesgo de la población infantil en  la comunidad de origen.

Evolución del caso.

Por la acción de los integrantes del equipo tratante (médicos, psicólogas, asistente social, enfermeras), autoridades de la Institución y miembros de ONG que participaron, avalados por el dictamen del Comité, se logró que los padres pudiesen comprender la necesidad del acto quirúrgico y autorizaran al mismo. Para esto, fue fundamental el aporte de Jefe de Cirugía Cardiovascular del Hospital, quien con lenguaje sencillo  y adecuado explicó a los padres los riesgos y los beneficios de la operación. El acto quirúrgico permitió la extirpación de la masa tumoral, que por anatomía patológica,  resultó ser de tipo inflamatorio secundaria a una infección por un germen denominado Nocardia.  Así fue  que el niño pudo recibir tratamiento específico para  su patología, mejorando su estado general y externándose  para regresar a su comunidad. Luego de un tiempo y debido a un empeoramiento de su cuadro debió volver  a internarse. Por lo extendido de la lesión, el empeoramiento clínico y  el agravamiento del cuadro cardíaco el equipo médico consideró que en este estado evolutivo no era  factible una nueva intervención quirúrgica a nivel cardíaco. De acuerdo a ese planteo se informó la decisión tomada a los padres,  aconsejándoles el traslado de Julián al Hospital de Posadas para que pueda estar más cerca de su  familia. Cabe destacar que el niño, en la última etapa  de internación, se mostró muy triste y decaído coincidiendo con el viaje de su madre a la comunidad, por estar embarazada.

 Al tiempo, el médico residente que había tenido a cargo a Julián en su última internación, recibió el siguiente fax del promotor de salud de la comunidad, en respuesta al enviado desde el Hospital, por el profesional, a fin de  interiorizarse del estado general del niño. “Dr. Santiago, Julián con su familia ya están en la comunidad desde el pasado 21 de mayo, esta como siempre pero más contento por que los cariños que recibe de los familiares, y de la comunidad fueron lo que mas necesitaba, y el escuchar los cantos de los pájaros siempre le da una sonrisita cada mañana y bueno el rezo de los abuelos son todos los días, dentro de la otra semana estarán en la comunidad todos los rezadores de las comunidades de la provincia. También Crispín y la señora siempre en cada rezo que compartimos, siempre se acuerdan de ustedes, no será fácil de olvidarlos, y los esperan por acá si es posible. Saludos de mi parte a todos los doctores de esa unidad en especial al abuelito, dice Julián (referido al Jefe de la Unidad). Espero que  sirva este mensaje para su tranquilidad, un gran  abrazo y fuerza!!! Aguyjevete (saludo de los abuelos).

Julián falleció al día siguiente en junio de este año. Agustín, su hermano recién nacido, es traído a Bs. As. y al igual que Julián padecía de una inmunodeficiencia falleciendo a causa de una  neumonía..

Aspectos socioculturales. Comunidades Guaraníes en Misiones.

La comunidad de Julian, “Pindo Poty”, se encuentra situada a unos 30 Km. de la localidad más próxima, territorialmente se encuentra dentro de la llamada “Reserva de Biosfera Yaboti”, plena selva misionera. Esta situación geográfica ha hecho de que sea unas de las comunidades que con mayor firmeza defiende su tradición cultural y espiritual. El cacique, Alejandro Benítez, resulta ser una persona muy estimada por el resto de las comunidades por la firmeza y sabiduría en sus decisiones y convicción en la defensa del bagaje cultural guaraní.

Las comunidades guaraníes de Misiones pertenecen, en su mayoría a la etnia mbya. Esta población ha vivido  siempre más resguardada en el monte y casi no ha dado cabida  a ninguna religión. Los Guaraníes forman parte de la familia lingüística tupí-guaraní que habitaron y habitan en las zonas aledañas a los ríos Paraná y Paraguay.

Se hallan organizados socio-políticamente en una estructura jerárquica. En primer lugar, se halla el cacique, que es el jefe máximo de la comunidad. Su función es el control social de toda la comunidad, es el encargado de mantener el orden, establecer las penas en caso de delitos, realizar los casamientos, los divorcios, de dar consejos a la comunidad, entre otras funciones. En general es el encargado de todas las actividades que impliquen organización del grupo social. Quién lo acompaña en todos sus actos es él Opyguá, el guía espiritual. Estos son elegidos por Ñamandú (dios creador), quien le da la fuerza. Los Opyguá, cumplen también funciones de médico, atendiendo a los miembros de la comunidad. Están encargados de tomar las decisiones junto al cacique y para hacerlo se reúnen con otros Opyguás, de todas maneras es este último quien decide sobre el fondo de la mayoría de los asuntos que hacen a la esencia de la vida espiritual y cultural de la comunidad. Para ser elegidos, no requieren de ninguna característica física, sino que requieren características espirituales, basadas en su fe, sus acciones, su comportamiento y su solidaridad. También realiza las oraciones, prepara los remedios naturales y aconseja junto al cacique.

El cargo de Opyguá, puede ser trasmitido de padres a hijos mediante una enseñanza larga y paciente que se caracteriza por una transmisión oral personalizada del conocimiento necesario para ser guía espiritual y máximo exponente de la sabiduría ancestral de su pueblo.

El lugar en que se desarrollan los rituales de sus creencias religiosas se denomina Opý. La concurrencia al Opý y los rituales depende de cada comunidad. Hay comunidades que concurren todas las tardes, otras solo dos veces por semana, o bien, solamente en las fiestas para su celebración.

Para las curaciones se utiliza la llamada  medicina tradicional, la cual se base en el uso directo de plantas como por ejemplo, en caso de  diabetes, o en la utilización de anticonceptivos, caries u otras enfermedades.

Comentario al Dictamen

por Eduardo Javier Jourdan. Doctor en Derecho Magíster en Derechos Humanos Secretario del Juzgado Familia nº 2 Primera Circunscripción Judicial de la Provincia de Misiones

El respeto del pluralismo y a las especificidades culturales, sociales, morales y religiosas, se encuentran arraigadas en grupos étnicos, preexistentes al propio Estado y que mantienen sus costumbres ancestrales y que históricamente fueron la cultura mayoritaria, hegemónica y dominante, y que se convirtieron en minoritarias a raíz de su destrucción en manos de genocidas civilizadores.

Este reconocimiento a la diversidad cultural –entendiendo cultura como todo el abanico de valores y creencias que organizan la vida de un grupo– exige por parte de los tribunales el conocimiento de las normas y de las diversas culturas, entre ellas la indígena.

No hay duda sobre la necesidad de respeto por parte de todos los poderes del Estado y los miembros de la sociedad, de las minorías culturales étnicas, imprescindible para asegurar la libertad y dignidad humana, aunque el respeto autonómico de las costumbres e instituciones indígenas constituyen muchas veces un componente crítico que incluso en ciertas oportunidades colisiona con la voluntad unitaria y unificadora de los gobiernos estatales, y que a menudo priorizan la unidad cultural por encima de la diversidad.

La causa que se analizará a continuación “Expte 597/05 Dirección de Programas Comunitarios de Atención primaria de Salud S/ Pone en Conocimiento” ha movilizado gran parte de la sociedad, en la cual se han visto conjugados elementos legales, culturales, y protectorios de los derechos humanos. Se trata de la causa del niño aborigen “Julián”, perteneciente a la comunidad indígena Pindó Poty, localizada en el Soberbio, provincia de Misiones.

Las actuaciones que fueron iniciadas por la Directora de Programas Comunitarios A.P.S, ponía en conocimiento la situación de salud en la que se encontraba el menor Julian A., hijo de L.V y C.A (ambos padres indocumentados y la madre menor de edad), aborígenes miembros de la comunidad aborigen Pindo Poty de la provincia de Misiones.

El niño padecía de una cardiopatía congénita enfermedad “ebstein”, con tumoración intra-cardiaca, razón por la cual se requería el traslado del Hospital donde se encontraba internado en la provincia de Misiones a un centro especializado de la ciudad de Buenos Aires, específicamente al Hospital Gutierrez de dicha ciudad. Razón por la cual se solicitó autorización judicial a fin de trasladar al niño.

En este estado corresponde analizar la situación desde la óptica del objetivo por el cual el Juez toma intervención en la causa (el estado de indocumentación del grupo familiar y estado minoril de la madre) la cual se tornaba necesaria para el traslado fuera de la provincia, de la autorización respectiva. Correspondiendo suplir la falta de capacidad de la misma a los fines de otorgar la  presente autorización, y ante la falta de representante legal, y la urgencia del caso, en función del interés superior del niño, es el Estado quien debía suplirla.

Se da curso a la acción y se arbitran los medios necesarios para poder efectivizar el traslado del menor, para lo cual son citados sus padres, asistidos por traductor oficial,  quienes manifiestan en audiencia su plena conformidad a que su hijo sea trasladado a la ciudad de Buenos Aires a los fines de realizarse los análisis  y estudios pertinentes.

Así las cosas, hasta aquí la cuestión no padecía de mayor complejidad. Pero el conflicto se suscita en ciudad de Buenos Aires y encontrándose el niño internado en el Hospital Gutierrez, donde recibía tratamiento desde hacía ya quince días, y a la espera de que las condiciones de salud se encuentren dadas para poder realizarle una intervención quirúrgica.

Los progenitores de Julián asistido por el jefe de la comunidad indígena, expresan su oposición a cualquier tipo de intervención del menor. Aduciendo que la medicina del hombre blanco no era la idónea para curarlo, que el plazo transcurrido en Buenos Aires internado era suficiente y que ninguna mejoría se había dado.

Solicitando que el niño sea traslado nuevamente a la Comunidad aborigen para ser tratado con la medicina ancestral, decisión esta que es apoyada por la comunidad, el cacique y los miembros del consejo de ancianos “opygua”. Formaliza esta presentación como “Protección de persona” la Defensoría Publica de menores e incapaces representante del Ministerio Pupilar de la Nación.

Ante este presentación, y a los efectos de analizar la cuestión planteada se señala una audiencia con los progenitores, con asistencia de un interprete, el coordinador de Consejo de ancianos y guía espiritual de la Nación Mbya Guarani, y el miembro de la comisión de Juristas indígenas de la Republica Argentina, a fin de poder mantener un dialogo en forma interactiva y plenamente comprensible.

En esta audiencia los progenitores manifiestan y consienten que se le continúen realicen todos los estudios y practicas que correspondan a los fines de que su hijo se pueda reponer, aunque oponiéndose si, a toda practica o estudio que implique intervención quirúrgica.

Fundan su oposición en su cultura, costumbres y creencias ancestrales del pueblo al que pertenecen, por ello consideran que lo mas apropiado es que su hijo se  reponga y así pueda viajar a Misiones donde puede ser asistido con su medicina aborigen y la medicina del hombre blanco en el Hospital de Misiones.

De igual manera reafirman su oposición a la intervención quirúrgica en la circunstancia de que los médicos del nosocomio dan escasas probabilidades de que su hijo sobreviva.

Ante esta afirmación, se requirió al Hospital Gutierrez para  que remitiera informe del estado actual en el que se encontraba el menor, y el avance de la enfermedad.

Del informe suministrado por el nosocomio surgía que si bien el tratamiento y futura cirugía que se debía realizar tenía un importante riesgo en la vida del paciente, también dejaba en claro que dadas las condiciones y pronóstico del paciente, sin recibir un tratamiento adecuado y una posterior intervención quirúrgica indefectiblemente llevaría al niño en un corto plazo a un desenlace fatal

El cuadro médico para proceder a la intervención quirúrgica requería de autorización de los padres, la cual si bien inicialmente se realizó en concordancia con la voluntad de los padres del menor, esta fue expresamente revocada con posterioridad.

Ante este panorama correspondía resolver el planteo en un marco de razonabilidad, pues pese que el dictamen médico no aseguraba con certeza que la intervención tuviera éxito, también manifestaba el peligro inminente en la salud del paciente en caso de no realizarse, en todo caso la decisión superaba ampliamente la situación que motivara la intervención del tribunal.

Se trataba de definir entonces, la vida de un niño indígena en grave estado de salud y riesgo, que de no ser intervenido quirúrgicamente no tendría posibilidad alguna de sobrevivir; y que la medicina que podía proporcionar nuestra cultura era factible que salvará al mismo, la cual si bien en la presente causa no era infalible, era la única alternativa posible para sobrevivir.

Pero realizar esta cirugía implicaba necesariamente una elección, entre la salud del niño, o la voluntad de los padres arraigadas en creencias ancestrales de la comunidad indígena que se oponían a la misma.

Frente a la universalidad de los derechos humanos, nos encontramos con la realidad de la diversidad cultural, entendida como en la presente causa en la diversidad étnica, y que aparece como un factor de legítima resistencia, de finalidades hegemónicas, las que, desde un punto de vista, al menos, aparecen como cuestionables.

La función del juez, en estos casos debe estar encaminada esencialmente asegurar las herramientas legales para consolidar un debido proceso en la cual ambas partes puedan manifestarse.

Exige además un verdadero análisis intercultural, ejes sobre los cuales debe en definitiva analizarse la situación, no aplicar una fría norma jurídica a una causa sin más, sino que se trata de diferenciar, de distinguir el caso particular, justamente porque el mismo posee tintes de particularidad. Particularidad en el sujeto, con costumbres diferentes,  tanto sociales, religiosas y morales.

El planteo surge entonces…

-          Debería primar en esta instancia, el valor reconocido constitucionalmente de las costumbres y cultura de los pueblos indígenas, ancestrales y milenarias, anteriores a la cultura traída a estas tierras por los blancos, entre las que se encuentran el ejercicio y reconocimiento legal de la medicina indígena tradicional, y el suministro de sus propios tratamientos, incluyendo prevención y rehabilitación.

-          O bien, debería otorgarse prioritariamente la aplicación de la medicina del hombre blanco que al tener tecnología y haber experimentado avances a lo largo de los años, puede eventualmente mejorar la situación del menor-.

Bien es sabido que todos los derechos tienen un limite, no son absolutos por lo tanto, no se puede hacer cualquier cosa en nombre de un derecho, y frente a este conflicto de intereses que debe ser dilucidado, y en el cual un niño forma parte, consideramos de manera imperativa que debe optarse por aquella solución que mejor corresponda a la defensa o satisfacción de los intereses del niño. Y ante una contraposición entre ambos debe prevalecer el interés del niño.

Cuestión esta que se tuvo en cuenta al momento de resolver, en favor de continuar con el tratamiento en el Hospital Gutierrez, donde se consideró esencialmente el interés superior del niño, que supone para el Estado una limitación o una orden para él mismo. Conjugado este con el valor vida, otro elemento esencial y que también ocupa un lugar ejemplar en nuestra legislación y en el propio derecho natural. La vida es lo más sagrado que se tiene, y debe estarse en favor de la preservación de la especie humana, en consecuencia si la voluntad de los progenitores pone en riesgo la misma, debe priorizarse la primera.

Esto no significa desconocer la diversidad cultural, el cual constituye uno de los desafíos actuales en los derechos humanos, y dentro del cual el logro de la universalidad debe obtenerse en un marco del respeto de dicha diversidad y del ejercicio de la libre determinación de los pueblos. Aunque si, debe necesariamente considerarse bajo un criterio de corrección y de justicia para sociedades pluriculturales que en determinadas oportunidades y cuando el caso lo requiere, delimitarse el ámbito de integración jurídica y social.

Por ende en algunas situaciones, se requiere limitar el derecho de minorías, pero solo porque es necesario al mismo tiempo, proteger otros derechos involucrados como es el derecho del niño y el derecho a la vida.

La trascendencia del interculturalismo, es justamente la que coloca limites a una a determinada actuación de la ley, generando una discriminación a nuestro entender de tipo positiva, analizando el caso particular, o las particularidades que presentan sobre determinados sujetos, y determinadas conductas.

En la presente causa nos encontramos frente a dos derechos reclamando por un mismo espacio, disputándose el mismo lugar. Con lo cual alguno de los dos derechos debe ceder. Es una situación en la cual algo importante y que valoramos se va a perder, y lo que tenemos que lograr es que esta perdida afecte lo menos posible aquello que mas valoramos. En consecuencia se debe justificar cual es el derecho que va a perder mas, cuanto va a perder y por que razones. Incluso nos lleva a discutir, por que un derecho es mas importante que otro. Y esta es una discusión que nos involucra a todos, porque involucra a los derechos constitucionales, que debe estar al alcance de todos y pensada como tal, y no como algo reservado exclusivamente a los juristas.

Por ello, planteada la cuestión, y realizadas las actuaciones procesales pertinentes se resolvió… “respetar la voluntad de los padres, siempre y cuando esta voluntad no ponga en juego la vida de menor, debiendo en este supuesto, los médicos proceder a realizar todas las diligencias necesarias a fin de salvaguardar la vida del menor”.

Si bien la resolución puede recibir criticas desde la concepción de los derechos humanos, pues en cierta manera se desvalorizan los contextos culturales a los que pertenecen los padres del menor. También desde otra óptica se debe plantear si el derecho de tradición, cultura e identidad debe tener un carácter prioritario absoluto frente al derecho a la vida del menor.

De hecho nos planteamos ¿Si la decisión debía ser tomada por padres que no pertenezcan a una comunidad indígena, causaría el mismo efecto en la sociedad como el que ha causado la manifestación de voluntad de los padres, integrantes de la comunidad aborigen?

A modo de conclusión creemos humildemente que no podemos agotar el tema en el presente caso y debemos considerar que en una sociedad integradora, resulta una obligación social, revertir la marginalidad, en la que se encuentra la población aborigen.

Si bien en el plano jurídico la reivindicación de los pueblos indígenas en espacios locales, nacionales e internacionales se ha visto favorecido por el reconocimiento de derechos en leyes y políticas públicas, si  estas no se realizan en el plano social, pierden su asidero político.

Para lograr esto es necesario que las identidades indígenas se reconstruyan en razón de su historicidad, de esta manera se estaría revirtiendo una actitud de desvalorización cultural que ha sido una constante de la relación de las culturas civilizadoras hacia las indígenas.

 


NOTA:


[1] Miembros del Comité de Bioética: Dr. M. del Valle, Dra. M .Dastugue, Dra. N. Stepansky , Dra. C.Selinger ,  Dr. A. Benítez ,  Fac. M. Mabel Garra, Dra. D. Lynch Pueyrredón, Dra. B. Muracciole, Sra. Agnes de Berretta,  Dra. G. Ortellao,  Lic. Cristina Coglianese,  Pbro. Juan de Aguirre  Lic. Enf. S. González ,  Abg. Dra. P K. de Williams,  Dra. M Cevallos.  Abg. Dr. Alejandro Antón. Dr. Santiago Rossi. Médico residenteH NRG

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 Dra. Teodora ZAMUDIO