La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Breves notas de la etnohistoria del pueblo mapuche

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María del Milagro Lee Arias (Comp)

 

 

Momentos “recientes” de la historia mapuche documentada

Son dos los momentos que marcan la historia del pueblo mapuche: uno en que la sociedad mapuche se mantiene políticamente independiente, mientras realiza un inusitado proceso de expansión económica y territorial hacia las pampas argentinas[1]; y otro en que el pueblo mapuche se ve dominado política y culturalmente por los “conquistadores” chilenos. Caractericemos, entonces, lo más sucintamente posible, la historia de este pueblo[2].

 

La llegada de la corona hispano-austriaca

Cuando Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago el 12 de Febrero de 1541, los grupos indígenas que poblaban el centro-sur del territorio entonces llamado “Nueva Extremadura” no eran propiamente mapuche, sino reche -gente pura, indio de Chile (Valdivia 1606)-. Estos grupos reche darán origen, a través de un proceso de etnogénesis que reconfigurará su identidad étnica, a los actuales mapuche a mediados del siglo XVIII (1760 aproximadamente)[3].

Reche (hombre verdadero o auténtico), Moluche (hombre guerrero u hombre de occidente), Aucas (libres), son denominaciones que usaron los indígenas para designarse así mismos en el siglo XVl, XVll y  XVlll.La denominación de araucanos es de origen español y, actualmente, ellos así mismos se reconocen con el nombre de pueblo mapuche. Fuente: Orígenes de la población del cono sur Americano http://www.pucononline.cl/html/origenes.html

Los grupos reche se caracterizaban por la ausencia de una organización política fuerte y centralizada. Como toda sociedad tribal, estos grupos se estructuraban, política, sociológica y culturalmente en torno al parentesco. Su unidad fundamental era el patrilinaje o lof compuesto por la familia extensa de un patriarca, siguiendo la línea masculina. A través de él y gracias a un sistema de intercambio generalizado del tipo de alianzas matrilaterales, mantenían unida una sociedad sin cabeza, o más bien con demasiadas cabezas. No obstante, existían en lo político, unidades de integración más elevadas: el lebo o rehue, los ayllarehue y los futamapu o butalmapu. Estas unidades se articulaban para enfrentar algún tipo de contingencia, como la guerra, disolviéndose tan pronto como aquélla acababa[4].

En 1641 se fijan las fronteras en el “Parlamento de Quilín.” En esta etapa se producen grandes transformaciones en el seno de la sociedad reche, siendo la más importante el surgimiento de la identidad étnica mapuche como consecuencia de la interacción de los nativos con los peninsulares, se produjo una concentración o centralización del poder, en pocas manos, así como una estratificación social y una sucesión hereditaria del cacicazgo: los líderes ya no eran elegidos de acuerdo a sus habilidades para la guerra, sino por la acumulación de un poder económico, político e informacional que se transmitía de generación en generación. Esto tiende a cristalizarse en la formación de hegemonías sociales, económicas y políticas. Asimismo, las grandes agrupaciones como los ayllarehues y los butalmapus propenden a convertirse en unidades permanentes, aunque los rehues siguen gozando de autonomía política[5].

Los “Parlamentos,” en tanto, eran la forma de relación pacífica de mayor jerarquía que utilizaban las autoridades coloniales, para regular la convivencia y mantener la estabilidad en la región fronteriza, puesto que su principal objetivo era negociar la paz ...“a diferencia de otros grupos étnicos americanos, los mapuche pudieron constituirse como ‘nación étnica,’ capaz de negociar...” [en los parlamentos] “...la marcación de la alteridad era lo central[6].

En cuanto a las transformaciones económicas bien sabemos que de una sociedad basada en la horticultura, la caza-recolección de frutos, la pesca-recolección de mariscos y algas y la ganadería de chiquillanes, como lo era la sociedad reche, la sociedad mapuche se constituye en una sociedad eminentemente ganadera y mercantil. Los reche-mapuches rápidamente se apropiaron de los animales traídos por los españoles. Los caballos (kawell o kawellu) se multiplicaron fácilmente en la Araucanía y los nativos aprendieron a reproducirlos y cuidarlos transformándose en buenos jinetes. El ganado bovino y ovino reemplazó casi totalmente al auquénido. Otro cambio de importancia fue la introducción de la agricultura propiamente tal, específicamente, el cultivo de cereales[7].

De resultas del crecimiento ganadero y la peculiar incidencia ambiental del ganado ovino (depredador de terrenos y pasturas),  durante el siglo XVII la búsqueda de pastizales y animales para comercializar, llevó a los reche-mapuche allende los Andes donde se mezclaron con los grupos pampinos, produciéndose el fenómeno conocido como la “Araucanización de las Pampas”, hecho que provocó una expansión territorial inusitada entre los grupos aborígenes americanos.”[8] La “nueva” presencia mostró sus particularidades, aparecieron así:

  • el que en territorio argentino se dio a llamar el “malón” o “maloca,” consistente en asaltos sorpresivos de corta duración destinados a capturar principalmente ganado, se transformó en una actividad central para la economía mapuche, tanto por la gran necesidad de animales para redistribución ritual, como para el comercio en las regiones fronterizas.

  • el “conchavo”, intercambio de mercaderías, vestuarios, baratijas, etc. también tiene un lugar predominante, no sólo dentro de la sociedad mapuche, sino en la vida fronteriza en sí.

Cuando a principios del siglo XIX, la invasión napoleónica provocó un vacío de poder en el Imperio Español, algunas colonias, tales como Argentina y Chile, optaron por la emancipación, otras, como Chiloé, vieron su mejor interés en permanecer dentro del sistema imperial.

Chiloé era una Gobernación fundada en el siglo XVI que, paralelamente a Chile, dependía del Virreinato del Perú. Esta comarca no producía rico excedente económico, que hiciese deseable ganar la libre concurrencia a los mercados mundiales, en cambio, estaba ubicada en un punto estratégico del Imperio: Desde aquí se podía cortar el paso a los piratas procedentes de Europa. Ya en el siglo XVIII se había fundado nuevos poblados fortificados y ubicados junto al Pacífico, a diferencia de las ciudades mas antiguas, todas ellas establecidas en las riberas del mar interior y la población se encontraba organizada en milicias permanentes, motivo por el cual recibían una paga, que si bien no era muy abundante, resultaba significativa en una economía tan modesta como la isleña de aquel entonces.

Así las cosas, cuando el Virrey Abascal decidió pacificar Chile y liberar a los súbditos de su prisionera Majestad, del ilegítimo dominio de los insurgentes, en Chiloé encontró no solo gente dispuesta, sino también tropa entrenada, con ya algunas generaciones de tradición militar , motivo por el cual el ejército chilote, habitualmente inferior en número, fue siempre mas eficiente que sus contrincantes, con el resultado de que fue empleado por el Virrey para enfrentar las sucesivas amenazas que se fueron presentando en sus extensos dominios, hasta llegar a su derrota final en Chacabuco y Ayacucho. Como un postrer y estremecedor tributo a la eficacia de las tropas chilotas, tanto Sucre como San Martín incluyeron entre las condiciones de rendición, que no se permitiría jamás a ninguno regresar al Archipiélago[9].

 

La conquista chilena

Privado de lo mejor de sus hombres y aislado en los extramuros del Imperio, el Archipiélago sin embargo permaneció fiel a su Rey, y siguió resistiendo aún por seis largos años, contra cuatro intentos de invasión, dedicando a la guerra una proporción tan desmesurada de su población, como solo Vietnam volvió a hacer, un siglo y medio después. Finalmente Chiloé fue derrotado y anexado por Chile. El Archipiélago fue sometido y destinado a ser el patio trasero de Chile, el lugar de castigo para los malos funcionarios y de relegación de los opositores políticos demasiado molestos. La nueva historia que comenzó a enseñarse en las escuelas isleñas, negaba hasta la misma existencia de Chiloé. Sin embargo los chilotes se negaron a transformarse en fantasmas y se aferraron a lo único que no podían quitarles, el recuerdo de su fidelidad llevada al sacrificio, prenda de honor transmitida de padres a hijos y que permitía sobrevivir y reconocerse como pueblo[10]

En Chile, en 1883 se dictó una ley que modificada la de 1866. La intención básica de ésta consistía en radicar a los indígenas en reducciones delimitadas, de modo de poder disponer de la mayor parte del territorio para la colonización[11]. Por otra parte, también incidió el hecho que el ejército chileno tenía plena conciencia de que era necesario desarticular la estructura socio-política mapuche, la que, como ya señalamos, estaba en un creciente proceso de centralización y concentración del poder. Por tal motivo es que en vez de optar por ceder grandes reservaciones de tierra que hicieran posible la reproducción de los cacicazgos centralizados, se optó por la entrega de títulos de merced a las unidades sociales más pequeñas, poniendo en grado de igualdad tanto a los ñidol lonko como a los lonko[12]

En 1884 comienza el engorroso, colmado de arbitrariedades y vejatorio proceso de radicación de los indígenas. El Estado otorgó entre 1884 y 1929 -año en que se derogó la ley de radicación- 2918 Títulos de Merced, concedidos a una o más personas en representación de sus grupos familiares, sobre una extensión de unas 500000 hectáreas de un total de unas 10 millones. En este dato se encuentra el origen del minifundio indígena. No obstante, y a despecho de todas sus desventajas, implementó un tipo de propiedad de carácter comunitario e inalienable, hecho que protegía de alguna manera a los mapuches de la perdida total de sus tierras, puesto que no las liberaba al mercado[13] En 1927 se dictó la ley 4169, con la que se buscó transformar la propiedad comunitaria en particular y enajenable[14]. No obstante, el proceso fue resistido, las “tierras mapuche” [las reducciones mapuches que rodeaban las ciudades de la Araucanía] fueron vistas como el “cinturón suicida” del progreso y el resultado del “sentimentalismo” de los blancos (winka) que permitía a los mapuche que permanecieran en sus tierras. En otras palabras, el suicidio del winka era la no realización de su deseo de apropiarse de las feraces tierras indígenas[15]. Por otra parte, el proceso de división de las comunidades probablemente se hubiese llevado a cabo de manera acelerada de no ser por la oposición de un nuevo actor: las organizaciones mapuches.

En septiembre de 1972 una nueva ley de reforma agraria fue promulgada y en ella se buscó la forma de beneficiar a los mapuche con dicho proceso y por primera vez se definió al indígena independientemente de sus tierras: la cultura tuvo una gran incidencia en las definición legal del indígena, independientemente del lugar donde éste habitase. Luego del golpe de estado 1973, el movimiento indígena fue desarticulado, y las organizaciones mapuches que sobrevivieron no representaron peligro alguno para las autoridades. El discurso oficial llamó a los mapuches a buscar soluciones conjuntas sin demagogia, enfatizando el rol que la etnia debía jugar en la “reconstrucción” del país. Las organizaciones, no sólo aceptaron este discurso, sino que lo hicieron parte del propio, destacando la necesidad de integración del mapuche a la sociedad chilena[16]

Con la ley 19.253 no parece haberse satisfecho ni las demandas substantivas ni las étnico-políticas del pueblo mapuche. Y algunos autores entiende que el problema principal es que en Chile, a diferencia de otros países no hay un reconocimiento de los pueblos indígenas, ni de sus territorios (incluido el acceso a recursos) y menos aún de su autonomía[17]
 

La conquista argentina

La presión de los Españoles sobre el territorio Mapuche y teniendo la pampa al oriente, enormes espacios territoriales desocupados, rica en ganado cimarrón, de la sal, plumas de avestruz y otros, crean las condiciones necesarias para trasmontar nuevamente la cordillera, especialmente por el paso de la Villarrica, además de los quince pasos existentes en la Región, dominando y araucanizando las culturas aborígenes existentes, de tal manera que a fines del siglo diecisiete el idioma común era el mapuche. Sólo con el advenimiento de la Independencia de Chile y Argentina es que comienza a preocupar seriamente la existencia de los pueblos aborígenes insertos en las pretensiones territoriales de las nuevas Naciones.

En 1820 el cacique Mapuche Ignacio Coliqueo, de la región de Boroa emigra a la región de las Salinas Grandes, disputándoles el territorio a indios Pampas y Ranqueles.

En 1834, Juan Manuel Calfucura, cacique del Llaima, autorizado por Juan Manuel de Rozas para establecerse en Salinas Grandes, mata a varios caciques Boroganos, escapándose Coliqueo, que se une a Llanquetruz cacique jefe de los Ranqueles, su hijo Painé le sucede en 1835 y a su muerte en 1847 le sucede Calvain.

El cacique Manuel Namuncurá, con uniforme de coronel, junto a sus hijos Julián (izquierda) y Ceferino (derecha), 1905. Archivo General de la Nación.

Hacia 1850 Calfucura es reconocido como la suprema autoridad de las Pampas, creando una confederación de tribus, denominándose General o Emperador de las Salinas. Se calcula que manejó un ejercito de 13.000 indios con 2.000 lanzas Se hizo confeccionar un sello por un grabador de Rosario y contrató los servicios de un secretario de nacionalidad chilena llamado Manuel Acosta o Freyre, llegando a nombrar un ministro de Relaciones Exteriores. Gobernó hasta su muerte en ocurrida en 1873, sucediéndolo su hijo Manuel Namuncura.

Cacique Sayhueque, uno de los últimos grandes jefes indígenas, 1885.

La decidida acción del gobierno Argentino, en 1877 y 1878 bajo el comando del General Julio A. Roca, marca el fin del poderío indígena en territorio Argentino y la entrega de Namuncurá en 1884 y Sayhueque en el fuerte de Junín de los Andes el uno de enero de 1885, termina las campañas de ocupación territorial.

Sin embargo, la conquista argentina tiene un matiz. Tan pronto como finaliza la "conquista del desierto" de otorgan por ley nacional 1628 de Premios militares  así como por otras, técnicamente vigentes hasta hoy, la titularidad sobre los territorios conquistados... a los mismos "conquistados", según Choconi [18] :

Ley nacional 3.092 del 24/08/1894 La entrega al Cacique Manuel Namuncura y su tribu de tierras, en la margen derecha del rió Negro, el lugar llamado Chipaelpo, los títulos se expedirán gratuitamente y la mensura será por cuenta del Tesoro de la Nación, con la determinación de los limites en cada titulo. En esta ocasión los Debates Parlamentarios registran un interesante reconocimiento: "Es un principio universal de todas las naciones conquistadoras de los territorios salvajes y desiertos, reconocer a sus antiguos poseedores como propietarios. Pero en este caso no son los antiguos propietarios los que viene a gestionar la propiedad de la tierra, son otras razas que han invadido la Pampa, tienen un hecho que es la posesión, por lo tanto es un  acto sino de estricta  justicia, por lo menos de equidad que se les reconozca el derecho a ella. Pero esta no es una ley de excepción, sino una ley de gracia, como si fuera una ley de colonización, si viniesen suizos, alemanes, o ingleses y nos pidiesen un pedazo de tierra en el desierto, lo daríamos Entonces, con mas equidad y justicia, lo podemos conceder a los mismos habitantes del suelo"

Ley nacional 3.154 del 08/10/1894 Entrega a los Caciques Mariano Pichihuinca y Manuel Tripailaf y su familia de tierras, en la Pampa Central, los títulos se expedirán gratuitamente y la mensura será por cuenta del Tesoro de la Nación,  con la determinación de los límites en cada titulo

Ley nacional 3.814 de 1899 Entrega al Cacique don Valentin Saihueque  y su tribu de tierras, en territorio de Chubut, en propiedad al Cacique, los títulos de propiedad se expedirán gratuitamente y la mensura será por cuenta del Tesoro de la Nación,  con la determinación de los limites en cada titulo

Otras anteriores y posteriores: Ley 215 (1867); Ley 815 (1876); Ley 947 (1878); Ley 1311 (1883); Ley 1532 (1884); Ley 1744 (1885); Ley 4167 (1903); Decreto 97.743 (1937); Decreto 10.063 (1943); Ley 12.636 (1940); Decreto 34.874 (1944); Decreto 10.908 (1945); Decreto 18.341 (1949); Ley 14.254 (1953); Ley 14.366 (1954); Ley 14.551 (1958); Decreto- ley 2964/58 [19]

Esta aparente incongruencia se explica en la visión que en ese momento se tenía de la función del Estado se asegurar las fronteras después de la gesta emancipadora (de España). Esta etapa de la historia americana requería la fijación de límites mediante "posesión y presencia nacional", frente a las demás naciones vecinas. No es disloco pensar que estas campañas militares a las fronteras más que contra indígenas eran campañas de ratificación de la soberanía teniendo las miras señaladas.

Sin perjuicio de ello o justamente por ello, las acciones armadas se encaminaron contra todo aquel ejercito que se opusiera a reconocer dicha soberanía, y contaron con aliados indígenas que optaron por embanderarse bajo la naciente República. Así, en el juicio por desalojo seguido contra la comunidad mapuche Ancalao, el tribunal invoca el derecho de la misma otorgado por la Nación a través de la mencionada ley de Premios Militares contra propietarios inscriptos con posterioridad en los registros inmobiliarios ["Sede, Alfredo y otros c/ Vila, Herminia y otro s/ desalojo" IIIª Circunscripción Judicial de Río Negro. Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Minería Nro. 5. Secretaría única. San Carlos de Bariloche, 12 de agosto de 2004].

Sin embargo parece difícil a la distancia conciliar en una explicación única todas las situaciones que se enriquecen en el relato de enfrentamientos entre diversos pueblos indígenas y desacuerdos intestinos.

La visión de tales derechos políticos se ensombrece en el siglo XX con la extrema pobreza de las comunidades indígenas que poblaron la Patagonia, condiciones de orden socioeconómico pero imposibles de soslayar en el debate jurídico. Así tampoco la migración constante y los asentamientos mixtos que décadas de desgano público dejaron en la incerteza.

El Reino de la Araucanía y Patagonia. ¿Una leyenda?

La Patagonia.

En 1833 las tropas del general Angel Pacheco realizaron la travesía del desierto al sur del Río Colorado, anexando la Patagonia al territorio argentino. 110 años después, el 13 de octubre de 1943, se declaró monumento histórico a Paso Pacheco - en Río Colorado -, uno de los lugares por los que pasó el general con sus soldados. Por este motivo, en esa fecha se celebra el Día de la Patagonia. Ya en este siglo, Guillermo Enrique Hudson, Bruce Chatwin o Cunningham Graham emprendieron el viaje naturalista que finalmente les daría fama al concebir libros de una sencilla belleza descriptiva.

Este territorio era considerado durante el siglo pasado como la misteriosa tierra de los Onas y el Gliptodonte, un lugar virgen y ajeno al progreso. Un lugar en el mundo que permanecía virgen mientras el resto se poblaba y el progreso avanzaba rápidamente para convertir pequeños poblados en sociedades industrializadas. Entre los tantos viajeros apareció Darwin, quien llegó a bordo del barco de Fitz Roy, e hizo en el sur argentino sus primeros estudios naturalistas. Antonio Pigafetta describió desde la proa de la embarcación de Magallanes los contornos de una tierra que le resultaba deslumbrante. Melville hizo el viaje imaginario colocando al Pequod en las costas patagónicas, mientras el capitán Ahab rastreaba afanosamente al escurridizo y asesino Moby Dick. Butch Cassidy llegó a caballo y eligió la zona para establecerse, junto a Sundance Kid, en los últimos días de una carrera de soberbios robos. Para algunos norteamericanos que engrosaban la fila de admiradores de Thoreau, el sur argentino era la promesa de un paraíso que ellos hablan perdido por culpa del asfixiante y demoledor paso de la civilización. Más tarde, cuando se suponía que los cohetes nucleares apuntaban a los grandes países, la Patagonia volvió a surgir como una "alternativa" de vida.


Orelie Antoine de TounensOrelie Antoine de Tounens - el biografiado por Raspail
[ver recuadro]- fue escribano en Perigueux (Francia) que en 1858, a la edad de 33 años desembarcó en Sudamérica con la idea de conquistar la entonces indómita Patagonia. Se apeó en Coquimbo y permaneció dos años en Valparaíso, en donde se proveyó de secretarios y víveres para adentrarse en territorio araucano.

No sin astucia se metió en una de las tribus araucanas que más resistencia oponían a la milicia chilena logrando, gracias a una leyenda aborigen, influida por su cristianización colonial, que decía que la guerra y la esclavitud terminarían el día en que llegara un hombre blanco a la región, fundar una monarquía hereditaria. Así Representantes de la nación Mapuche y Orelie- Antoine de Tounens, establecieron el 17 de noviembre de 1860 una monarquía constitucional y hereditaria, Orelie Antoine fue elegido Rey.

Reino de Araucaria y Patagonia.

Conservado en los archivos del Ministerio francés de Relaciones Exteriores, según lo disertado por Jutta Muether

Estrategia de guerra del Reino de Araucaria y Patagonia contra Chile

Muestra a Bolivia y Perú como aliados del Reino de Araucania y Patagonia

La Constitución contemplaba además la creación de un Consejo del Reino, Ministerios, un cuerpo Legislativo nominado por sufragio universal, un Consejo de Estado. El resto del régimen político estaba integrado enteramente por mapuches: el Toki Kilapan fue nombrado Ministro de Guerra y los Lonkos; Montril Ministro de Relaciones Exteriores, Quilahueque Ministro del Interior, Calfouchan de Justicia, Marihual de Agricultura, etc. La constitución estaba basada en conceptos éticos y morales establecidos en Ad-mapu y valores occidentales, consideraba -entre otros- como derechos naturales y civiles, el respeto a la diversidad cultural, asi como las libertades individuales y la igualdad ante la ley.

De inmediato dicta su primer decreto, fundando una monarquía hereditaria, y autodesignándose rey de Araucanía. Seguidamente, dicta la Constitución que regirá al nuevo Reino, donde se reserva el derecho de "hacer nobles a voluntad" y dispone que "las sesiones legislativas deberán ser publicadas en los diarios". Copias de esta proclamación fueron enviadas para su publicación, a los diarios de Santiago y de Valparaíso. Y a Manuel Montt, presidente de Chile, dirige una comunicación: "Excelencia: Nos, Oréllie Antoine I, por la gracia de Dios, Rey de la Araucanía, nos hacemos un honor imponerlo de nuestro advenimiento al trono que acabamos de fundar en Araucanía. Pedimos a Dios, Excelencia, que nos tenga en su santa dignidad y guarda. Fecho en Araucanía el 17 de noviembre de 1860. Firmado Oréllie Antoine I”.

Las celebraciones duran muchos días y noches, en el gran campamento de Su Majestad. Pero en apenas tres días, el monarca amplio su Reino: "Considerando que los indígenas de la Patagonia tienen los mismos derechos e intereses que los Araucanos, y que declaran solemnemente querer unirse a ellos para no formar sino una sola nación bajo el gobierno monárquico constitucional, hemos ordenado y ordenamos lo siguiente: Art. 1º - La Patagonia queda reunida desde hoy a nuestro Reino de Araucanía, como parte integrante del mismo, en la forma y condiciones enunciadas en nuestra ordenanza real el 17 de noviembre del corriente." Fechado el 20 de noviembre de 1860.

Emblemas reales

Bandera

Escudo

Estampilla

Moneda

Condecoración "Orden de la Estrella del Sur" Habría sido entregada, entre otros, al General Dwight D. Eisenhower y el  General Juan Peron

Ante los indígenas, De Tounens se comprometió por doquier a lograr una unión estratégica de tribus para defender el recientemente fundado Reino de Araucania y Patagonia, que se iniciaba en los márgenes del Río Negro hacia el sur, del constante asedio expansionista blanco.  Borrando las problemáticas fronteras del sur entre Argentina y Chile, convirtiéndolas en dos provincias del mismo reino. Alguien puede decir que la existencia real del reino fue una simple cuestión de papeles que Orelie supo confeccionar y lacrar a su debido tiempo para hacer un reino donde sólo había tierras y habitantes iletrados.

La épica del rey fue breve. Unos años después de sus primeros contactos con caciques araucanos, mapuches y patagones, fue silenciosamente encarcelado y finalmente deportado a Francia. En su diario, Orelie se queja casi con angustia de la apatía que le dedica Manuel Montt, entonces presidente de Chile, a quien ya se habría cansado de enviarle esquelas con el escudo de la nueva monarquía.

Lejos de abandonar sus aspiraciones, en Francia Orelie terminó de elaborar los estandartes de su reino, haciendo bandera, himno, constitución, mapa, escudo, moneda y registros protocolares, causando la curiosidad de muchos arribistas que no dudaron en solventar al nuevo rey, comprándole onerosos títulos de nobleza. y habiendo cosechado cierta cantidad de adeptos expansionistas, en 1869 se embarcó, para nuevamente volver a la Araucanía. Allí llegó, desde la costa atlántica, con la ayuda de los caciques Lemunao y luego de Reuquecura, quien lo cruzó por el Paso Llaima (frente a Moquehue), hasta las tolderías de Quilapán (cerca de Melipeuco). Este esperaba verlo llegar con las armas y artillería enviadas por los aliados franceses, cosa que no sucedió... Nuevamente capturado, se escabulle y escapa por Bahía Blanca, auxiliado esta vez por Calfucurá. Se embarca para Buenos Aires y luego a Francia. En 1874, un tercer intento de Orellie para llegar a Chile, termina en deportación desde la Argentina. Llegó hasta a acuñar moneda para su reino.  Un cuarto viaje- clandestino- termina con su salida, ya enfermo terminal, regresando miserable y muriendo en 1878 en Tourtoirac, donde hoy se encuentra su tumba.

Su sucesor, Aquiles I (Gustave Achille Laviarde) jamás visitó los “dominios” pero concedió títulos y territorios contra dinero.

Decreto Ley del Reino de Araucania y Patagonia. Dado por su alteza el Príncipe Felipe, en Londres el día 6 de enero de 2001. Instituye fechas conmemorativas y fiestas nacionales  Fuente: http://members.aol.com/mapulink1/mapulink-1e/doc-01-1e.html

El actual “monarca” es Philippe Boiry, Principe d'Araucania y Patagonia encabeza la Casa Real de Araucania y Patagonia y se ha esforzado en mantener vigentes tanto la Monarquia como sus instituciones. Durante su mandato, el Principe Felipe, ha desarrollado un notable trabajo de relaciones públicas, además de establecer estrechos vínculos con organizaciones/comunidades mapuches, situadas tanto en Chile/Argentina como en Europa.

En 1989 el Principe Felipe viajo a Sudamerica para visitar y entrevistarse con comunidades y organizaciones Mapuche de ambos lado de la cordillera de los Andes. También ha otorgado títulos nobiliarios a algunos mapuches –el 28 de Enero de 2004 entrega la Medalla de Honor a José Lincoqueo y Pedro Cayuqueo-, haciendo la Monarquía inclusiva y accesible al pueblo Mapuche.

Ha intervenido ante el Grupo de Trabajo sobre Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas y otros foros internacionales, a la vez que continuamente da conferencias de prensa con el objeto de exponer ante la opinión pública internacional la situación del pueblo Mapuche. Incluso, ha dictado decretos. El reino de Araucanía y Patagonia tendría actualmente –según declaración de Raspail- más de mil súbditos y siete embarcaciones en su armada" y, a pesar que la Monarquía permanece en el exilio -Francia- por más de un siglo, nunca ha renunciado sus derechos inherentes ante las leyes Internacionales.

Desde Chiloe hasta Minquiers

Por Renato Alvarado V. Primavera del 2000. (Fragmento, el resto el el texto). Fuente: http://www.elaleph.com

Casi dos siglos después de la derrota, mucho había cambiado en las relaciones entre la vieja metrópoli y sus ex colonias; un buen día una noticia estremece al Archipiélago: El Rey de España visitará Chile. ¡Viene el Rey! ¡El Rey nos visitará! ¡Podremos verlo y decirle: Aquí estamos los más fieles entre los fieles, puede seguir contando con nosotros, en nuestros corazones nunca se ha arriado vuestra bandera!

Las islas se engalanaron, la gente andaba con un brillo especial en los ojos y al respirar hinchaban más el pecho.

El Rey no vino.

Llegó a doscientos kilómetros y no vino.

El último chilote que volvió la espalda al vacío embarcadero masculló: ¡Que se espera de un Borbón! ¡Esto no habría ocurrido si hubiese sido de la Casa de Austria!

 

Fuente: Anónimo; publicado en "Capital del Viento" Comodoro Rivadavia - Chubut Argentina]

En setiembre de 1998, el escritor francés Jean Raspail -Gran Premio de la Academia Francesa en 1981 por un libro biográfico de Orelie Antoine de Tounens-, invadió el archipiélago británico de Minquiers en el canal de la Mancha. Lo hizo en nombre de Orelie Antoine I, rey de la Araucanía y la Patagonia, y en represalia al injustificado dominio inglés sobre las islas Malvinas.

Las acciones de Raspail fueron simples y concretas: cruzó el canal de la Mancha para sacar la enseña británica e izar la del Reino de Araucanía y Patagonia y modificar la única placa de la isla. Antes de embarcar a Minquiers se declaró cónsul general del reino y embajador cultural del mismo, titulo con el que tomó posesión luego de dar sepultura a la “vencida” bandera de Gran Bretaña.

Una vez en París procedió con el protocolo mandando comunicaciones a la embajada inglesa y las autoridades locales anunciando que el 30 de agosto "una unidad de infantes de marina patagones” había tomado la isla del archipiélago de Minquiers "en respuesta a la ocupación prolongada e in aceptable por parte de Gran Bretaña a las islas Malvinas, un territorio de la Patagonia”.

El día siguiente el Reino Unido restauró la insignia británica pero ninguna acción se tomó contra Raspail; ¿Inmunidad diplomática?

 

 

 


NOTAS:


[1] Cabe recordar que la pérdida de territorio y población de los primeros tiempos de la conquista, se vio rápidamente superada con la expansión iniciada hacia el oriente de los andes (Puelmapu) a partir del 1600, hegemonizando cultural y socialmente una basta zona comprendida entre los ríos Cuarto (provincia de Córdoba) y Negro (provincia de Rio Negro y Chubut).  Las agrupaciones que allí se conformaron con el correr del tiempo (Salineros, Ranqueles, Manzaneros) estarán estrechamente relacionados con sus similares del sector occidental (NagMapu), a través del tráfico y comercio de ganado, sal y utensilios de montar y vestir, así como por los pactos de colaboración militar acordados. Mariman Quemenado,  Pablo. Elementos de Historia Mapuche En Proyecto de Documentación Ñuke Mapu . www.linux.soc.uu.se/mapuche.1996.

[2] Lavanchy, Javier. Conflicto y propuestas de autonomía mapuche. http://www.xs4all.nl/~rehue/art/lava1.html  1999.

[3] Boccara, Guillaume. 1999. Etnogénesis Mapuche: Resistencia y Reestructuración entre los Indígenas del Centro-Sur de Chile (Siglos XVI-XVIII).

[4] Faron, Louis. Araucanian Patri-Organization and the Omaha System. En American Anthropologist, vol. LVIII, Nº 3. 1956. Silva, Osvaldo. En Torno a la Estructura Social de los Mapuches Prehispánicos En Cultura, Hombre, Sociedad, Nº 1. 1984.

[5] Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche. Santiago, Ediciones Sur. 1985, Boccara op.cit.: 18 y sigs.

[6] Foerster, Rolf y Jorge I. Vergara. “Relaciones Interétnicas o Relaciones Fronterizas.” En Revista de Historia Indígena Nº 1, 1996. pp.9-33..

[7] Bengoa, José  1985. op.cit.. León, Leonardo. Maloqueros y Conchavadores en la Araucanía y las Pampas. Ediciones Universidad de la Frontera, Serie Quinto Centenario. 1990.

[8] [la negrita pertenece a la recopiladora]

[9] Por Renato Alvarado V. Primavera del 2000. Fuente: http://www.elaleph.com

[10] ibidem

[11] Bengoa, op.cit.

[12] Bengoa, J y Eduardo Valenzuela Economía Mapuche: Pobreza y Subsistencia en la Sociedad Mapuche Contemporánea. Santiago. PAS.1984 pág 113.

[13] González “Propiedad Comunitaria o individual.” Las Leyes indígenas y el Pueblo Mapuche. En Nütram, Año II, Nº 3. 1986.  Bengoa, J. En Breve Historia de la Legislación Indígena en Chile . Santiago. Comisión Especial de Pueblos Indígenas. 1990

[14] En la concepción de esta ley tuvo una activa participación el diputado mapuche Manuel Manquilef, líder de las Sociedad Caupolicán y militante del partido liberal, quien pensaba que la única forma de convertir al mapuche en un ciudadano con los mismos deberes y derechos de cualquier habitante de la república era disolviendo la comunidad reduccional González op.cit.: 8. Foerster y Montecino Organizaciones, Líderes y Contiendas Mapuches (1900-1970). Santiago. Centro de Estudios de la Mujer. 1988 pág 73-74

[15] Tanto la Sociedad Caupolicán como la Federación Araucana, unidas en el Comité Ejecutivo de la Araucanía, se mostraron reticentes a la Ley 4169 e hicieron todos sus esfuerzos por evitar su aplicación. Las acciones emprendidas por el Comité Ejecutivo, si bien no lograron evitar que se continuara con el proceso, consiguieron, al menos, que la referida Ley incluyera disposiciones sobre la devolución de las tierras usurpadas. La división de la comunidad y la entrega de títulos individuales, afortunadamente para los mapuches, no fue masiva. Foerster y Montecino op. Y loc. cit.

[16] Lavanchy, Javier. Conflicto y propuestas de autonomía mapuche. Santiago de Chile, En http://www.xs4all.nl/~rehue/art/lava1.html; junio de 1999

[17] Lavanchy, Javier. Conflicto y propuestas de autonomía mapuche. Santiago de Chile, En http://www.xs4all.nl/~rehue/art/lava1.html; junio de 1999

[18]  Recopilación por Choconi, Diego en Legislación argentina vigente y antecedentes normativos.

[19] Fiore, Laura La identidad indígena en el Derecho positivo

 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO