La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

El derecho a una educación bilingüe y multicultural

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación

Alumnas: Cristina Analia Coriza - Mariana Rosario Haiek

1. Introducción

2. La educación en nuestro ordenamiento jurídico

3. La educación en nuestro país: ¿ de qué se habla cuando se habla de educación ?

4. Las instituciones educativas

5.  La educación multicultural: distintos modelos

Educar para igualar: la asimilación cultural

El entendimiento cultural: el reconocimiento de la diferencia.

El pluralismo cultural: preservar y extender el pluralismo.

La educación bicultural: la competencia en dos      culturas

La educación como transformación: educación multi-cultural y reconstrucción social.

Educación Antirracista.

Educación multicultural de base antropológica.

6. Nuestra propuesta

7. Bilingüismo

7. Desafío

Planteo del desafio

8. Bibliografía

 

1. Introducción

El presente trabajo tiene como finalidad descubrir el funcionamiento del sistema educativo con relación a los pueblos indígenas de la Argentina.

Para ello vamos a analizar primeramente el encuadre jurídico-legal de la educación tanto en la Constitución Nacional, como en la Ley Federal de Educación, y también aquellas Resoluciones Ministeriales que la regulen.

Así mismo analizaremos el alcance del concepto de educación multicultural y bilingüe. Para ello analizaremos las diferentes interpretaciones que del término “educación multicultural” se han realizado e intentaremos definirlo desde nuestra propia perspectiva. Buscando, en todo momento, lograr tornar operativo este derecho reconocido en la Constitución Nacional.

Con respecto al bilingüismo, analizaremos la aplicación práctica, de este derecho,  en todo el país.

Finalmente, haremos frente a un desafío: intentar brindar una definición del término “multiculturalismo”, que tenga fuerza tal, que pueda ser invocado en diversas  situaciones, sin limitarse al ámbito de la educación. 

2. La educación en nuestro ordenamiento jurídico

En la Constitución Nacional de 1853 había pocas disposiciones referentes a la cuestión escolar y ninguna de ellas se refería a la educación de los pueblos indígenas en especial. 

Se reconocía el principio de libertad de enseñanza y de escuela, y los demás aspectos quedaban supeditados a este.

El principio de libertad fue expresamente incluido en dos artículos, el art. 14,  donde se proclama entre los derechos inherentes a “todos los habitantes de la Nación”, el derecho de “enseñar y aprender”, y el art. 25, que veda al gobierno federal el restringir, limitar, o gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que se propongan “introducir y enseñar las ciencias y artes”.

Los art. 5 y 75 inc. 18, establecen que la educación primaria ” a cargo de las provincias deberá ser asegurada por norma constitucional provincial dictada de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución Nacional, y que el Congreso Nacional promoverá el progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria, respectivamente ”.[1]

Las reformas constitucionales de 1860, 1886, 1949 y 1994 mantuvieron incólumes este régimen de libertad.

El derecho reconocido por el art. 14, conforme al art. 28, “no puede ser alterado por las leyes que reglamenten su ejercicio” y se puede ejercer como persona o como asociación, pues el mismo art. 14 habilita la posibilidad de asociarse con fines útiles.

En el art. 75 Inc. 18, el gobierno federal, a través del Poder Legislativo tiene la posibilidad de dictar planes de instrucción general y universitaria en atención al bienestar y adelanto del país, pero nuestra organización también otorga a las provincias la responsabilidad de asegurar la educación primaria” (art. 5).

En lo que respecta específicamente a los pueblos indígenas, el art. 75 inc 17 establece que le corresponde al Congreso: “Garantizar el derecho a una educación bilingüe e intercultural”.  Esto significa que el Congreso tiene el deber de no tornar inocua esta garantía.   Integrar a los pueblos indígenas, esto es, no solo no aislarlos ni segregarlos, si no depararles un trato igualitario con el resto de la sociedad.  No significa que para hacerlos parte integrante de ella haya de reclamárseles la renuncia o la abdicación a su estilo, a sus diferencias, a su idiosincrasia, a su cultura.[2]

Como podemos observar, a partir de la reforma de la Constitución de 1994 se comienza a amparar el derecho de dichos grupos, lo que no sucedía en el texto constitucional originario e histórico.

Los constituyentes del 94 dispusieron en el art. 75 inc 18, que el Gobierno Federal, a través del Poder Legislativo Nacional debía “dictar planes de instrucción general y universitaria”...

A su vez el articulo 75 inc. 19 obliga al Congreso a “sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales….”, ...  “dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor, el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales…”.

Todo hombre tiene un derecho elemental: a educarse.  El mínimo y el máximo de esa educación esta dado por factores diversos, como ser la propia capacidad, la propia pretensión, etc.  Pero ha de haber igualdad de oportunidades.[3]  Este inc. Califica como indelegable la responsabilidad del Estado, ya que este no puede ni debe desentenderse de la educación  y tiene que suministrar recursos materiales y humanos a disposición de las personas para que su acceso a la educación sea viable y se haga efectivo.

Cuando establece que el Congreso debe dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural  alude al derecho a la identidad y a la diferencia,  abarcando así a las manifestaciones que surgen de las minorías de toda clase.

En el plano internacional, el Convenio 169 de la OIT., ratificado por la Argentina el 03/07/2000, establece en el Cáp. VI, “ de la educación y medios de comunicación”, que se deberán adoptar medidas para garantizar a los miembros de los pueblos la igualdad de posibilidades de adquirir educación, a todos los niveles, con el resto de la comunidad. (art.26).

Además se establece que deberá enseñarse a los niños a leer y escribir su propia lengua indígena cuando ello sea viable y de no ser así, las autoridades competentes deberán celebrar consultas con esos pueblos con miras a la adopción de medidas que permitan alcanzar este objetivo. (Art. 28).

El Art. 29 establece que el objetivo de la educación de los niños de los pueblos interesados deberá ser impartirles conocimientos generales y aptitudes que les ayuden a participar plenamente y en pie de igualdad en la vida de su propia comunidad y en la de la comunidad nacional.

Por su parte la Ley Federal de Educación, sancionada y promulgada en 1993 nº 24.195,  se inscribe en la misma línea de fortalecimiento del federalismo, a través del reconocimiento del Estado Provincial como uno de los gestores mas importantes del proceso educativo, imponiéndole la responsabilidad de “planificar, organizar y administrar el sistema educativo de su jurisdicción” (Art. 59 inc. a), sin perjuicio de las responsabilidades fijadas en el Estado Nacional (art. 2,3 y 4 inc. A, y 60).

La Ley Federal de Educación es el desarrollo de los principios constitucionales y su adecuación concreta a la realidad socio cultural.  Los principios son:[4]

El reconocimiento de los Derechos del hombre a la educación, contenidos básicamente en el Art. 14, 16 y 25 de la C.N (antes desarrollados).  Reconocer el derecho primarios del hombre a la propia educación (aprender) y contribuir a la educación de los demás (enseñar).

Principio de unidad normativa, contenido en el art. 75 Inc. 18. (antes desarrollado).

Principio de concurrencia Federal, contenido parcialmente en el art. 5, reglamentado con el art. 121 y concordantes (123, 125 y 126).  Así prevén un régimen de facultades concurrentes en virtud del cual la creación, administración y sostenimiento de establecimientos educativos oficiales en todo el país, y corresponde indistintamente, al gobierno federal y a los gobiernos de provincia.

En el titulo I de la Ley, de “los derechos, las obligaciones y garantías”, su primer articulo dice que el derecho constitucional de enseñar y aprender, queda regulado para su ejercicio por la Ley Federal de Educación, en cuanto instituye las normas referentes  a la organización y unidad del Sistema Nacional de Educación y señala el inicio y dirección de su paulatina reconvención para la continua adecuación a las necesidades nacionales dentro de los procesos de integración.

La interacción implica por un lado la igualdad de trato, una no discriminación, para gozar de los mismos derechos de la  mayoría y por otro lado demanda un tratamiento diferencial, para poder preservar características básicas que la distingan del resto. 

Mas específicamente con respecto a los pueblos indígenas el art. 34 establece que: “El Estado Nacional promoverá programas, en coordinación con las pertinentes jurisdicciones, de rescate y fortalecimiento de lenguas y culturas indígenas, enfatizando su carácter de instrumento de integración”.

Con  la Ley 23.302 de Política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes, que fue publicada en el Boletín Oficial en 1985, se creo el I.N.A.I. (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), como entidad descentralizada con participación indígena que dependerá en forma directa del Ministerio de Salud y Acción Social.  Entre otras funciones, le corresponde:…”Elaborar e implementar planes de adjudicación y explotación de las tierras, de educación y de salud...” (Art. 6 pto.  d).

En el titulo V de esa misma ley (Art. 14 a 17), el Art. 14  establece que:         

“Los planes que en la materia se implementen deberán resguardar y revalorizar la identidad histórico- cultural de cada comunidad aborigen, asegurando al mismo tiempo su integración igualitaria en la sociedad nacional.”   Como podemos observar aquí, una vez más se quiere implementar el Principio de integración, entendido este no como una renuncia de parte de los pueblos indígenas a su cultura, identidad e idiosincrasia sino como un modo de respetar y revalorizarlos.

El art. 16 de la misma ley establece qué modalidad de trabajo se adoptará a esos fines, enseñándose como materia especial el idioma nacional en los 3 primeros años y en los restantes años la educación será bilingüe.  También prevé que los establecimientos primarios  ubicados fuera de los lugares de asentamiento de las comunidades indígenas, donde existan niños aborígenes, que solo se expresen en lengua aborigen, podrán adoptar la modalidad de trabajo prevista en este articulo.

Para el cumplimiento de estos fines se implementaran, por ejemplo, campañas intensivas de alfabetización y portalfabetización, creación de programas educativos que contribuyan a evitar la deserción, etc.

Esta Ley (23.302), fue reglamentada por el decreto nº 155/89, publicado en el Boletín Oficial el 17/02/1989, y en otras cosas establece que corresponde al I.N.A.I  elaborar y/o ejecutar, en coordinación con el Ministerio de Educación y Justicia y los Gobiernos Provinciales, programas de educación bilingüe e intercultural concediendo prioridad a la realización de una campaña de alfabetización.  Entre los objetivos de planes de educación deberá incluirse la preparación de los miembros de las comunidades indígenas para que sean protagonistas y gestores de su propio desarrollo y para que logren una real participación en el acontecer socio- económico de la Nación, sin afectar su propia identidad cultural. (Art. 2).

Por ultimo, el Ministerio de Cultura y educación, dicta la Resolución 107/99, con fecha 29 de septiembre de 1999, en Vista a la Ley 24.195 (Ley Federal de Educación) y a las Resoluciones  CFCyE 63/97, 66/97 Y 72/98.  Se establece incorporar al anexo de la Resolución 63/97 al “profesor intercultural bilingüe”

3. La educación en nuestro país: ¿ de qué se habla cuando se habla de educación ?

En referencia a la educación se suele escuchar: ...” qué poco saben los jóvenes de historia...”, “...escriben con errores de ortografía...” y otras tantas referencias similares que asocian estos “ no saberes “ con una deficiente educación. Sin embargo la educación es algo bastante más complejo.

La educación se enmarca dentro de la política educativa de un país y se intenta concretar a través de un Sistema Educativo Nacional.

Es por ello que realizaremos una especie de “ diagnóstico ” de la escuela Argentina. Brindando datos sobre aspectos económicos, políticos y sociales que influyen sobre ella.

En rigor, la Constitución de 1853 establecía que la educación correspondía a las provincias. Dado que algunas de ellas no podían hacerse cargo de ese mandato constitucional, el Estado Nacional ( a fines del siglo XIX , comienzos del XX ) implementó una modalidad de asistencia a las provincias, que implicaba la creación de sistemas educativos paralelos: la nación creaba escuelas en las provincias, pero las administraba directamente. De modo que en cada provincia coexistían escuelas provinciales y nacionales.

Desde 1990, se dicta la Ley de Transferencia y la Ley Federal de Educación. luego está última fue reformada en 1993, lo que consolida un proceso de transferencia o descentralización de los servicios educativos, que implicó el traspaso de la administración de la órbita nacional a las jurisdicciones provinciales o municipales de la enseñanza. No obstante, éste proceso ya venía dándose con anterioridad.

Año

Inversión educativa de Nación       

Inversión educativa de las Provincias

1960

80%

20%

1979

40%

60%

1991

25%

75%

 Algunos datos al respecto: [5]

El proceso de transferencia o descentralización estuvo vinculado con las directivas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, de descargar de las espaldas del Estado Nacional el costo fiscal de la educación. 

Las consecuencias de esta implementación más destacadas por especialistas en la materia son: a) La desigualdad que existe entre las provincias respecto de la capacidad de brindar educación. Así por ejemplo el gasto educativo anual por alumno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es de $1371, mientras que en Formosa es de $675 y en Salta de $ 648.; b) la calidad educativa y c) los salarios docentes.[6]

4. Las instituciones educativas

El ámbito, por excelencia,  donde se desarrolla el derecho a la educación es, sin lugar a duda: la escuela. Conocer su funcionamiento, nos ayudará a descubrir qué elementos o situaciones generan problemas o beneficios para el efectivo cumplimiento de dicho  derecho.

Para ello nos serviremos de la visión que de la misma desarrollan Foucault y Freire.

Foucault ubica a las instituciones educativas, junto a otras ( policiales, de salud, religiosas, etc ) como instrumentos de poder y dominación.

En ellas se tornan penalizables: los retrasos, las ausencias, las faltas de atención. Pero también se vigila la “manera de ser”, las palabras y el cuerpo.

Todo lo que no se ajusta a las reglas, las desviaciones, las no conformidades es castigado. Ese castigo tiende a “corregir”.

La función de la institución es normalizar; y esta normalización se logra actuando sobre una multitud en principio desordenada, buscando separar sus individuos, compararlos, diferenciarlos, jerarquizarlos y homogeneizarlos, a fin de poder controlarlos, u actuar sobre ellos. Quienes no están en condiciones de normalizarse, serán excluidos.

Esta misma función de control sobre los individuos se ejerce sobre los saberes.

Respecto de ellos es necesario: eliminar y descalificar aquellos inútiles, irreductibles, costosos; normalizarlos, permitiendo que se hagan intercambiables, lo que vuelve superfluos a sus poseedores; jerarquizarlos y centralizarlos en forma piramidal, lo que permite su control, asegurando las selecciones; y transmitir de abajo hacia arriba sus contenidos y de arriba hacia abajo las directivas.

De este modo las instituciones educativas producen, promueven y mantienen “regímenes de verdad”, actuando como jueces de normalización.[7]

Este planteo nos lleva a cuestionarnos lo siguiente:

Cuando a un niño aborigen le entregan un libro de texto para estudiar escrito en un idioma distinto al que él  habla y escucha en su casa ¿esto no genera en él la idea de que el “ verdadero” saber corresponde a la cultura que utiliza ese idioma?.

Cuándo la persona que expresa los conocimientos, no habla su idioma, por lo que le resulta necesario tener un traductor que le explique lo que “ la persona que sabe “ está diciendo en un lenguaje que no  conoce o al menos  que le cuesta comprender acabadamente: ¿no genera en el niño la idea de que quien tiene “ mayores conocimientos ” es el maestro y que como consecuencia, cuándo el maestro dice que determinada acción o expresión es correcta o incorrecta, falsa o verdadera, buena o mala, es una verdad irrefutable?.

Cuándo en el colegio le enseñan concepciones de las cosas y de los acontecimientos distintos de los que al niño le fueron transmitidos por su familia de origen y por su pueblo: ¿esto no genera en el niño una dicotomía frente a la cual él sólo puede elegir una concepción o la otra?  

No somos especialistas en cuestiones educativas ni pedagógicas como para poder atribuir respuestas definitivas a estos interrogantes que nos hemos planteado. Pero imaginamos, que al respecto corresponden respuestas afirmativas.

Desarrollaremos ahora las ideas de Freire:

Freire señala como un gran error el desestimar los saberes concretos del pueblo. Esos saberes están construidos sobre sus experiencias vividas, y subestimarlos o negar su importancia indica la presencia de una ideología elitista.

Es necesario respetar esos saberes. Pero no sólo eso, sino tomarlos como punto de partida. No mitificarlos, convirtiéndolos en expresión de verdades incontrastables. Esta comprensión del mundo que traen los sectores populares a la escuela: su habla, su manera de contar, de calcular, sus saberes, su religiosidad, etc constituyen el punto de partida de la educación. Y esta educación consiste en el proceso de crítica a esos saberes populares para llegar a un conocimiento más profundo. “Ese conocimiento más profundo no es la anulación de esos saberes populares sino su expresión más crítica. Es una nueva formulación que los supera a la vez que los contiene”.[8]

Su visión nos parece más que interesante. Y si lo unimos con las experiencias de vida que le han tocado, nos resulta aún más interesante. Su trabajo en las fabelas de Brasil, y el uso del “sistema de palabra generadora” como punto de partida para el aprendizaje, demuestra cómo es posible desarrollar los conocimientos desde los propios saberes. El ha demostrado que se puede educar sin imponer.

De lo expresado hasta aquí surge que el sistema educativo tradicional no resulta útil para pueblos con culturas diferentes. Esto marca la necesidad de una educación multicultural.

5.  La educación multicultural: distintos modelos

Desarrollaremos aquí los distintos modelos  que se han propuesto para llevar adelante una educación multicultural. Señalaremos, respecto de cada uno de ellos, sus objetivos, sus métodos y sus fundamentos:[9]

Educar para igualar: la asimilación cultural

Objetivo: Igualar las oportunidades educativas para alumnos culturalmente diferentes.

Método: Diseñar programas para educar al excepcional o al culturalmente diferente.

Fundamento: La pobreza y la discriminación provienen de que los grupos marginados no poseen las mismas oportunidades para adquirir el conocimiento y las destrezas necesarias para volverse competentes en la cultura dominante. La escuela es la que facilita “ el tránsito ” de una cultura a la otra.

El entendimiento cultural: el reconocimiento de la diferencia.

Objetivo: Hay que preparar a los estudiantes para que vivan armoniosamente en una sociedad multiétnica. Los alumnos deben comprender que existe una pluralidad. La escuela debe orientarse al enriquecimiento cultural de todos los alumnos.

Método: La multiculturalidad sería un contenido curricular. Se deberán en el aula las diferencias y similitudes de los grupos.

Fundamento: Las características psicológicas del infante permiten, con mayor facilidad, el no rechazo de otros grupos.

El pluralismo cultural: preservar y extender el pluralismo.

Objetivo: Mantener la diversidad. La escuela debe preservar y extender el pluralismo cultural.

Método: Afrontar la cuestión de la diversidad cultural en y desde la educación. Una primera acción recae sobre el profesorado: debe ser consciente de que no todos los grupos culturales conceden el mismo valor a los componentes curriculares, ni a las necesidades, deseos y aspiraciones de esos grupos.

Fundamento: La no aceptación por parte de la minorías étnicas de las prácticas de aculturación y asimilación a las que se encuentran sometidas en el contacto con las culturas mayoritarias.

La educación bicultural: la competencia en dos      culturas

Objetivo: La educación multicultural debe producir sujetos compe-tentes en dos culturas diferentes.

Método: Preservar la cultura nativa. Ofrecer la cultura mayoritaria sin imponerla.

Fundamento: Las minorías étnicas rechazan la asimilación. La cultura nativa debe mantenerse y preservarse, y la cultura dominante debe adquirirse como una alternativa o segunda cultura.

La educación como transformación: educación multi-cultural y reconstrucción social.

Objetivo: La educación multicultural es entendida como un proceso encaminado a lograr un desarrollo en los niveles de conciencia de los estudiantes de minorías, de sus padres y de la comunidad en general, acerca de sus condiciones socioeconómicas, para capacitarlos para la ejecución de acciones sociales basadas en una comprensión crítica de la realidad, logrando resistencia frente a los grupos dominantes.

Método: Trabajar con los estudiantes, sus padres y la comunidad. El trabajo es de base constructivista, en el sentido de no utilizar datos teóricos, sino que el conocimiento y la educación surjan desde las experiencias prácticas.

Fundamento: Este enfoque se basa en teorías sociológicas ( teoría del conflicto y teoría de la resistencia ), teorías sobre el desarrollo cognitivo y teorías de la cultura. En cuanto a las primeras, manifiestan que el comportamiento social esta organizado a partir de una base grupal. Los grupos luchan por el control de los recursos de poder, riqueza y prestigio. Es importante para esa lucha la pertenencia al grupo. En cuanto a las segundas: se defiende el carácter constructivista del aprendizaje, y la importancia de la experiencia propia del sujeto en esa construcción. Finalmente en cuanto a las teorías de la cultura, consideran que la misma es dinámica, La cultura se construye día a día, Se rechaza el acento en los aspectos de ideación sobre conocimientos, valores y creencias de la cultura.

Educación Antirracista.

Objetivo: Evitar que las diferencias se usen para provocar desigualdad.

Método: La escuela debe jugar un papel crucial en la eliminación del racismo personal e institucional.

Fundamento: El racismo es la causa principal de los problemas educativos de los grupos étnicos minoritarios.

Educación multicultural de base antropológica.

Objetivo: Que una persona desarrolle competencias en múltiples sistemas de percepción, pensamiento y acción; es decir: en múltiples culturas. Favorecer que los estudiantes sean conscientes de la multiplicidad cultural que los rodea y a la que están accediendo.

Método: Lograr una exploración profunda de las similitudes y diferencias entre los estudiantes de diferentes grupos étnicos. Desechar la idea de que siempre es irremediable una exclusión entre la preservación de la identidad cultural y la movilidad social. Cada individuo desplegará, en cada momento, una cultura, lo cual vendrá dado por la situación en concreto. Contemplar una diversidad en los contenidos curriculares. Eliminar la tendencia a estereotipar a los estudiantes de acuerdo a sus identidades étnicas.  No equipara una cultura con una lengua o con un grupo étnico. Asegurar la diversidad de métodos de transmisión de conocimientos.

Fundamento: Las culturas no son estáticas, por lo que, enseñar las diferencias es una manera de “cosificarlas“ y favorecer la asunción de la desigualdad. Las culturas en contacto interactúan y crean nuevas culturas. Una concepción estática de la cultura seguirá amparando una igualdad sólo aparente a pesar de promover el reconocimiento de las diferencias. Marcar las diferencias es una forma de establecer jerarquías. La cultura no se limita a creencias, rituales, tradiciones, etc; se refiere a procesos, categorías y conocimientos.

6. Nuestra propuesta

Habiendo analizado la escuela como institución, a partir de los conceptos de Foucoult y Freire; reconociendo la existencia de un grupo hegemónico que se atribuye la potestad de otorgar supremacía a su cultura, de modo tal que genera la idea de ser superior respecto de otra u otras; y habiendo realizado un análisis desde una perspectiva histórica, política y económica; y explicar las diferentes posibilidades de entender la educación multicultural, vamos a elaborar lo que definimos aquí como nuestro plan de acción. En el  cual indicaremos:

Nuestra interpretación de la “ educación multicultural ”

Algunos presupuestos para ponerla en práctica.

Todo esto lo hacemos con el objetivo, de aportar nuestro granito de arena, para  dotar al derecho a una educación multicultural, reconocido en nuestra legislación, de contenido y operatividad.

La educación multicultural es para cada habitante de nuestro país un derecho ( según el artículo 75 Inc. 17 C.N ). Como tal es exigible en tanto su cumpli-miento no sea efectivo.

La educación multicultural deberá atender a los siguientes principios:

Debe formar sujetos competentes y capaces de desarrollarse en distintos sistemas de pensamiento y acción. Esto implica tornarlo apto para desenvolverse en todos los ámbitos. El derecho a la igualdad no implica que todos deban ser iguales, sino que todos tengan las mismas oportunidades. Es decir, el sistema educativo debe brindarle todas las herramientas, para que luego el sujeto elija la que crea más útil o conveniente en cada situación. No se debe forzar a formar parte de una cultura.  Nadie puede atribuir, con fuerza de verdad, que cultura es mejor o peor.

No mostrar directa ni indirectamente jerarquías de culturas. Las culturas no son mejores ni peores, simplemente son.

No mostrar la diferencia como algo disvalioso, sino como algo a partir de lo cual todos pueden crecer y desarrollarse. Una cultura aporta a otra. La educación es un aprender mutuo y colectivo.

Permitir la diversidad en los contenidos curriculares sin evitar las contradicciones que en ellos se puedan producir. Esto permite incentivar un conocimiento crítico y más profundo sobre el propio saber.

Comprender que la cultura no es algo abstracto ni estático. Implica un conocimiento, creencias, vivencias que no están fuera de nosotros. Nosotros somos los sujetos en los que vive la cultura, y por tanto nosotros podemos modificarla o recrearla.

Enunciaremos a continuación los elementos materiales e inmateriales que, a modo de ejemplo, creemos fundamentales para alcanzar la educación multicultural que proponemos:

Elementos Materiales:

Escuelas dignas

Material pedagógico adecuado. Esto es, libros y todo tipo de material didáctico, que posea las características necesarias, para encarar la educación multicultural. ( Por ejemplo: libros que contengan los contenidos o saberes de las diferentes culturas, redactados en las distintas lenguas, etc )

Facilidades económicas para los aspirantes a obtener el título de profesor intercultural bilingüe. Logrando realizar un sistema de becas.

Elementos Inmateriales:

Docentes preparados para educar, de acuerdo a los principios señalados, en condiciones de pluralidad étnica.

Realización de actividades que contengan los principios señalados

Partir de la experiencia para alcanzar el conocimiento.

La participación de los pueblos indígenas en la elaboración de los contenidos curriculares y de los materiales didácticos.

7. Bilingüismo

Para abordar el concepto y alcance de bilingüismo, primeramente vamos a conceptualizar  otros términos, necesarios a tales fines.

Comenzaremos por distinguir entre el idioma y la lengua.  Esta última es el código que utiliza una determinada colectividad de hablantes para comunicarse entre si; es un sistema simbólico con el que interactúa un grupo humano, siendo de esta manera un elemento identificador de una etnia.[10]

Por otra parte el idioma es la lengua que se habla en un pueblo o nación.  Tiene como condición, tener un ámbito de acción amplio, necesitando un espacio de tiempo relativamente prolongado para su formación y desarrollo para considerarse que un idioma se ha establecido definitivamente en un territorio.[11]

Es de vital importancia en una cultura determinada, ya que es uno de los pilares sobre los cuales se sostiene, siendo el vehículo de adquisición y transmisión de la cosmovisión de una cultura y de sus valores.

La Argentina es un país multicultural, pluriétnico y multilingüe, eso se debe a la presencia no sólo de la población aborigen sino también a la de inmigrantes hablantes de diversas lenguas y de distintos orígenes culturales.[12]

Conviven numerosas etnias, entre otras: coya, mapuche, guaraní, pilaga, toba, wichi, mocoví, tehuelche, chiriguano, chane, chorote, chulupi, tapiete, diaguita-calchaquí, huarpe.

La heterogeneidad lingüística aborigen se manifiesta en los diferentes niveles de dominio de las lenguas: existen hablantes monolingües, absolutos de lenguas aborígenes, hablantes con distinto grado de bilingüismo lengua aborigen español,  así como también hablantes que siendo aborígenes, tienen hoy al español como su idioma de uso predominante o exclusivo.

Las escuelas que atienden poblaciones aborígenes se caracterizan por la presencia de un maestro que no ha sido formado para comprender y responder a situaciones de complejidad socio-cultural y socio-lingüística, situación que contribuye a profundizar el fracaso escolar.

La educación es intercultural en tanto reconoce el derecho que las poblaciones aborígenes tienen a recuperar, mantener y fortalecer su identidad así como a conocer y relacionarse con otros pueblos y culturas coexistentes en los ámbitos local, regional, nacional e internacional.[13]

La educación es bilingüe en tanto desarrolla la competencia comunicativa de los educandos, a nivel oral y escrito, en la lengua o lenguas utilizadas en el hogar y en la comunidad, junto con el aprendizaje de otras lenguas de mayor difusión y uso en los ámbitos nacional e internacional.[14]

Con la reforma de la Constitución en 1994, se reconoce el derecho a las comunidades aborígenes a una educación intercultural y bilingüe, este reconocimiento fue respuesta a la demanda de las mismas comunidades aborígenes del país.  Esto implica considerar a los alumnos como sujetos que reconocen y usan dos idiomas deferentes para satisfacer sus necesidades de comunicación.

La normativa referida al idioma debe tener presente la existencia de una estrecha relación entre la lengua, la cultura y la identidad, donde se reconozca a esta como la pertenencia a un grupo con el cual se tiene lazos objetivos y simbólicos.

La cuestión del idioma/lengua en los diferentes contextos nacionales alrededor del mundo obligó a los diferentes organismos internacionales a propugnar diferentes declaraciones de derechos para las minorías lingüísticos culturales existentes en un determinado Estado.  Un ejemplo de ello fue la Declaración Universal de los Derechos Humanos Lingüísticos.  La UNESCO patrocino dos conferencias: la primera en octubre de 1987 en Recife, Brasil y la segunda en abril de 1989 en Paris, Francia.

La legislación que surgió tenía por objeto proteger los derechos de los grupos lingüísticos culturales cuando estos estén amenazados por otra lengua en su propio territorio.  En la actualidad los diferentes instrumentos internacionales que se den constituyen una base débil para la defensa de los derechos lingüísticos debido a que la base material, en caso de pretender la defensa de estos derechos, recae en el individuo y no en una colectividad.[15]

Las bases legales en el marco internacional sobre los derechos lingüísticos son las siguientes:

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y Culturales de 1948.

La resolución 47/135 de 1992, de la Asamblea General de la organización de las Naciones Unidas acerca de los Derechos de las Personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticos.

La Declaración de la Cumbre del Consejo de Europa de 1993 sobre las minorías nacionales.

La Declaración final de la Asamblea General de la Federación Internacional de profesores de Lenguas Vivas, de 1991, que recomienda que los derechos lingüísticos sean considerados como derechos fundamentales de la persona.

Las recomendaciones de la Comisión Técnica Lingüística del Mercosur Educativo, de agosto de 1997.

Ahora bien, a los fines prácticos y para conocer la operatividad de estas normas en nuestro país, es que cabe mencionar la “Convocatoria a la sistematización de Experiencias en Educación Intercultural y Bilingüe”, que se realizo en el año 2001, en el marco de un convenio entre el Ministerio de Educación y el PROEIB (Programa de Formación en Educaron Intercultural y Bilingüe para los países andinos) y que tenia como objetivo “recuperar y difundir propuestas y acciones desarrolladas en distintos espacios”.[16]

La mayor cantidad de experiencias se desarrollaron en la región del noroeste argentino,  La mayoría  provienen de las provincias de Chaco y Formosa (es posible que ello se deba al avance de la normativa de EIB (Educación Intercultural Bilingüe) que ha habido en esas provincias.  Le siguen en importancia la región  sur, la región centro y la del noreste argentino (casi son exclusividad de las provincias de  Jujuy Y Salta).

Los pueblos indígenas involucrados en las experiencias, en orden de mayor a menor participación fueron: pueblo Wichi, pueblo Mapuche y Toba.  En menor proporción, pueblos Mocoví, Kolla, Mbya Guaraní y Pilaga.

Una de las dificultades que surgen del relato de algunas de las experiencias mencionadas en el libro “Educación Intercultural Bilingüe en Argentina.  Sistematización de experiencias” del Ministerio de Educación, Cultura y Tecnología, es la falta de estrategias pedagógicas adecuadas para el abordaje de la interculturalidad en la escuela.

En el intento de construir una pedagogía adecuada a las particularidades de cada contexto, hay dos aspectos que se presentan como centrales: la capacitación docente y el trabajo con el material didáctico adecuado.

En cuanto a la capacitación se tratan de recuperar espacios de formación, pasantitas, pero en general se trasmite la idea de que cuesta mantener y multiplicar estos espacios.

En cuanto al material didáctico se encuentra limitado a la enseñanza básica  inicial de la escritura, habiendo muy pocas experiencias en donde se registren  que se haya avanzado en otras áreas curriculares.

A su vez, en relación al bilingüismo, las experiencias prácticas sólo indican la presencia de un auxiliar ( memas ) que funcionan como nexo entre el maestro y el alumno.

De la lectura de las experiencias citadas extraemos las siguientes conclusiones:

Falta de un cuerpo normativo claro sobre las formas de implementar los proyectos sobre la educación bilingüe e intercultural.

En los casos en que existe la normativa, a veces no se cuenta con el  apoyo y el compromiso de todos los actores del sistema (directivos, colegas, autoridades, etc.).

La relación con las familias y el grado de protagonismo de las comunidades.  Generalmente, no hay un vínculo estrecho entre la familia y la escuela.

Pero también sabemos que en los últimos años se avanzó en el tema.  Un ejemplo de ello es la creación del  “Centro de Investigación y Formación para la Modalidad Aborigen” (CIFMA).  El CIFMA es el único instituto a nivel terciario que otorga el titulo de profesor intercultural bilingüe (son muy pocos los docente que aún tienen esas aptitudes, y muchas las escuelas donde concurren aborígenes).

El docente con modalidad aborigen conoce la lengua y la cultura, siendo ello de vital importancia para una adecuada formación educativa.

7. Desafío

Planteo del desafio

Podríamos apresurarnos y no hacernos ningún cuestionamiento respecto de la tolerancia de, al menos la mayoría de las personas, con relación a prácticas  culturales diferentes. Pero afirmar, o dar por cierto esto, en la práctica, no resuelve por sí diversos interrogantes. En este sentido planteamos algunos casos:

En Afganistán, el poder estuvo en manos de los talibanes, un grupo fundamentalista musulmán que sustentaba ideas restrictivas acerca de las mujeres: les impedían trabajar y las obligaban a andar completamente cubiertas, mirando la vida a través de una rejilla frente a sus ojos y siempre acompañadas por un pariente varón. Quienes infringían estas reglas eran cruelmente castigadas, incluso con la muerte. La opinión pública de Occidente se sintió estremecida de horror frente a estas costumbres y condenó severamente al régimen de los talibanes.

En algunos países africanos, una tradición ancestral propugna la ablación del clítoris de las niñas, como garantía contra la concupiscencia futura. Muchos inmigrantes cumplen esa práctica en países europeos, donde se la considera un delito. Pero los miembros de esos grupos tienen argumentos para defenderse. Un pueblo, dicen, tiene derecho a su identidad cultural, que incluye el de seguir sus propias costumbres. Dentro de su cultura, una niña que no se haya sometido a esa operación será menospreciada y tendrá escasas probabilidades de encontrar marido.

Los musulmanes en Francia piden que sus hijas puedan concurrir a la escuela utilizando el velo.

En Pakistán un padre puede hacer arrestar a su hija mayor de edad para impedirle que se marche al extranjero para casarse con el hombre que ella había elegido, y obligarla a quedarse en el país y casarse con el hombre que eligió el padre.

Los italianos prefieren las pastas a las verduras.

Cada uno de esos casos muestra lo que podríamos denominar una práctica cultural. Las mismas pueden resultar “aceptables” o “inaceptables” a los ojos de cualquier observador.

En este sentido, frente a la lectura de los mismos podemos pensar:

Hay algún problema con que los italianos elijan comer pastas en vez de verduras ?.

Hay algún problema con que las mujeres musulmanas no puedan caminar solas por la calle o estar con la cara al descubierto?

Hay algún problema con que a las niñas ( de algunos países africanos ) se les practique una ablación del clítoris para evitar la concupiscencia futura?

Hay algún problema con que las hijas de musulmanes en Francia concurran a la escuela con velo?

Hay algún problema con que en Pakistán pueda hacer arrestar a su hija, mayor de edad, para que no se vaya del país y se case con el hombre que el padre eligió para ella?

Probablemente las respuestas, que demos a estos interrogantes, no sean las mismas. Y eso resulta sorprendente en tanto implica aceptación o no aceptación respecto de esas prácticas.  

Frente a la lectura de las mismas, surge un conflicto de principios  que, en lo abstracto, son invocados con gran facilidad y calificados de verdaderos y absolutos, pero que, al intentar aplicarlos a un caso concreto, dan cuenta de que no son tan verdaderos ni tan absolutos.

Bien está que proclamemos el respeto a la diversidad cultural, sin embargo, será mejor, que tratemos de clarificar a qué nos referimos y cuáles son los limites que estamos dispuestos a atribuir a ese respeto.

Este es nuestro desafío: investigar, analizar y crear una definición de multiculturalismo que posea contenido claro y que pueda ser aplicable a casos concretos.

Primer intento de dar contenido al termino multiculturalismo

¨Todas las personas tenemos derecho a nuestra identidad individual y a seguir las tradiciones de nuestro grupo, pero no debemos causar daño a terceros.¨

Esto parece sensato. La libertad de cada uno termina donde empieza el derecho de los demás

Esta definición plantea bastantes interrogantes:

¿ Dónde está el límite ? o bien, ¿ Dónde empieza el derecho de los demás ?. Esta pregunta no es fácil de responder pero, cualquiera sea la respuesta que demos, sin duda alguna se producirá alguno de éstos efectos:

Cuanto mayor sea el “derecho de los demás”, menor será la “libertad de cada uno”.

Cuanto mayor sea la “libertad de cada uno”, menor será el “derecho de los demás”

¿ Cuál es la frontera entre lo permitido y lo prohibido?.

Una primera respuesta según esta definición sería: cuando se causa un daño a otro. Pero nos preguntamos ¿cuándo se causa un daño a los terceros?

Esta definición impone siempre, y sin escapatoria posible, la necesidad de trazar un límite más estrecho o más amplio, pero un límite al fin.

Algunos piensan que esos límites son objetivos y reales: por lo que sólo es necesario averiguarlos (nos preguntamos dónde).

Otros piensan que esos límites son puramente subjetivos y cada uno los decide y fija como quiere o puede.

Creemos que, establecer esos límites, implica tomar decisiones morales. Las mismas no pueden partir sino de nosotros mismos, con toda la carga de nuestra educación y de nuestras creencias.

Esto nos hace surgir otra pregunta: Frente a un caso concreto ¿ Quién puede atribuir verdad a sus principios morales con entidad suficiente cómo para fijar esos límites ?.

Consideramos entonces, que está definición, si bien a primera vista parece razonable, genera más interrogantes que respuestas, y qué las mismas responden a cuestiones morales que no aceptamos, en ningún caso, como verdades absolutas. Lo cual no  quita lo interesante que pueda resultar el debate de distintas posiciones al respecto.

Es decir, no constituye una definición que sea invocable para argumentar, alguna pretensión, en un caso concreto. Por lo que no alcanza para cumplir nuestro desafío.

Otro intento de dar contenido al concepto multiculturalismo.

¨Es el derecho de toda persona o grupo de personas a desarrollar su propia cultura libremente.¨

Vamos a analizar esta definición:

Es el derecho...: Esto es la facultad que el sujeto está en posición de reclamar si no es respetada.

De toda persona o grupo de personas...: Toda persona o grupo de personas posee ese derecho. No hay limitación alguna posible. Es un derecho que atañe a todos y a cada una de las personas.

A desarrollar...: Implica ejercer, crear, modificar, etc.

Su propia cultura...: Es decir el conjunto de elementos materiales e inmateriales. Incluye, entre otros, las creencias, los conocimientos, el arte, la moral, tradiciones, los usos y costumbres y todos los hábitos y aptitudes.

Libremente.: Esto es, realizar todo lo anterior libre de imposiciones etnocéntricas. Ya sean imposiciones ideológicas, morales, científicas o jurídicas. Lo cual no implica que no puedan tomar elementos de otra cultura voluntariamente.

Con lo dicho hasta aquí nos permitimos reformular la definición anterior, para hacerla más clara y completa.

¨Es el derecho que goza toda persona o grupo de personas para ejercer y practicar sus creencias, tradiciones, conocimientos, arte, moral, usos y costumbres. Que como tal la faculta para reclamar y exigir su libre ejercicio, en caso de verse éste limitado por cualquier tipo de imposición externa.¨

Hicimos frente al desafío. Logramos nuestra propia definición. Tal como lo enunciamos anteriormente, no pretendemos que sea acabada y escuchamos todas las críticas que se le puedan hacer. Respecto de las cuales no necesariamente nos pondremos de acuerdo , pero al menos empezaremos a saber por qué o en qué estamos en desacuerdo, lo que es un buen comienzo. Si no lo hacemos, “seguiremos como botes a la deriva en la tormenta de la cultura, repitiendo frases hechas que ya no recordamos cuándo hemos oído por primera vez y creyendo que esa repetición incontrolada vale como exorcismo para ahuyentar al demonio de la iniquidad”.[17]

8. Bibliografía

Para evitar repeticiones señalamos que la bibliografía utilizada es la indicada en las notas al pie de cada página.


NOTAS:


[1] Zorrauin, Becu, Ricardo “Historia del derecho argentino”, T II.  Bs.As. 1969, pag 257.

[2] Bidart Campos, German.  “Manual de la Constitución reformada” T. III.   ED: Ediar. Bs. As.  1999.

[3] Bidart Campos, German.  “Manual de la constitución Reformada”.  T. I.  ED: Ediar. Bs.  As.   1999.

[4] Rivera. “Derecho a la educación”.  1967

[5] Revista Caras y Caretas; Agosto 2005, pág. 13.

[6] Revista Caras y Caretas; Agosto 2005, pág. 14.

[7] Foucault Michel; Vigilar y castigar. Madrid. Siglo XXI. 1999.

[8] Miguel Etchegoyen, Educación y ciudadanía. La búsqueda del buen sentido en el sentido común. Stella. Buenos Aires. 2003; pag. 169.

[9] J. G. Castaño, R. A. Pulido y A. M. Castillo, La educación multicultural y el concepto de   cultura. Fuente: www.indigenas.bioetica.org.

[10] Bermúdez Tapia, Manuel.  “Los derechos lingüísticos”.  ED: Asociación no hay derecho.  2001

[11] Bermúdez Tapia, Manuel.  “Los derechos lingüísticos”.  ED: Asociación no hay derecho.  2001

[12] Resolución 107/99.  Ministerio de Cultura y Educación.  Anexo I.  1999

[13] Ministerio de Educación,  Ciencia y Tecnología.   “Educación intercultural bilingüe en Argentina”.  2004.

[14] Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.   “Educaron intercultural bilingüe en la Argentina”.

2004.

[15] Bermúdez Tapia, Manuel.  “Los derechos lingüísticos”.  ED: Asociación no hay derecho.  2001

[16] Ministerio de Educación, Cultura y Tecnología.  “educaron Intercultural Bilingüe en Argentina”.  2004.

[17] RICARDO A. GUIBOURG, Provocaciones en torno del derecho, Buenos Aires, Eudeba, 2001.

 

Ediciones Digitales © 2016-2019 - Material fuera de comercio

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación                        

 Dra. Teodora ZAMUDIO