La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

La Koka sagrada

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La coca sagrada o ilegal

Alumnos: Valeria Fernandez

                 Carlos Sandro Vásquez 

Bibliografía

 

Introducción

En el presente trabajo investigaremos porque la hoja de coca es considerada sagrada para ciertos grupos de la sociedad, y con el fin de determinar si su uso es legal o no, analizaremos la legislación vigente en Argentina.

Definición

La coca, voz quechua,  –Erythroxylon coca de la familia de los Erythroxylaceae L.- es un arbusto originario de Bolivia y Perú; alcanza una altura aproximada de uno a dos metros, con ramas rectas y hojas parecidas a las del té.

Históricamente, la hoja de coca ha sido usada desde hace unos 5.000 años (Lathrap 1976, Plowman 1985).  Se ha encontrado hojas de coca en tumbas preincaicas y en cerámicas mochicas del siglo IV. En la época del Imperio Incaico la coca fue llamada “Mama Coca”.

Uso tradicional de la hoja de coca.

En el contexto del medio cultural de la población indígena de los Andes, su utilización reviste múltiples funciones de supervivencia, integración e identidad étnica que puede resumirse en las siguientes:

a) Económica. Sin recurrir a la moneda, con coca pueden conseguir todo aquello que no producen y que es vital en una dieta integral y balanceada.  Las formas tradicionales de trabajo comunitario cooperativo no son posibles sin la coca.  En otros casos, es pago exigido para desempeñar determinadas tareas productivas en las que la remuneración monetaria no es aceptada.

b) Sociocultural.  La coca es un lubricante de las relaciones sociales, presente en todo acontecimiento social o relación interpersonal.  Es elemento central de toda transacción, alianza, acontecimiento o ceremonia.  Su presencia es símbolo de gran significación.  Es indispensable en toda etapa del ciclo vital (nacimiento, bautizo, corte de pelo, matrimonio, muerte), así como en todo suceso social (minga, ayni, fiestas, viajes, visitas, edificaciones, marca del ganado, comidas, etc.).  Su uso consagra el carácter cultural andino, que diferencia al indígena del no indígena y, por tanto, constituye el eje de la identidad étnica, la autoestima y autovalorización, elementos fundamentales de toda entidad humana con perspectivas y confianza en el futuro.

c)  Religiosa.  La coca es planta sagrada de la población andina y componente central de toda ceremonia o actividad religiosa.  Su uso en ese contexto sacraliza la tradición y confiere al usuario los valores  éticos y morales de su cultura.  Está presente tanto en ceremonias religiosas típicamente indígenas (culto a los cerros, pago a la madre tierra o Pachamama, adivinación, etc.), como cristianas (matrimonios, entierros, procesiones, etc.).  El rito y el culto, como fenómenos sociológicos grupales, consolidan los lazos de identidad étnica entre los miembros de la comunidad, reforzando la confianza mutua y la solidaridad, elementos indispensables de una sociedad integrada.

d)  Médica.  Las virtudes terapéuticas de la coca son conocidas más allá de su medio cultural de origen, habiendo ingresado a la  farmacología moderna.  El indígena le reconoce múltiples propiedades medicinales, habiendo desarrollado una práctica médica, variada de uso de la hoja de coca.  Masticada, en infusión, quemada, etc.; tiene varias aplicaciones para enfermedades de la piel, aparato digestivo, sistema circulatorio, etc.  Constituye, de esta forma, una medicina popular y de bajo costo.

Uso en Argentina

En Argentina, las hojas de coca se utilizan casi exclusivamente en dos áreas.  La primera es la zona campesina ubicada al sur de los Andes Centrales, integrada por la mayor parte de la provincia de Jujuy, gran parte de la provincia de Salta y la porción andina de la provincia de Tucumán.  La segunda área de consumo es aquella que recibe habitualmente emigrantes andinos de Argentina y Bolivia, y que puede dividirse en dos subáreas: una rural, la de las plantaciones azucareras y otras explotaciones agrícolas ubicadas preferentemente en el noroeste del país, al pie oriental del macizo andino, y una urbana, integrada por la mayor parte de las ciudades importantes del país, donde los inmigrantes andinos constituyen un porcentaje relativamente significativo de la población.

Se registran cuatro formas de uso de las hojas de coca. La más habitual y universal entre todo tipo de usuario es el coqueo.  Coquear es la palabra que describe la acción de mascar las hojas de coca.  Mascar coca no significa consumir cocaína. La cocaína es un alcaloide que se obtiene de las hojas de la planta de la coca.  Como la hoja de coca contiene cocaína, quien la mastica consume cocaína era el antiguo razonamiento.  Este pensamiento no tenía en cuenta que al masticar la coca, la cocaína es transformada en otro producto; y que es Ecgonina y no en cocaína lo que el organismo finalmente absorbe.  Como se sabe, el alcaloide cocaína no es estable en un medio ácido.  En el estómago, que es un medio ácido, a causa de los jugos gástricos, pancreáticos, bilis, la cocaína se hidroliza.  Se convierte en Ecgonina. Una segunda forma de uso es la medicinal, principalmente en infusión.  Una tercera forma menos común, es el destinado a la ofrenda ritual.  Finalmente, el menos difundido de los usos, habitualmente reservado a ciertos especialistas, es el adivinatorio u oracular.

 Según el contexto sociocultural, pueden distinguirse en esta área cuatro patrones principales de uso de la coca: el de los indígenas; el de los asalariados andinos que trabajan en grandes empresas rurales; el de las élites de las ciudades del noroeste argentino, y el de los sectores populares de dichas ciudades.

De los cuatro patrones principales, nos interesa destacar el de los indígenas, porque “la coca es planta sagrada para nuestros Collas”.

Testimonio

Carmelo Sardina, líder Colla, es quien mejor puede trasmitirnos los conocimientos sobre una de las ceremonias milenarias, el homenaje a la Pachamama, en la cual se usan hojas de coca.  Por eso reproducimos la nota que la Revista Viva del diario Clarín, le hizo, el día 28 de Septiembre de 2003:

 

La voz de la Pachamama

El pájaro carpintero nos saluda, ¿lo escucha? Ha de ser porque sabe que aquí, en el borde de la ciudad, en la Reserva Ecológica, hay alguien que se comunica con él. Los animalitos conocen la relación que los collas tenemos con nuestra Pachamama, con la Madre Tierra a la que hoy vamos a homenajear. Nuestros ancestros nos enseñaron que formamos parte de esa gran diversidad de seres, de esa variedad que generosamente nuestra Pachamama nos deja disfrutar. Nuestros abuelos nos enseñaron a ser ecológicos sin saber que en su momento alguien inventaría la palabra “ecología”. Nos enseñaron a no cortar un árbol porque sí, a no matar animales por gusto. Veo el río, más allá, y me duele tanta contaminación. Este es un río sagrado para todos los pueblos originarios. Hoy, por desgracia, la Pachamama está enferma porque muchos hermanos que no tienen esta conciencia cometieron errores. Vine aquí limpio de cuerpo y alma, porque cuando llega la hora de comunicarse con nuestra madre tenemos que estar limpios por fuera y por dentro. En los días anteriores a esta ceremonia, me busqué un tiempo para meditar y reflexionar. Así, borré de mi espíritu cada error que pude haber cometido. Además, la ropa que llevo encima fue tejida por mis tías y mi madre; es sagrada, me une a mis mayores.  Once años atrás, cuando por primera vez me tocó actuar como maestro de esta ceremonia, sentí más nervios. Pero el ser humano es como el cuero: al principio es duro, pero luego se va ablandando. En unos minutos, entraré a la Reserva junto a mis hermanos, gente de todos los pueblos originarios de América. No es un espectáculo público; nuestros mayores y la Pacha no lo quieren así.  Yo le pregunté a cada hermano lo que siente, y pondré sus pedidos –intenciones, los llamamos- sobre una hoja de coca. Luego, en mi calidad de mayor, le iré transmitiendo esos pedidos a nuestra Madre. Cuando termine la ceremonia, estaré cansado pero contento. Fresco, liviano, feliz, como recién salido de un baño. ¿Vio que los chicos, cuando tienen un problema, lo hablan con sus padres? Nosotros recurrimos a nuestra madre, la Pachamama.

¿Leyenda de la coca o profecía?

Cuando los pobres indios acampan en sus noches frías de viaje por el altiplano o la montaña, allí junto a sus cargas y cerca de sus asnos, se acurrucan sobre el duro suelo, forman un estrecho círculo y el más anciano o cariñoso saca su chuspa o su tary de coca y desnudándolo lo deja en el centro, como la mejor ofrenda a disposición de sus compañeros. Entonces, éstos, silenciosamente, toman pequeños puñados de la verde hoja y comienzan la concien­zuda masticación. Horas y más horas hacen el aculli, extrayendo y tragando con cierta guía el amargo jugo.  Cuando ya todos han comenzado la masticación, parece que el espíritu de esos parias se despertara bajo el silencio de la noche. Surgen las confidencias sobre las impresiones, esperanzas y amar­guras que durante todo el día callaron mansamente bajo la hostil mirada de sus amos, los blancos.  Cierta vez que yo viajaba por el altiplano, me vi. obligado a pasar la noche a la intemperie junto a uno de esos grupos de indios viajeros. Aterido de frío el [sic] crudo viendo que soplaba por la desierta pampa, no pude conciliar el sueño. Fue entonces que en medio del insomnio oí referir esta leyenda. Escuchad:

Era por el tiempo en que habían llegado a estas tierras los conquistadores blancos. Las jornadas siguientes a la hecatombe de Cajamarca fueron crueles y sangrientas. Las ciudades fueron destruidas, los cultivos abandonados, los templos profanados e incendiados, los tesoros sagrados y reales arrebatados. Y, por todas partes en los llanos y en las montañas los desdichados indios fugi­tivos, sin hogar, llorando la muerte de sus padres, de sus hijos o de sus hermanos.  La raza, señora y dueña de tan feraces tierras, yacía en la miseria, en el dolor. El inhumano conquistador, cubierto de hierro y lanzando rayos mortales de sus armas de fuego y cabalgando sobre briosos corceles, perseguía por las sendas y las apachetas a sus espantadas víctimas. Los indios indefensos, sin amparo alguno, en vano invocaban a sus dioses, en vano lamentaban su desdicha. Nadie, ni en el cielo ni en la tierra, tenía compasión de ellos. 

Un viejo adivino, llamado Kjana-Chuyma, que estaba, por or­den del inca, al servicio del templo de la isla del Sol, había logrado huir antes de la llegada de los blancos, a las inmediaciones del lago, llevándose los tesoros sagrados del gran templo. Resuelto a impedir a todo trance que tales riquezas llegaran al poder de los ambiciosos conquistadores, había conseguido, después de vencer muchas dificultades y peligros, en varios viajes, poner en [sic] salvo por lo menos momentáneamente, el tesoro, en un lugar de la orilla oriental del lago Titicaca. Desde aquel sitio, no cesaba de escudriñar diariamente todos los caminos y la superficie del lago, para ver si se aproximaban las gentes de Pizarro.

Un día los vio llegar. Traían precisamente la dirección hacia donde él estaba. Rápidamente resolvió lo que debía hacer. Sin perder un instante, arrojó todas las riquezas en el sitio más pro­fundo de las aguas. Pero cuando llegaron junto a él los españoles, que ya tenían conocimiento de que Kjana-Chuyma se había traído consigo los tesoros del templo de la isla, con intención de sustraerlo al alcance de ellos, lo capturaron para arrancarle si fuera preciso por la fuerza el ansiado secreto. 

Kjana-Chuyma se negó desde el principio a decir una palabra de lo que los blancos le preguntaban. Sufrió con entereza heroica los terribles tormentos a que lo sometieron. Azotes, heridas, que­maduras, todo, todo soportó el viejo adivino sin revelar nada de cuanto había hecho con el tesoro. Al fin, los verdugos, cansados de atormentarle inútilmente, le abandonaron en estado agónico para ir por su cuenta a escudriñar por todas partes.

Esa noche, el desdichado Kjana-Chuyma, entre la fiebre de su dolorosa agonía, soñó que el Sol, dios resplandeciente, aparecía por detrás de la montaña próxima y le decía:

Hijo mío. Tu abnegación en el sagrado deber que te has im­puesto voluntariamente de resguardar mis objetos sagrados, me­rece una recompensa. Pídenos lo que desees, que estoy dispuesto a concedértelo.  ¡Oh! Dios amado -respondió el viejo-. Qué otra cosa puedo yo pedir en esta hora de duelo y de derrota, sino la redención de mi raza y el aniquilamiento de nuestros infames invasores.  Hijo desdichado -le contestó el Sol-. Lo que tú me pides, es ya imposible. Mi poder ya nada puede contra esos intrusos; su dios es más poderoso que yo. Me ha quitado mi dominio y por eso, también yo como vosotros debo huir a refugiarme en el mis­terio del tiempo. Pues bien, antes de irme para siempre, quiero concederte algo que esté aún dentro de mis facultades.  Dios mío, -repuso el viejo con pena- si tan poco poder ya tienes, debo pensar con sumo cuidado en lo que voy a pedirte. Concédeme la vida hasta que pueda decidir lo que he de rogarte. 

Te concedo, pero no más que el tiempo en que transcurre una luna. Dijo el Sol y desapareció entre las nubes rojas.  La raza estaba irremediablemente vencida. Los blancos, orgu­llosos y déspotas, no se dignaban considerar a los indios como a seres humanos. Los habitantes del inmenso imperio del Sol, sin rey y sin caudillos, no tuvieron más que soportar calladamente la esclavitud para muchos siglos o huir a regiones donde aún no hubiera llegado el poder de los intrusos.  Uno de esos grupos, embarcándose en pequeñas balsas de to­tora, atravesó el lago y fue a refugiarse en la orilla occidental, donde Kjana-Chuyma estaba luchando con la muerte. Los indios, sabedores de cuanto le había ocurrido al noble anciano, acudieron solícitos a prodigarle sus cuidados. Kjana Chuyma era uno de los yatiris más queridos en todo el imperio, por eso los indios rodearon su lecho de agonía, llenos de tristeza, lamentando su próxima muerte.  El anciano, al ver en torno de sí ese grupo de compatriotas desdichados, sentía más honda pesadumbre e imaginaba los tiem­pos de dolor y amargura que el futuro guardaba a esos desventu­rados. Fue entonces que se acordó de la promesa del gran astro. Resolvió pedirle una gracia, un bien durable, para dejarlo de he­rencia a los suyos; algo que no fuera ni oro ni riqueza, para que el blanco ambicioso no pudiera arrebatarles; en fin, un consuelo secreto y eficaz para los incontables días de miseria y padecimien­tos.  Al llegar la noche, lleno de ansiedad en medio de la fiebre que le consumía, imploró al Sol para que acudiera a oír su última petición. A los pocos momentos, un impulso misterioso lo levantó de su lecho y lo hizo salir de la choza.

Kjana-Chuyma, dejándose llevar por la secreta fuerza que lo dirigía, subió por la pendiente hasta la cumbre del cerro. En la cima notó que le rodeaba una gran claridad, que hacía contraste con la noche fría y silenciosa. De pronto, una voz le dijo:  Hijo mío. He oído tu plegaria. ¿Quieres dejar a tus tristes hermanos un lenitivo para sus dolores y un reconfortante para las terribles fatigas que les guarde en su desamparo?

Sí, sí. Quiero que tengan algo con que resistir la esclavitud angustiosa que les aguarda. ¿Me concederás? [Sic] Es la única gracia que te pido para ellos, antes de morir.

Bien -respondió con dulce tristeza la voz-. Mira en torno tuyo. ¿Ves esas pequeñas plantitas de hojas verdes y ovaladas? Las he hecho brotar para ti y para tus hermanos. Ellas realizarán el milagro de adormecer penas y sostener fatigas. Serán el talismán inaprecia­ble para los días amargos. Di a tus hermanos que, sin herir los tallos, arranquen las hojas y, después de secarlas, las mastiquen. El jugo de esas plantas será el mejor narcótico para la inmensa pena de sus almas.  Después de recibir varias otras instrucciones, el viejo, lleno de consuelo, volvió a su choza cuando la aurora comenzaba a iluminar la tierra y a platear las tranquilas aguas del lago.  Kjana-Chuyma, sintiendo que le quedaban pocos instantes de vida, reunió a sus compatriotas y les dijo:  Hijos míos. Voy a morir, pero antes quiero anunciaros lo que el Sol, nuestro dios, ha querido en su bondad concederos por intermedio mío.  Subid al cerro próximo. Encontrareis unas plantitas de hojas ovaladas. Cuidadlas, cultivadlas con esmero. Con ellas tendréis alimento y consuelo.  En las duras fatigas que os imponga el despotismo de vuestros amos, mascad esas hojas y tendréis nuevas fuerzas para el trabajo. En los desamparados e interminables viajes a que obligue el blanco, mascad esas hojas y el camino os [sic] hará breve y pasajero.  En el fondo de las minas donde os entierre la inhumana ambi­ción de los que vienen a robar el tesoro de nuestras montañas, cuando os halléis bajo la amenaza de las rocas prontas a desplo­marse sobre vosotros, el jugo de esas hojas os ayudará a soportar esa vida de oscuridad y de terror.  En los momentos en que vuestro espíritu melancólico quiera fingir un poco de alegría, esas hojas adormecerán vuestra pena y os darán la ilusión de creeros felices.  Cuando queráis escudriñar algo de vuestro destino, un puñado de hojas lanzado al viento os dirá el secreto que anheláis conocer.

Y cuando el blanco quiera hacer lo mismo y se atreva a utilizar como vosotros esas hojas, le sucederá todo lo con­trario. Su jugo, que para vosotros sera la fuerza de la vida, para vuestros amos sera vicio repugnante y degenerador: mientras que para vosotros los indios sera un alimento casi espiritual, a ellos les causara la idiotez y la locura.

Hijos mios, no olvideis cuanto os digo. Cultivad esa planta. Es la preciosa herencia que os dejo. Cuidad que no se extinga y conservadla y propagadla entre los vuestros con venera­cion y amor'.

Tales cosas les dijo el viejo Kjana-Chuyma, dobló su cabeza sobre el pecho y quedó sin vida.  Los desdichados indios gimieron inconsolables por la muerte de su venerable yatiri. Durante tres días y sus noches lloraron al difunto sin separarse del lecho. Al fin, fue necesario pensar en darle sepultura. Para ello eligieron la cima del próximo cerro. En silenciosa comitiva fueron los indios hacia la cumbre, conduciendo el cadáver de su yatiri. Fue enterrado dentro de un cerco de las plantas verdes y misteriosas. Recién en ese momento se acordaron de cuanto les había dicho al morir Kjana-Chuyma y cogiendo cada cual un puñado de las hojitas ovaladas se pusieron a masticarlas.  Entonces se realizó la maravilla. A medida que tragaban el amargo jugo, notaron que su pena inmensa se adormecía lentamente.

Esta leyenda ha sido recogida por Antonio Díaz Villamil*, investigador social, profesor, educador, y autor de varias obras sociales y de teatro sobre temas costumbristas, autóctonos y del folklore indígena. La leyenda de la coca termina en una profecía que se cumple hoy día.

*Profesor y escritor boliviano (La Paz, 1897-1948)

Legislación Argentina sobre la hoja de coca

Si bien a continuación se hará una reseña sobre la evolución de la legislación Argentina sobre la coca también se mencionaran algunos acontecimientos internacionales  respecto al tema tratado y que tubo influencia sobre la legislación de nuestro país.

El libre comercio

Como se explicara en la primera parte de este trabajo el uso y el consumo de la hoja de coca es una actividad milenaria que realizaban las antiguas civilizaciones precolombinas en especial la cultura incaica cuyos dominios abarcaron la mayor parte de los actuales territorios de Bolivia, Perú, y la parte norte de la Argentina, para esta cultura la hoja de coca tenia un lugar muy importante dentro de la población ya que era usado en sus rituales religiosos, como medicina, para la adivinación y principalmente para el consumo personal o sea para coquear.

Después de la llegada de los españoles a América esta costumbre se mantuvo sin que se restringiera, ni se legislara sobre ella; recién en el año 1925 fue la sociedad de las naciones la que hizo una mención sobre el tema  y fue durante la conferencia internacional del opio, celebrado en Ginebra, durante esta conferencia se discutió acerca de la limitación de la producción de la adormidera –materia prima del opio- pero además se debatió la posibilidad de limitar la producción de las hojas de coca por ser esta la materia prima de la cocaína. Los representantes del país boliviano se opusieron expresando que en su país se producía coca pero con un fin destinado al consumo indígena y a la exportación principalmente a Chile y Argentina y no con el fin de producir cocaína –que por ese entonces su consumo en los centros urbanos comenzaba a crecer-. La conferencia llega a la conclusión de que por el momento la limitación a la producción no podía ser lograda.

Las primeras restricciones

*AÑO 1931: la asamblea de la sociedad de las naciones pidió a la comisión consultiva sobre el tráfico del opio y otras drogas nocivas, que enviara a los gobiernos parte un cuestionario sobre la limitación de las materias primas de estas sustancias dentro de la cual se encontraba la hoja de coca como materia prima de la cocaína.

*AÑO 1933: La asamblea envía un cuestionario especial sobre la producción de las hojas de coca a los países miembros donde esta se cultivaba.

*AÑO1936: La sociedad de las naciones, sobre la base de los resultados de los cuestionarios enviados en los años anteriores, decidió no resolver acerca de la limitación y fiscalización de la producción de las hojas de coca, pero recomendaba continuar con los estudios al respecto.

En este mismo año el gobierno Argentino dicta el decreto 88 125, por el cual aprobaba conjuntamente los convenios internacionales de 1925 y 1931.

También se dicto el decreto 126 351, en el cual se define que sustancias son consideradas estupefacientes y entre ellas se incluye a las preparaciones que contengan más de 1/100 % de cocaína, dentro de las cuales no se encontraba la coca; pero dejaba abierta la posibilidad de posteriormente incluirla en la lista de estupefacientes con base a su contenido de cocaína y por ser la materia prima de esta.

*AÑOS 1939, 1941 y 1942: se dictaron decretos y resoluciones complementarias de la anterior norma pero en estas tampoco se incluye a la hoja de coca como sustancia estupefaciente en si misma, pero si se incluye expresamente a la cocaína.

*AÑO 1945: Se firma el decreto 161 765 y la 12 912 que incluyeron a la hoja de coca como una sustancia que debe estar sujeta a control por ser materia prima de la cocaína-para este tiempo el consumo de esta droga ya se estaba volviendo un problema importante debido a la dependencia que produce en quienes la consumen.

Otro decreto el 31 208 faculto al ministerio de salud publica para regular la cantidad de hojas de coca que se importan anualmente para satisfacer el consumo normal de las poblaciones donde la coca es un habito, esta facultad recién tendrá aplicación efectiva en el año 1952 como veremos a continuación.

*AÑO1947: se acepta que el consumo de coca es normal en determinadas zonas, principalmente las provincias del norte, pero se lo considera como un problema que debe ser resuelto; se dicta la resolución 1 422 del ministerio de salud publica que dice que “es conveniente a la solución del  problema planteado por el uso de la coca ir adoptando medidas…para satisfacer las exigencias temporales del mercado interno”, con esto se buscaba poner limites a la introducción de coca a nuestro país, por medio de un cupo cosa que luego sucedió.

*AÑO 1948: El ministerio de salud dicta otra resolución meramente declarativa la 6 930 que señala que “es esencial mantener los principios restrictivos,…ya que ellos salvaguardan la salud publica de la población…”; se sigue con la idea de erradicar el consumo por considerarlo perjudicial a la salud.

No obstante la resolución anterior, en este año se celebra un contrato por cinco años entre la corporación boliviana de productores de coca y el instituto argentino de promoción del intercambio(un organismo estatal) con vigencia hasta 1952, por el cual Bolivia exportaría a la Argentina 500.000 Kg. de coca al año, en cumplimiento del tratado de cooperación que habían firmado ambos países en 1947, este volumen no era el total de lo que ingresaba a nuestro país ya que no se incluye lo que ingresaba a través de las redes tradicionales de intercambio, si bien este hecho era totalmente contrario al proyecto sanitario de eliminación del consumo de la coca en Argentina  había por lo menos dos razones para dicha actitud, una era la voluntad del gobierno de aquella época por establecer lazos con los países latinoamericanos en especial con los vecinos, y otro el interés de los comerciantes de coca que se veían beneficiados.

*AÑO1949: Continúan las resoluciones restriccionistas del ministerio de salud publica aunque en general de mero valor declarativo, se dicta la numero 20 507 que sostiene que “es evidente la necesidad de poner limites a la inscripción de importadores de hojas de coca, ya que no existen razones de carácter sanitario, ni comerciales que justifiquen ampliar continuamente su nomina”. Con este fundamento se suspende la inscripción de nuevos importadores de coca ya que se considera que el interés de estos se debe a comercios anormales o mejor dicho a comercios ilegales de la misma y se encomienda a la dirección de industria farmacéutica y a la sección de contralor de estupefacientes el estudio de modificaciones al régimen de importación.

**En este año la organización de naciones unidas (ONU), que había reemplazado después de la segunda guerra mundial a la sociedad de las naciones y que heredó de esta su postura contraria a la producción de coca, aprobó la creación de una comisión de estudio sobre la hoja de coca, esta comisión debía estudiar los efectos de la masticación o del coqueo en las personas, además debía analizar la posibilidad de limitar y reglamentar la producción, comercialización, distribución y el consumo de la hoja de coca; este mismo año dicha comisión viajó a PERU y BOLIVIA para cumplir con la misión encomendada.

*AÑO 1950: En este año se publico un informe de la ONU, con los resultados obtenidos por la comisión de estudio de la coca, en el cual se reconoce que “no puede considerarse la masticación de la hoja de coca como una forma de toxicomanía, en el sentido medico de la palabra…sino que debe ser considerado como un habito”, pero sin tener en cuenta lo anterior terminó recomendando a Bolivia y Perú una política gubernamental para limitar la producción, reglamentar la distribución y suprimir la masticación de la hoja de coca, esta recomendación incluía una limitación gradual de la producción de coca en un plazo de 15 años o menos, hasta lograr la supresión total; con respecto a nuestro país se nos invitaba a colaborar en la supresión del habito de la coca, con la medida que a nuestro juicio sea necesario.

En este año y coincidiendo con el informe de la ONU, se multiplicaron en nuestro país las resoluciones anti-coqueo del ministerio de salud publica de Argentina, la 23 134 decía que”el habito de mascar hojas de coca, arraigado secularmente en el país, afectando a una gran población del norte, constituye aun un problema para la sanidad Argentina, probados los efectos nocivos de ese habito aun cuando sean discutibles dichos efectos “; Esta resolución hacia mención de efectos nocivos pero no establecía cuales eran esos efectos, ni tampoco establecía por que era un problema para la población. Además esta resolución creaba la comisión técnica de la coca que tenia la función de investigar y formular un plan de erradicación progresiva y total del coqueo en la Argentina.

Posteriormente se dicta la resolución 24 701 que restringía las autorizaciones para importar coca, y solamente permitía la importación de la misma a establecimientos técnicamente responsables y que estén comprendidos dentro del régimen legal de ejercicio de la profesión farmacéutica. También se crea la inspección de trafico de hojas de coca cuya función nunca fue demasiada clara, ya que debía contralor en las zonas de coqueo habitual, los movimientos de la hoja de coca.

Finalmente la resolución número 25 156 decía que “…todo lo que se relacionase con la importación, comercio y consumo de coca debe ser rodeado del máximo de precaución y control, por la gravitación que dichas actividades tienen sobre la salud individual y colectiva del pueblo”

Como se ve en este año las autoridades sanitarias centrales del país tomaron una postura decididamente opuesto al consumo de coca; y se estableció que los coqueadores conformaban solo una pequeña minoría de la población ´una minoría cuya particular tradición cultural era en ese momento prácticamente desconocido para la gran mayoría de la población nacional y por lo tanto eliminar el coqueo no traería mayores consecuencias.

 *AÑO 1951: Hasta este año el ministerio de salud publica solo había tenido una actitud básicamente declarativa y levemente reglamentarista; pero a partir de este momento dicha actitud cambia con el dictado de la resolución 38 869/51 en la que se catalogaba expresamente a las hojas de coca como estupefacientes, esta medida tenia como fuente principal al informe publicado por la ONU y rescataba de este  las recomendaciones que había hecho para solucionar lo que para aquel era un grave y complejo problema que afectaba primordialmente a las republicas de Perú y Bolivia, cuyos efectos influían negativamente en la elevación sanitaria, económica, y social de la población; y que además por falta de medidas precisas de control dicha influencia estaba también afectando a toda la zona norte de nuestro país, según decían.

En su parte dispositiva, la resolución 38 869/51 define a las hojas de coca como estupefaciente (Art. 2 y 3) y al coqueo como un vicio pernicioso, individual y colectivamente, por sus consecuencias sanitarias, económicas y sociales -que no se establecían cuales eran- (Art. 4. El articulo 5 establece una zona de coqueo habitual, integrada por las provincias de JUJUY, SALTA, y TUCUMÁN, también se establecía que las hojas destinadas a satisfacer el vicio del coqueo solo podían ser vendidas y distribuidas en dichas zonas (Art.7); el Art. 17 exigía que los importadores autorizados para satisfacer el vicio debían estar establecidos en dichas zonas; los Art. 23, 24, y25 establecían una serie de controles administrativos del ministerio de salud pública de la nación sobre los importadores; finalmente en su Art. 30 establece por primera vez un cupo anual máximo de importación a partir de 1952 de 250.000 Kg.

A partir de este momento  y luego de 6 años en que el ministerio de salud publica solo había dictado resoluciones con poca o ninguna capacidad practica de restricción, y durante los cuales la importación de coca desde Bolivia había continuado sin novedad, las hojas de coca quedan ubicadas dentro de lo delictivo. Se las califica de estupefacientes y se permite su venta solamente en una zona restringida, mientras que para el resto del país se establece una veda total, ya que se considero a la coca como un vicio sin preguntarles a los coqueros que opinaban al respecto, por que supuestamente eran adictos a un “vicio”que atenta contra la elevación económica y social.

En este año empieza en la ARGENTINA una historia de restricciones para la coca y para los coqueros que llegará en 1977 a la prohibición definitiva.

*AÑO 1952: A partir de este año se dictaran anualmente resoluciones estableciendo un cupo máximo de importación inferior en 10.000 Kg. al del año anterior; o sea que cada año se establecería un cupo que se iría reduciendo progresivamente hasta llegar a un cupo de cero y a la eliminación de la importación legal; este hecho se produciría dentro de 25 años y de hecho efectivamente así sucedió.

*AÑO 1958: La secretaria de estado de salud publica dicta la resolución 81, que fue ratificada por el decreto 11.118, que excluía a la provincia de Tucumán de la zona de consumo habitual, y prohibía por tanto la comercialización de la coca en esta provincia.

*AÑO 1961: Se lleva a cabo una conferencia de ministros plenipotenciarios, convocada por la ONU, con el fin de aprobar una convención única sobre estupefacientes. Con respecto a la coca la convención establecía una serie de medidas de fiscalización de la producción similares a la de 1950, también se establecían medidas restrictivas con respecto al consumo. Esta convención establecía una reserva transitoria en su articulo 49, a la cual tenían derecho de acogerse los estados signatarios, donde se consumiera coca de forma habitual; esta reserva autorizaba la masticación de hojas de coca en los territorios donde esta fuera tradicional o cultural; sin embargo esta reserva tenia un plazo de validez que vencería a los 25 años de la entrada en vigor de la convención.

Esta convención entra en vigor en diciembre de 1964, por lo tanto la reserva transitoria tendría validez hasta diciembre de 1989, por lo tanto la masticación de la hoja de coca estaría definitivamente prohibida para el año 1990 en los países que hubieran ratificado la convención y se hubieran acogido a la reserva del Art. 49de la convención.

*AÑO 1963: El gobierno Argentino ratifica la convención única de estupefacientes de la ONU por medio del decreto-ley 7 672, acogiéndose además a la reserva transitoria del Art. 49 y manteniendo expresamente la autorización para comercializar y masticar coca en la “zona de consumo habitual”, que solo integraban las provincias de Jujuy y Salta ya que Tucumán había sido excluido de esta zona por medio del decreto 11.118.                          

*AÑO 1968: Se dicta la ley 17188/68 y su decreto reglamentario 7 250 que estableció la primera legislación penal referida a la producción, tráfico, tenencia, e inducción al consumo de estupefacientes, si bien se mantenía a la coca como estupefaciente, se excluía su punibilidad si estaba destinada a la “zona de consumo habitual”.

*AÑO 1973: Se celebra el acuerdo sudamericano sobre estupefacientes y psicotrópicos, que dada la gravedad del uso indebido de drogas, establecía en su articulado intensificar las medidas existentes para erradicar las plantaciones de coca, ya que esta es la materia prima de la cocaína (Art. 10) y se recomendaba a los estados parte intensificar las medidas de fiscalización del cultivo, la cosecha, explotación y comercialización de las plantaciones existentes. Este acuerdo no tenía aplicación práctica en nuestro país, por que no teníamos, ni tenemos plantaciones de coca en nuestro territorio.  

*AÑO 1974: Se promulgo la ley 20771 que modificaba a la 17818/68 aumentando las penas establecidas por el mismo, pero con respecto a las hojas de coca no se producían novedades y no se mencionaba la zona de consumo habitual la cual por tanto se seguía rigiendo por la normativa anterior, por lo tanto el consumo de hojas de coca en la región andina seguía estando legalmente autorizado.

*AÑO 1976: LA ARGENTINA aprueba el acuerdo sudamericano sobre estupefacientes de 1973 y sus protocolos adicionales, por medio de la ley 21422; este acuerdo no modifica el régimen de la coca vigente sino que estaba orientado a la problemática de las drogas principalmente la cocaína, debido a su consumo reciente y creciente en las sociedades urbanas.

La prohibición total

*AÑO 1977: En este año se producen 2 cambios rotundos con respecto a la coca en Argentina, en primer lugar el cupo de importación autorizada que el año anterior había descendido a 10.000 Kg. se redujo a cero, en cumplimiento de lo establecido en la resolución de 1951(ver año 1951). Además se creó la ley 21556, modificatoria de la 20771/74, estableciendo que ante cualquier procedimiento donde se secuestrara hojas de coca, el juez dispondrá inmediatamente su incineración.

*AÑO 1978:   Si bien la ley definía como estupefacientes a las sustancias que la autoridad sanitaria nacional incluyera dentro de esta categoría, y ya la coca había sido considerada como tal 25 años atrás, el gobierno nacional no quiso dejar ningún tipo de dudas al respecto y dicto el decreto 648/78 que establecía:

Articulo 1º –Queda prohibida en todo el país la importación de las hojas de coca para el consumo habitual o coqueo.

Articulo 2º-será de aplicación a las hojas de coca el régimen previsto en la ley 17.818 y sus normas complementarias.

“Articulo 3º-Derogase la resolución 34869/51 del ministerio de salud publica y toda otra norma que se oponga al presente decreto.”(Ver año1951)  

Articulo 5º- las infracciones al presente decreto serán sancionadas conforme a lo dispuesto en las leyes 17.818 y 20.771.

*AÑO 1979: Se creó la ley 22.015 que derogó la reserva que el decreto-ley 7672/63 había formulado con respecto a la convención única de estupefacientes de 1961, por la cual Argentina se reservaba el derecho a autorizar el consumo y comercialización de coca en la zona de consumo habitual. En la nota que se elevo al poder ejecutivo para que promulgara el proyecto de ley, se le informaba que la prohibición de la masticación de coca fue aconsejada por la Comisión Nacional de Toxicomanía y Narcóticos (CONATON), recalcando el grave riesgo a que se expone a la población con su uso indebido.

En 1975 la administración nacional de aduanas, un organismo nacional había dicho “que la costumbre de masticar coca se remontaba a la época precolombina de los incas, y actualmente se mantiene dicha costumbre en zonas de Bolivia y en nuestro país en las provincias de Salta y Jujuy y si bien el coqueo produce una pequeña estimulación, no ocasiona los efectos peligrosos que produce la cocaína.”

En 1977, tan solo dos años después del anterior informe, para la legislación Argentina el consumo de coca había pasado a ser una practica que somete a la población a un grave riesgo, análogo al de la cocaína, marihuana y otros estupefacientes, estableciendo penas de uno a quince años de prisión para el coqueo (incluso el privado), para la tenencia de hojas de coca, para quien las venda, las transporte o las regale, para aquellos en cuyo establecimiento se coqueé, etc.; o sea quedaba terminantemente prohibido la coca y todo lo que tuviera que ver con ella.

Así de este modo  por una resolución del gobierno, un conjunto de comportamientos habituales de cientos de habitantes del noroeste Argentino fueron convertidos en ilegales y pasibles de severas penas de cárcel. La nueva legislación ponía fuera de la ley no solo a las poblaciones de campesinos de raíz indígena que usan las hojas de coca como elemento fundamental en sus prácticas religiosas, medicinales, económicas, sociales, y de adaptación ecológica, sino también a una gran cantidad de la población urbana que la consume.

Consecuencias de la prohibición

La prohibición del consumo de coca en 1977 generó una importante reacción por parte de la población del noroeste Argentino. Principalmente en los sectores de mayor consumo como eran las grandes poblaciones mineras, las zonas de plantaciones  tabacaleras y los de la zafra azucarera, donde los trabajadores la consumían y consumen actualmente mientras realizan sus labores, se produjo una desorientación completa, puesto que hasta ese momento la gente estaba acostumbrada no solo a coquear en abundancia, sino también a aprovisionarse con facilidad, ahora esto había cambiado y el precio de la coca aumento excesivamente, lo cual lo convertía en un producto casi inalcanzable. La gente de esta región no comprendía el por que de este acontecimiento, ya que ellos nunca fueron consultados sobre el tema, sino que toda la norma se debatió y creó lejos del lugar y de la gente a la cual la norma iba a  afectar, es mas mucha de la población campesina no se dio por enterada aun hoy de que esta prohibición existió, lo único que realmente sufrieron fueron las consecuencias de la prohibición, el desabastecimiento y el consecuente aumento del precio de la coca.

 Aunque la coca dejó de venderse abiertamente en los negocios habilitados como se hacia hasta esa fecha esta seguía vendiéndose en forma clandestina ya que ingresaba a nuestro país por medio del contrabando y por el intercambio o trueque que se realizaba con los campesinos bolivianos en las ferias regionales, es más los mismos consumidores viajaban a la cercana frontera con Bolivia y sé autoabastecían burlando los controles de la gendarmería.

En diciembre de 1976, cuando faltaban pocos días para la desaparición del cupo de importación legal de coca, y sobre la base de un informe elaborado por la sub-secretaria de salud publica de la provincia, el ministerio de bienestar social de JUJUY, aconsejaba al gobernador que se propiciara la derogación de la legislación nacional prohibitiva para esta provincia. En este informe se equiparaba al coqueo con otras costumbres sociales como el consumo de cigarrillos, chicle y café; también se señala que la dosis máxima de coqueo en general nunca supera los 50 gr. de la cual no se podía extraer una cantidad intoxicante de cocaína.

*AÑO 1979 A 1988: Si bien en nuestro país se había equiparado a las hojas de coca con la cocaína y se la reprimía como a cualquier estupefaciente, no por esto se redujo su consumo, ni mucho menos se dejo de masticar coca en las provincias del norte; la norma prohibitiva en vez de producir la eliminación de la coca, trajo como consecuencia que aumentara el precio de la misma, y debido a esto también aumento el contrabando ilegal ya que la venta de coca se había convertido en un excelente negocio, por que los contrabandistas compraban la coca en Bolivia a un precio muy bajo y podían vender su producto rápidamente en los mercados regionales o al menudeo en las zonas rurales con fabulosas ganancias.

Aunque durante esta época hubo muchas personas procesadas y condenadas por el trafico y comercialización de coca, también es cierto que muchas veces las autoridades encargadas de controlar el cumplimiento de la ley hacían caso omiso de la ley, no tanto por incumplir con su deber, sino por que no podían reprimir algo que formaba parte de la cultura de la población; Los gendarmes principales encargados de los controles fronterizos estaban muchas veces instalados en regiones donde la mayoría de la población estaba coqueando, poblaciones de la que ellos formaban parte, o conocían a personas que antes de la prohibición ya coqueaba por costumbre, o tal vez tenían familiares o amigos que usaban la hoja de coca con diversos fines, debido a esto el ingreso de coca seguía siendo tolerado aunque en pequeñas cantidades solo con el fin de consumo personal.        

Hubo casos de magistrados que  no obstante haber probado la materialidad de los hechos penados y la autoría efectiva de los procesados, procedieron a absolver a personas que ingresaban con hojas de coca a nuestro país violando lo establecido por las leyes prohibitivas, estableciendo que actuaron con error insuperable sobre la antijuricidad de su comportamiento, que no le permitió comprender en el momento del hecho, la criminalidad de su acto (según Art. 34 inc. 1º del código penal) por ejemplo en el fallo Velez, Sergio de la cámara de apelaciones en lo criminal y correccional, sala 1º, se estableció que:  debido a que el coqueo estuvo siempre permitido antes de la prohibición y teniendo en cuenta que en las provincias del norte la coca es un habito es que ”debe atenderse a la circunstancia que por el lugar de nacimiento y residencia permanente, el encausado no es ajeno al ámbito donde el coqueo es una costumbre arraigada y generalizada en un amplio sector de la población, lo cual si bien no justifica su conducta habida cuenta del alcance nacional de la norma represiva, … contribuye a su desconocimiento de la prohibición imperante, el que se torna insuperable…”

*AÑO 1989: Según la convención de Viena, ratificada en 1964; en 1989 debería de haber desaparecido el coqueo. Sin embargo es precisamente en este año que en toda la Argentina se vuelve a legalizar la tenencia y el consumo de la coca, lo que ocurría ya en los hechos, especialmente en las provincias del norte Argentino, o sea tuvo una formalización jurídica, ya que el consumo era una cosa publica y bastante generalizada; esta legalización formal se lleva a cabo por medio de la ley 23737 que es la actual ley de estupefacientes, esta modifico y derogo parcialmente a la ley 20771.

Esta norma fue un proyecto del senador Adolfo Gass, aunque también se dice que era un proyecto del senador Guillermo Snopek, quien según se cuenta era un asiduo coqueador. El senado le dio sanción definitiva en la sesión del 20 y 21 de septiembre de 1989 y fue promulgada el 10/10/del mismo año (ADLA. 1989 D pagina 3692).

Como ya mencione esta ley provoco que la tenencia de hojas de coca sea nuevamente legalizada, pero para ello debe cumplirse algunos requisitos. El Art. 15 de esta ley dice:

Art. 15. – La tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural, destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes.

Con lo cual deben tratarse de hojas de coca en estado natural y además debe estar destinadas  para su consumo por medio de coqueo o por infusión.

En realidad lo que hizo esta norma no es otra cosa que formalizar la realidad ya que en nuestro país y en especial en las provincias del norte a pesar de existir una prohibición total de la coca, esta seguía entrando a nuestro país en forma ilegal por medio del contrabando, esto era una forma de protesta contra las autoridades nacionales a quienes se consideraba como “gringos” de la capital que legislaban sobre lo que no conocían, esta particular forma de protesta se llevaba a cabo no solo por los habitantes de las zonas rurales, sino también por las elites de las zonas urbanas, donde era común ver en las reuniones de personas importantes que se colocaba en la mesa platitos con hojas de coca para los invitados.

Esta era una forma de expresar que ellos no respetaban la ley por considerarla no solo carente de fundamento sino también por ser esta contraria a una costumbre milenaria que impera en las provincias norteñas y que les fue legada por sus antepasados.

Debido a esta actitud adoptada por los habitantes de las provincias del norte, la anterior ley prohibitiva había perdido efectividad por que nadie la cumplía, y una norma que no se cumple no puede ser considerada como tal, ya que pierde toda operatividad y se convierte en una mera enunciación.

Si bien la norma despenaliza la tenencia, esta no permite la comercialización de aquella coca que no tenga como destino final el coqueo o la infusión (Art.15 de la 23737), por que la coca sigue siendo considerada como estupefaciente, y como materia prima de la cocaína, por esto se  sigue penando su comercialización o su transporte en cantidades que no se considere para coqueo pero no hay establecido en la ley una cantidad o peso máximo de lo que se considera aceptado, y esto es utilizado muchas veces por las autoridades para secuestrar la coca de quienes la distribuyen, aunque esta sea destinada para el coqueo.

Otro de los argumentos utilizados para secuestrar hojas de coca es que la ley prohíbe el transporte de materia prima de estupefacientes, y como la coca es utilizada como materia prima de la cocaína se la sigue persiguiendo de forma indirecta; aunque generalmente los procesados son absueltos por los jueces salvo que transporten grandes cantidades, de cuyo proceso realmente se pueda obtener cocaína.   

**la ley 23737 es la actual ley de estupefacientes y si bien fue modificada posteriormente, no se modifico lo establecido para las hojas de coca en el Art. 15 de la misma.

**AÑO 2000: la administración nacional de medicamentos, alimentos y tecnología medica, por medio de la disposición 1788 establece cuales son los organismos vegetales que no pueden formar parte de medicamentos fitoterapicos dentro de las cuales se incluye a la coca (erythoxylum coca lamarck-eritroxilacee), a pesar de que esta es utilizada como tratamiento de ciertos males, como el mareo, dolor de estomago, fatiga, etc.

Jurisprudencia argentina sobre la hoja de coca

Sumario: No obstante estar acreditada la materialidad del hecho acriminado y la calidad de autor del procesado, debe ser absuelto del delito de tenencia de estupefacientes (coca), -art. 6º, ley 20.771 (Adla, XXXIV-D, 3312), - por haber obrado con un error insuperable sobre la antijuricidad de su comportamiento, que no le permitió comprender, en el momento del hecho, la criminalidad del acto (art. 34, inc.1º, Código Penal), y para aceptar la mencionada eximente, debe atenderse primeramente a la naturaleza del delito, que no es de aquellos que contravienen el orden natural, sino de creación política, ya que pese a la generalizada y tradicional costumbre en por lo menos dos provincias argentinas del “coqueo”, nunca estuvo incriminado el consumo de coca hasta la promulgación de la norma actualmente vigente y en  segundo lugar, hay que atender a la subsistencia de leyes y disposiciones que, si bien referidas a la comercialización del producto, pudieron razonablemente conducir a equívoco  sobre la licitud del mero consumo de la hoja de coca no procesada ni industrializada, tanto más cuanto que diversos pronunciamientos judiciales sostuvieron la atipicidad de dicha conducta, por último debe atenderse a la circunstancia que por el lugar de su nacimiento y residencia permanente, el encausado no es ajeno al ámbito donde el “coqueo” es una costumbre arraigada y generalizada en un vasto sector de la población, lo cual –si bien no justifica su comportamiento habida cuenta del alcance nacional de la disposición represiva- no pudo contribuir a su engaño, desconocimiento o equivocada prohibición imperante, el que se torna insuperable, sin que a ello obste la cultura y título universitario que posee el procesado.

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, sala I (CNCrimyCorrec) (Sala I)

Fecha: 1979/11/16

Partes: Vélez, Sergio

Publicación: BCNCyC, 980-IV-69

 

Sumario: El coqueo fue actividad tolerada y expresamente autorizada, al extremo de que la ley 17.818 (Adla, XXVIII-B, 1997), exceptuó del régimen de importación y exportación allí establecido las hojas de coca para expendio legítimo en la región delimitada por la autoridad sanitaria nacional.

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, sala V (CNCrimyCorrec) (Sala V)

Fecha: 1980/02/12

Partes: Bautista, Jacinto M.

Publicación: La Ley, 1980-C, 498- BCNCyC, 980-II-21- ED, 88-362

 

Sumario: -Si el producto introducido al país por los procesados, por su cantidad, calidad y presentación no está destinado, ni es apto para la práctica de la drogadicción ni la elaboración de sales de cocaína, sino para preparar la infusión “mate de coca”, cuya ingestión no produce efectos alucinógenos sino una suave y leve estimulación en el sistema nervioso central, dicho vegetal no puede ser considerado sustancia estupefaciente, desde que no produce dependencia física y psíquica, como lo requiere el art. 10 de la ley 20.771 (Adla, XXXIV-D, 3312).

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación (CS).

Fecha: 1988/12/01

Partes: Estrin, Ricardo E. y otros

Publicación: La Ley, 1990-C, 170, con nota de Salvador Francisco Scime.

 

Sumario: En materia relativa a las hojas de coca, el art. 15 de la 23.737 (Adla, XLIX-D, 3692) descarta la aplicación de las figuras que reprimen el tráfico de drogas y la agravante del art. 866 del Código Aduanero, en aquellos casos en que no se demuestre que las hojas tienen un uso distinto al de coqueo, pero no deroga los demás tipos penales aduaneros.

Tribunal: Cámara Federal de Apelaciones de Salta (CFedSalta)

Fecha: 1995/10/03

Partes: Coronel, José R. y otro

Publicación: JA, 1996-II-36

 

Sumario: La hoja de coca en su estado natural no es estupefaciente, pues no produce daño alguno a la salud, no trae aparejada dependencia alguna y tampoco puede calificarse como vicio (Del voto del doctor Falú).

Tribunal: Cámara Federal de Apelaciones de Salta (CFedSalta)

Fecha: 1995/10/03

Partes: Coronel, José R. y otro

Publicación: JA, 1996-II-36

 

Conclusión

Como conclusión debemos citar a: -Mayer (1983), quien con respecto al argumento de la sustitución de la coca, desde el punto de vista del consumidor, presenta las consideraciones siguientes: …el uso de la coca es insustituible porque el significado profundo, místico y mítico que la coca contienen no es reemplazable por un “equivalente funcional”.  Se pierde así un elemento integrador, un símbolo profundo y altamente significativo que tiene raíces milenarias y tradicionales que se han trasmitido de generación a generación.  Se pierde una forma de valorar las relaciones humanas y formas desconocidas para el mundo occidental de disfrutarlas.  Se pierde toda una riqueza cultural que está imbricada en el uso de la coca y se pierde el sentido de la vida filosófica y contemplativa que está implícita en el uso social de la hoja sagrada. Negar y menospreciar el uso social de la coca, es un acto de etnocidio, de desculturización y de desarticulación que sólo el hombre blanco, en su infinita soberbia, ha podido perpetrar repetidas veces en las culturas indefensas del Tercer mundo…

El cristianismo es la religión mas difundida.  El sacerdote, da de beber a los feligreses un poco de vino como símbolo de la sangre de Cristo.  Este acto, de beber alcohol como símbolo de beber sangre, cohesiona la comunidad.   Como el vino para los cristianos, la hoja de coca también es un símbolo ritual religioso, como hemos visto anteriormente. 

Como se puede advertir las hojas de coca han superado diversas etapas legislativas a través del tiempo, primero su uso y comercio fue permitido libremente, después vinieron las etapas de las restricciones, hasta llegar a hoy en día donde se permite  su tenencia y consumo en estado natural, ya sea a través del coqueo o de la infusión.

Durante este largo proceso las leyes y las opiniones a favor y en contra de la coca, también han sido de las más diversas, por un lado están los opositores principalmente personas que viven alejados de las provincias donde existe el culto de la coca y que no están habituados a ver a su alrededor personas que mastiquen su hoja; y por otro lado se encuentran los defensores o impulsores del coqueo que por lo general son personas residentes en las provincias norteñas de nuestro país, estos por el contrario nacieron y crecieron en zonas donde ver individuos coqueando es de lo más común, y para las cuales la verde hoja tiene un significado especial, ya que es su ofrenda para la PACHAMAMA, es su fortaleza cuando trabaja, su elixir mientras descansa, su medicina cuando padece, en definitiva es parte de su vida, entonces como podrían estas personas considerar siquiera que la coca pueda ser maligna y mucho menos ilegal.

Si bien las hojas de coca están permitidas en el ámbito nacional es solo en las provincias norteñas donde la legislación tiene una utilidad practica, porque en el resto de las provincias, especialmente en el sur la coca no es conocida, y además tiene un gran rechazo pues se la asocia rápidamente con la cocaína.   Pero en el norte es común verla por todos lados, principalmente en las zonas rurales.  Si bien la coca no se cultiva en nuestro país los trabajadores la utilizan frecuentemente para mitigar su cansancio.   En las zonas de la Puna se la usa para contrarrestar los efectos de las alturas o el apunamiento.  También se la puede ver en las zonas urbanas, principalmente en las canchas donde se la comparte entre amigos o en las fiestas populares donde es símbolo de amistad; también la usan los camioneros y los transportistas para mantenerse despiertos mientras viajan. 

Los turistas también la compran, ya sea para consumirla o como objeto curioso.

La coca es aceptada por todos los que la utilizan y la conocen, porque saben que pese a su sabor amargo, esta tiene muchas propiedades beneficiosas, propiedades estas que fueron comprobadas por diversos estudios que no han podido probar fehacientemente que la coca produzca algún daño al organismo, aunque quienes no la conocen, opinan lo contrario, obviamente relacionándolo con la cocaína.

La legislación actual no ha hecho otra cosa que aceptar y receptar la realidad pues no era posible mantener su prohibición y aceptar otros hábitos como el café y el cigarrillo, que según se ha comprobado producen graves daños en la salud, no solo de quienes lo consumen sino también a las personas que los rodean.   La ley, no obstante, ha permitido la libre venta de estos productos.

Además, si no se comprobó que la coca produzca daño en el organismo humano, su penalización no tendría razón de ser, ya que no habría un daño a un bien jurídico protegido.

Por lo tanto, penarla carece de sentido y reprime solamente con un fundamento netamente político. Además, dicha norma prohibitiva era inconstitucional pues en nuestra Constitución Nacional se establece en el Art. 19 “que la acción privada de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral publica, ni perjudiquen a un tercero están solo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados....”.

Por todo lo expuesto solo cabe concluir que la persecución de la coca en nuestro país fue carente de sentido y fundamento, además de ser totalmente ineficaz, ya que el comercio de la coca siempre existió y seguirá existiendo mientras haya algún descendiente de la cultura incaica porque éste  “mientras trabaja coquea, cuando descansa coquea; cuando rinde culto a sus milenarias y autenticas tradiciones coquea.  En definitiva, si cuando en honor a la cultura toda que lo identifica, que le pone el sello individualizador de un pueblo al que pertenece y de la historia que hereda, coquea”.   Y de seguro, que en el más allá, después de muerto junto a los suyos, seguirá coqueando, porque según dice la leyenda: La hoja de coca fue un regalo de los dioses.

Como conclusión final planteamos el siguiente interrogante: ¿Qué sucedería si se declara ilegal el uso del vino? ¿Cómo afectaría esto al cristianismo?

Bibliografía

-Instituto Indigenista Interamericano, La coca: tradición, rito, identidad,  Instituto Indigenista Interamericano, 1989

-Vázquez Viaña, Humberto, Bolivia: desatanización de la coca y desmistificación de la cocaína; un intento, Universidad de Estocolmo. Instituto de Estudios Latinoamericanos, 1990.

-Cáceres, Baldomero… [Et al.], La coca andina: visión indígena de una planta satanizada, Coyoacán: Joan Boldó e Climent, Instituto Indigenista Latinoamericano, 1970.

-Bemaus, José Félix; Monteverde, Pablo, Estupefacientes: aspectos jurídicos y médico legales, Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 1996.

-Lexco Jurisprudencia y Bibliografía (La Ley).

-www.rumbojujuy.com.ar

-www.comunidadboliviana.com.ar

-www.folkloredelnorte.com.ar

 

 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO