La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Tratados I - frontera pampeano patagónica

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 Periodo Hispánico

Capitulaciones de las paces hechas entre los indios pampas de la reducción de Ntra. Sra. de la Concepción, y los serranos, aucas y pegüenches,

Paces con los aucas o pampas.

Tratado con el cacique principal Lepin Ángel y otros

Tratado de paz con los indios

Tratado preliminar de paz con el cacique Callfilqui o Lorenzo

Tratado complementario con el cacique Lorenzo Calpisquis

Tratado con los caciques ranqueles Cheglem y Carripilun

Tratado concertado por el comandante Miguel Telis Meneses con los pehuenches.

 

Capitulaciones de las paces hechas entre los indios pampas de la reducción de Ntra. Sra. de la Concepción, y los serranos, aucas y pegüenches,

Que se han de publicar en presencia del cacique Brabo, y de otros caciques, y también en la dicha reducción por orden del sr. d. Miguel de Salcedo, Gobernador, y Capitán General de la Provincia del Rió de la Plata” de 1742.

“1. Las paces hechas con los españoles comprenden también a los indios Pampas de la reducción Nuestra Señora de la Concepción como a vasallos del Rey. Por consiguiente se han de olvidar las diferencias pasadas, que hubo entre el cacique Brabo, y la casa del cacique Mayupilquia, y con cualquier otro indio de la reducción.

 “2. El cacique Brabo, y los demás caciques amigos pondrán sus tolderías en el Tandil y Cayrú, y cuando llegare el tiempo de la feria de los ponchos, darán aviso a los padres misioneros de la reducción de los indios Pampas, para que se dé esta noticia al Sr. Gobernador.

“3. Para evitar grandes desórdenes, y ocasiones de nuevas guerras el cacique Brabo como maestre de campo de toda la Sierra no dejará bajar a ningún indio, ni india a Buenos Aires, ni a sus estancias sin expresa licencia del Sr. Gobernador, por lo cual el Saladillo, que ciñe dichas estancias de Buenos Aires, será en adelante el lindero, el cual ningún indio infiel pasará sin dicha licencia; y si alguno sin licencia lo pasare, y se cogiese en esta banda del Saladillo, se pondrá en la Cárcel de Buenos Aires, hasta que lo pida el cacique Brabo.

“4. No obstante, que la feria de los ponchos siempre se ha de hacer en el Tandil, y Cayrú, los indios amigos podrán bajar, y visitar a los indios de la reducción de los Pampas, cuando quisieren, con tal que no hagan molestia ni a los Padres misioneros, ni a los indios de la reducción.

“5. Los indios amigos no podrán sacar, o llevar a ningún indio, o india de los avecinados en dicha reducción.

“6. Si algún indio, o india de los avecinados en dicha reducción se huyere de ésta a los indios amigos, o a cualesquiera otros, el cacique Brabo como maestre de campo de la Sierra lo castigará, y lo restituirá a dicha reducción.

“7. Si algún indio de la reducción hiciere algún agravio a los indios amigos, los Padres misioneros han de ser avisados del delito, y lo castigarán; y si alguno de los indios amigos fuere el delincuente, lo castigará el cacique Brabo. Si el delincuente mereciere la muerte se entregará al Sr. Gobernador.

“8. Si los indios amigos, que bajaren a la reducción fueren muchos de una vez no entrarán todos en la reducción sino solos los caciques, y de noche tendrán su alojamiento fuera del pueblo, en el paraje, que los Padres misioneros les señalasen.

“9. Si algunos de los indios amigos quisieren avecindarse en la reducción de los Pampas, para hacerse cristianos, no se lo estorbarán sus caciques.

“10. Los Padres misioneros de la reducción podrán libremente irse a la Sierra, siempre, y cuando quisieren, y así el cacique Brabo, como los demás caciques les darán licencia para predicar el Santo Evangelio a sus vasallos, y para que puedan hacerse cristianos todos los que quisieren, y tendrán en grande veneración a los Padres misioneros, como a personas enviadas de Dios, y del Rey Nuestro Señor, para que les enseñen el camino del Cielo”.

 

Paces con los aucas o pampas.

Tratado de la Laguna de los Huesos con el cacique Lepin del 20 de mayo de 1770.

El 8 de mayo de 1770 el gobernador dio a Pinazo las severas instrucciones o capítulos que tendría que observar en el curso de las gestiones. Son las siguientes:

“Primeramente, que no hayan de pasar del terreno que se les tiene señalado a esta partes de las fronteras, y en caso de venir ha de ser precisamente a la de Luján, siguiendo el camino de Salinas, esto es, en caso que vengan a hacer trato y cuando se les proporcione bajar a esta ciudad, que será una u otra vez, no excederá el número de seis los que vendrán custodiados de uno o dos soldados de aquella frontera.

“2. Que cualquiera daño que se experimente en la jurisdicción, aunque éste lo hagan indios de otra nación, han de ser responsables a él, respecto a que se les ha señalado el terreno sin límite, a excepción que no puedan pasar a estas inmediaciones de las fronteras, según contiene el capítulo precedente.

“3. No han de ser osados a llevarse los ganados que por la esterilidad se salen al campo, bien entendido que siempre que haya alguna noticia, o se encuentre rastro que manifieste el hecho, han de ser castigados.

“4. Asimismo han de celar el que ningún indio de otra nación lleve dichos ganados, que en este caso los quitarán y castigarán dichos indios, matándolos.

“5. Que han de señalar tiempo en que precisamente han de traer y entregar en la frontera de Lujan todos los cautivos que tengan en su poder, pagándoles lo que fuere justo por cada uno.

“6. Que hayan de entregar en rehenes un hijo de un cacique, por término de dos meses, y cumplidos estos le vendrán a llevar, trayendo otro para mayor seguridad de la paz, y que enterados del tratamiento que a éstos se les dará, se afiance más.

“7. Que hayan de obligar precisamente al cacique Rafael [Yatí] (de nación pampa) a los tratados de paz, y en caso de esta renitente, han de traer su cabeza a la frontera de Luján, lo que harán presente a aquel capitán...”

 

Tratado con el cacique principal Lepin Ángel y otros

La reunión se efectuó en la laguna de los Huesos el día 20. El acta que se labró en la ocasión reza lo siguiente:

“En este paraje de la laguna de los Huesos, en veinte días del mes de mayo de mil setecientos setenta, habiendo concurrido a este dicho paraje los caciques siguientes a saber: el cacique principal Lepin Anguel, Tambú Naguel, Cadi Pagni, Lica Naguel, Tanamangue, Alcaluan, Columilla, Cavllamantu, Quintellanca, Nabaltipay, Cuhumillanca, Epullanca; a quienes se les hizo saber los capítulos que contienen a la vuelta, habiéndoseles explicado clara y distintamente en su idioma por medio de dos intérpretes, que lo fueron Francisco Almirón y Luis Ponce, y bien enterados de ellos, los aceptaron, quedando el cacique Lepin Anguel a bajar a la ciudad y entregar a su Excelenciaun sobrino en rehenes (por no tener hijos) en término de dos meses, y que a ejemplo de este cacique se seguirán los demás por sus turnos; asimismo convinieron todos en entregarnos todos los cristianos que voluntariamente viven entre ellos, siempre que los puedan haber, aunque estén entre otras naciones, como también que traerán todos los cautivos que pudiesen adquirir de las demás naciones, y no habiendo concurrido el cacique Guayquitipay, quedan obligados a hacerle aceptar la paz por bien o por mal, según se les ha prevenido en el séptimo capítulo, en asunto al cacique Yatí; en cuya conformidad, por no saber firmar los expresados caciques, hicieron cada uno de ellos una cruz – Manuel de Pinazo – Joseph Vague – Fernando Flores – Joseph Miguel Salazar – Juan Pablo López Camelo – Francisco Macedo – Simón Burgueño – Bernardo Miranda”.

 

Tratado de paz con los indios

Suscripto entre el virrey Vertiz y el cacique Lorenzo Calpisqui 1782.

En la ciudad de la Santisima Trinidad, Puerto de S. María de los Buenos Ayres a veinte y siete días del mes de Julio de mil setecientos ochenta y dos. En consequencia de lo dispuesto por el Exmo. S.or Virrey con fh. de 15 del corriente sobre los puntos que propone el Cacique Pascual Cayupulqui en nombre de su hermano Lorenzo Calpisquis para que se le conceda como preliminares de la paz que está Tratando. Hizo comparecer en mi presencia al Comandante de las Guardias de Fronteras, D.n Juan José de Sarden, a los Sargentos Mayores De Milicias, Dn. Mathias Corro, Dn. José Miguel de Salazar y Dn. Francisco Leandro De Sosa, que lo son respectivamente delos partidos de Luján, Cañada de Morón y Magdalena, y al Cacique Pascual Cayupulqui, para que en presencia de Todos propusiese nuevamente los partidos que por ahora solicitaba, para establecer la paz, y habiéndolo executado por medio Del Lenguaraz Almirón y reduciéndose a que se le permitiera a los Indios de su nación Aucar el potrear en las campañas inmediatas sin que se les incomode ni haga perjuicios por las partidas exploradoras, y guardias de la frontera, se acordó de común Acuerdo en señalarle al dho Cazique y los suyos los Parajes y límites hasta donde deben llegar con tal que no puedan excederse de ellos, que con otras condiciones que se le propusieron y aceptó dho Cacique son los sig.tes.

Respecto a que la extensión De estas Campañas es dilatada y que franquea su utilidad, a todas las naciones de Indios que las pueblan sin perjuicio de nuestros usuales Territorios, siempre que se contengan en los que le son a ellos proporcionados, se les concede al referido Cacique, y a su hermano Lorenzo, el que puedan potrear en las Campañas incultas que están a los frente de los Fuertes de Chascomúz, hasta el rincón del Tuyo y Corral del Vecino; Desde el frente de los Ranchos h.ta las Lagunas de los Camarones; de el frente de la Laguna del Monte, hasta la Laguna Blanca; y desde el frente de la Guardia de Luján, hasta el paraje llamado Palantelén, sin que puedan ocupar otra extensión fuera de los límites referidos por motivo alguno y si lo hicieren principalmente si pasaren de Palantelén que es el camino de Salinas, deberán tenerse y tratarse como Enemigos y como que faltasen alo estipulado.

Para conocer que los referidos Caciques y los suyos proceden De buena fe en el uso de los territorios que se le franquean por este tratado, tendrán obligación de encargar a los indios que siempre que vengan a potrear a los parajes señalados, den aviso de su destino a la guardia mas inmediata nuestra que esté a su frente, para q.e De esta forma sean conocidos siempre que se encuentren por las Partidas que salen al Campo y q.e recíprocamente se den auxilios unos a otros en caso De necesitarlo, evitando p.r este medio los daños que pueden originarse por la falta De noticia.

Será del cargo del referido Cacique, y su hermano, y desde luego se obligan a darnos avisos anticipados siempre que los Indios Rancacheles (enemigos suyos) con quienes estamos en Guerra, intenten atacar nuestras fronteras y se comprometerán desde ahora a auxiliarnos recíprocamente p.a hacerles la guerra a esta nación, atento a que siendo contrarios de ambos partidos, sean castigados con mas facilidad por n.ras superiores fuerzas o reducidos a una Paz general.

Se le darán al expresado Cacique 2 indios en canje de las dos cautivas Christianas que ha traído, y para que conozca que por nuestra parte guardamos buena armonía, se le concede la India infiel que solicita, con calidad que ahora ni en ningún Tiempo han de tener acción a pedir ni por canje ni sin el, India Christiana que se halle entre nosotros, y solamente podrán canjear aquellos Indios o Indias que no hubieren recibido el agua Del Baptismo.

Se le conceden los 10 Caballos que pide para conducirse a sus Toldos y para transportar el regalo De Aguardiente, Tabaco, Yerba y Ropa de uso que en nombre Del Exmo. Sor. Virrey, se le entrega para el su Hermano el Cacique Lorenzo, por un efecto De benignidad y amor que le tiene.

Instruido por el Lenguaraz palabra por palabra de Todo lo relacionado, ofrece el referido Cacique en prueba de su agradecimiento y satisfecho del buen trato hacer venir a su hermano Lor.o o concluir enteramente las paces trayendo en su compañía todos los Cautivos y Cautivas que están entre ellos y canjearlos por Indios y Indias que hay en esta Capital, aptos para entregárselos y que no se comprehendan en la clase de Cristianos, que por este tratado queda negada su extracción. Y así mismo ofrece auxiliar por sí, y por los suyos hasta el paraje de su destino al Chasque que con Pliego del Exmo. S.or Virrey y se dirige a los Establecimientos de la Costa de Patagones, asegurando que no debe quedar recelo en su conducción.

De todo lo que aquí va expresado ha dado muestras dho. Cacique de estar entendido, haberlo aceptado y ofrecido su cumplimiento, sintiendo y manifestando con vivas demostraciones, no poder el mismo venir con su hermano Lorenzo y demás amigos a formalizar la Paz por ser preciso quedarse en los Toldos, para que sus indios se mantengan pacíficos; Y no teniendo que agregar firmamos este Tratado en Dcho día mes y año.

Diego de Salas - Jph. Miguel Salasar - Matías Corro - Juan José Sardén - Franci Leandro Sosa.

 (Archivo General de la Nación - División Colonia - Sección Gobierno)

 

Tratado preliminar de paz con el cacique Callfilqui o Lorenzo

Laguna de la Cabeza del Buey 3 de mayo de 1790.

 “Dn. Juan Antonio Hernández, capitán del cuerpo de Blandengues y comandante actual de la expedición de Salinas etc.

 “Habiéndose presentado el cacique Calfurqui alias Lorenzo con sus parciales Antequena, Calfurqui, Catimila, Quintuin, Mecal, Epunurri, Chimeante, Baine, Guenquene, Iancau, Cayumilla y Calentur pidiendo las paces, se les conceden con las condiciones siguientes:

“1ª Que entre españoles, e indios habrá una perpetua paz, y no se ofenderán unos y otros, en sus respectivos establecimientos.

 “2ª Que de ambas partes se deberán restituir los cautivos y cautivas que hubiese, y se tenga noticia de ellas; y de no haber canje de una y otra parte se deberán redimir, por lo que fuese lícito.

“3ª Que todo cristiano que hiciese fuga de nuestros establecimientos para habitar entre ellos estarán obligados a prenderlos, y remitirlos a disposición del Exmo. Sor. Virrey, como igualmente se debe hacer lo mismo de nuestra parte de los indios prófugos.

 

“4ª Que siempre que tengan noticia de que otras naciones pretendan insultar nuestros establecimientos, de todas las provincias de Buenos Aires, y Patagones deberán embarazarlo, y dar prontamente parte a las fronteras para que de allí se comunique al Exmo. Sor. Virrey, quedando de nuestra parte a favorecerlos contra sus enemigos.

“5ª Que siempre que pasen a potrear los indios sobre las costas del Salado no deberán pasarlo de la parte norte cuyo campo corren nuestras partidas, para evitar todo disturbio entre indios, y cristianos, y si llegase el caso de encontrarse tratarán con la fidelidad que es debida. Y habiéndose concluido estas condiciones atestó dicho cacique, y sus parciales arriba nombrados, que hicieron el juramento a su uso de dar las manos al comandante y levantarlas al cielo cada uno de por sí ante el capitán de Blandengues Dn. Fernando Navarro, los alféceres Dn. Jorge Pacheco, Dn. Antonio Luengo, y capellán Fr. Juan Herrera del orden de nuestro Padre San Francisco, obligándose a guardar fielmente las condiciones citadas”. Firmaron Juan Antonio Hernández, Fernando Antonio Navarro, Jorge Pacheco, Fr. Juan José Herrera y Antonio Luengo.

 

Tratado complementario con el cacique Lorenzo Calpisquis

5 de septiembre de 1790

"Tratados que deberá observar con este Superior Gobierno el cacique Callfilqui (sic), a consecuencia de lo que ha estipulado, en el paraje Guaminí, el día 3 de mayo ppdo. Con el comandante de la última expedición de Salinas, el capitán de caballería del cuerpo de Blandengues Dn. Juan Antonio Hernández, para efecto de reestablecer la paz entre dicho cacique, y demás de su alianza con los españoles, de cualquiera parte sean, en todo el distrito de este Superior gobierno, desde Mendoza hasta esta Capital; y para hacerla perpetua y durarera, se han de guardar los capítulos siguientes:  

"Primero. Que el cacique Callfilqui, con todos sus aliados, han de establecer sus tolderías en los parajes de la banda del norte de las sierras del Volcán, Tandil, sierra de Cuello, Cairú, arroyo de Talpelchen, y laguna de Tenemiche, escogiendo los lugares, que más les acomoden en dichos parajes, para criar sus ganados, y tener de qué sustentarse, para vivir en paz con sus vecinos, especialmente los españoles; cuidando de que todos, y cada uno de sus indios se apliquen a este objeto, esta Capital, a donde vendran a vender sus efectos, para proveerse de lo que necesiten, con tal de que nunca vengan en más número de veinticinco personas.  

"2a. Asentadas las tolderías en los referidos parajes, se hará reconocer a Callfilqui, por cacique principal de todas las pampas, y cabeza de esta nueva república; para lo cual, se le dará este Superior Gobierno el título correspondiente, por el que quedará obligado a celar, e impedir el que, no solamente los caciques de su alianza, sino otros cualesquiera, entren a dichas pampas a potrear sin su licencia, y cuando la conceda, ha de ser a indios de su satisfacción, y que no pasen de doce; encargándoles, que solamente han de potrear a distancia de dos días de camino de las fronteras de esta Capital, y de Córdoba; señalándoles los lugares hasta donde deban llegar con sus potreadas, para que los soldados exploradores de las dichas fronteras no se encuentren con ellos, y los tengan por enemigos; y habiendo concedido licencia a más de una cuadrilla de doce hombres, les encargará, que no se junten en el campo, ni lleven armas, más que lazo y bolas.

"3a. Cuando suceda, que algunos otros caciques, que no sean de su alianza, quieran entrar a las pampas, o bien sea potrear, o para hostilizar nuestras fronteras, y se considere con pocas fuerzas resistirlos, ha de avisar prontamente a esta superioridad, para que se le dé el auxilio necesario, a fin de no aventurar la acción, y hacerse temer, y respetar de todos los demás caciques, que no sean sus aliados, o se sustrajeron de su alianza y obediencia que le deben, como a cacique principal, para hostilizar las fronteras de los cristianos; y pudiendo ser presos, han de ser remitidos a esta Capital a disposición de esta superioridad.

"4a. Lo mismo ajactarà con los españoles y otros güincas, que por mar o por tierra sean encontrados por aquellos parajes, sin licencia de esta superioridad, del Comandante de Río Negro, o a lo menos de los comandantes de los fuertes de esta Capital y de Córdoba; porque los tales cristianos o güincas, que se hallen sin licencia, o son delincuentes, o malhechores entre los cristianos, o van a serlo entre los indios; lo que todos debemos celar, consultando la común tranquilidad.  

"5a. Cuando se ofrezca, que esta superioridad tenga por conveniente, enviar por tierra al Río Negro. de la Costa Patagónica gente, y basamentos de guerra, y boca; estará obligado el dicho cacique a convocarlos, y proveerlos de los bagajes necesarios, que se le pagará lo que se conceptúe justo; según la calidad del servicio, que hiciese por sí, o por su gente.  

"6a. Luego que se concluya el establecimiento de las tolderías en los parajes arriba citados, ha de avisar dicho cacique del tiempo, en que se ha de hacer la redención general de todos los cautivos y cautivas cristianos, que tuviere él, y todos sus aliados, y más indios y caciques de quien puedan rescatarse, aunque no sean sus parciales; ofreciéndoles, que se les dará lo equivalente por cada uno.

"7a. Que debe llevar muy presente, que luego que llegue a sus tolderías, ha de hacer vivas diligencias para rescatar a los dos güincas, que tienen cautivos los pegüelehús; dándole a éstos, lo equivalente por ellos, y trayéndolos, o mandándolos a esta Capital, se le pagará prontamente lo que hubiesen costado, a más de gratificarle su diligencia.

"8a. Habiéndose experimentado, que algunos indios de los amigos, que bajan a esta Capital a hacer sus tratos, se fingen caciques, para obtener de esta superioridad algún regalo, que suele hacerse a los que verdaderamente lo son; para que en lo sucesivo, no se padezca engaño, se le dará una contraseña por escrito, para que presentada en las guardias por donde transiten, vengan a casa de Dn. Blas Pedrosa, a darse a conocer, y siendo caciques o chasques, que envíe al principal Callfilqui, se presentará a esta superioridad acompañado del intérprete, el referido Pedrosa.

"9a. Como el referido cacique principal ha expe- rimentado de esta superioridad la más benignas expresiones de amistad, que le habrán hecho conocer la sinceridad con que se procede, y el particular amor y aprecio, que ha hecho de su persona; espera la misma superioridad, que en demostración de su reconocimiento, mande con su secretario Quintún, cuando venga, la partida que despachará inmediatamente que llegue a sus toldos a las dos cautivas, que tiene en su poder, o a lo menos la una, para que a vista de esta generosa acción, que vean hacerle los demás indios, que tengan cautivos, se estimulen a expenderse de ellos, por lo que se les dará en el próximo rescate, como queda dicho, y se les dé un ejemplo de generosidad, y reconocimiento".

Copiado de Archivo General de la Nación, Comandancia de fronteras 1772-1799 IX 13-8-17. Abregú y Bertondo: Gran colección de tratados de paz de Espagna.

 

Tratado con los caciques ranqueles Cheglem y Carripilun

Hecho en Cordoba en septiembre y el 17 de noviembre de 1796

"Tratado de paz que el cacique Cheglem de la nación ranquelche, celebra con el Señor Brigadier Marqués de Sobre Monte gobernador intendente de esta Provincia de Córdoba a su nombre y del cacique Carripilúm de la propia nación por quien viene encargado para el efecto en la forma que explican los artículos siguientes en que hizo de intérprete Da Francisca Bengolea española que estuvo cautiva en la misma nación".

 “1o. Que reconoce desde luego al Rey Nuestro Senñor D.Carlos Cuarto, y sus sucesores por su Señor y Soberano y en este concepto desea establecer la más perfecta paz con sus vasallos y la debida obediencia al Exmo. Señor Virrey de estas Provincias, al Señor Gobernador Intendente de ésta de Córdoba y a los Señores Comandantes de esta frontera. En fe de lo cual se ofrece a ocupar el campo que se le designe de que no podrá mudarse sin avisar al Comandante manifestándole los motivos".

"2o. Que cualesquiera novedad que sepan contra la frontera de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, y Mendoza, la ha de avisar por chasque con puntualidad, claridad, y verdad así por parte de los huiliches, o pegüenches que estén en guerra, con los de la misma nación que tienen paz con Mendoza, como es el cacique Millanguir y otros".

"3o. Que cuando viniese a tratar con nosotros ha de ser por el Fuerte de la Carlota, y no otro, en el cual quedarán algunos indios de los que quiera y los principales pasarán a esta Ciudad; donde serán agasajados y tratados con toda atención; pero que así los que vengan como los que queden han de dejar sus armas en dicho Fuerte para evitar quimeras, o desazones, o alguna desgracia entre ellos, que sería muy sensible a los españoles".

"5o. Que las partidas del campo le han de correr libremente, sin que se impida por sus indios, tratándolas con la mejor armonía, y que en caso de tener alguna queja de su procedimiento no acudan a la venganza, sino a dar cuenta al Comandante y al Gobierno para que los castigue como corresponde, y que para reconocerse se establecerá una seña que será la que el Comandante designe, y para que cuando vayan (a) alguna de nuestras fronteras, sean reconocidos por amigos presentarán una de las señas de plata que llevan con la expresión de Fiel como se advertirá a los Comandantes".

"6o. Que en este tratado se han de incluir Carripilúm con los indios de la propia nación, solicitando entren en la paz los caciques Regulam, Currunao, Lingoán, Youfguén, Antemán, Guenchulán, Naupayan, Cuurrutipai, Llaveán, Rumillán, Antoán, Callfugueu, Malíu, otro Malíu, Carrumán, Arcán, Cauchaun, Neigulén, y que a este fin pasa a tratar con ellos adelantando ya los chasques y que verificado entregará a cada uno de los caciques una de las señas de plata que lleva, con conocimiento del Comandante, cuya (?) paz se tiene por segura".

"7o. Que no han de ir, ni maloquear a los pegüenches que están en paz, con Mendoza, u otra nación que esté incluida en ella, han de concertar con ellos buena amistad en la inteligencia de que así se avisará al Comandante de Mendoza, para que lo advierta a los mismos caciques".

"8o. Que cuando se vean invadidos de algunos enemigos se acojan a la frontera avisando antes al Comandante de ella para que los proteja su retirada pero sin que por esto se entienda obligado a salir contra ellos sino cuando lo hallare conveniente para castigar su osadía, ni darles gentes para que los ataquen, sino cuando el Gobierno lo hallare preciso”.

"9o. Que al cumplimiento de esto se han de obligar por medio de los rehenes, que han de quedar en esta Ciudad de sus indios principales, hermanos, hijos, o parientes inmediatos de los caciques los cuales serán mantenidos y asistidos y bien tratados como los mismos españoles siempre que procedan con fidelidad, y que para ello deja ahora a su sobrino Pueñam en la inteligencia de que de proceder de otro modo el buen tratamiento se convertirá en rigor y de que los podrán mudar con otros iguales cuando les pareceiere para asegurarse de la fidelidad de sus promesas, quedando impuestos de que si se les probase algún hecho contrario saldría también fuerzas de las fronteras a destruirlos en sus tolderías, asegurándoles de nuevo por nuestra parte castigar con severidad a los españoles que les hiciesen daños como él hará con los suyos para dar completa satisfacción.

Con lo que se concluyó este tratado que firmó S. Sa y firmó el cacique Cheglén en concurso de jefes de cuerpos de Milicias, individuos de T. C., Ministros de Real Hacienda y otras personas en Córdoba a diez y siete de noviembre de mil setecientos noventa y seis".

 

Tratado concertado por el comandante Miguel Telis Meneses con los pehuenches.

2 de abril de 1805

“1. Se manifestaron éstos satisfechos de que nuestras partidas no se dirigen a quitarles sus tierras y esclavizarlos como intentaron persuadirles algunos malévolos.

 “2. Igualmente de que el Rey mira por ellos y desea beneficiarlos; y en este concepto franquearon sus tierras para la apertura de los caminos que gustásemos, asegurándonos su libre tránsito.

“3. Considerándose con derecho a los terrenos que hacen la confluencia de dichos ríos [Diamante y Atuel] cedieron en la posesión de ellos para el establecimiento del mismo fuerte y población por las ventajas que resultarán de asegurarlos así de sus enemigos, y fomentar su comercio con nosotros.

“4. Se conformaron en que se funde capilla de que sea párroco el Padre Fr. Francisco Inalican para instruir a los que deseen abrazar nuestra Religión, y que en este pueblo se entable el comercio para todo.

“5. Los caciques Carrilef, Cumiñán, y Da María Josefa Roco se conformaron desde luego en admitir esta reducción, con sus familias, creyendo que poco a poco y según se experimenten sus ventajas la irán abrazando los demás.

“6. Ratificaron su allanamiento a que abramos especialmente el camino a Talca, facilitándoseles así el comercio sin salir de sus tierras.

“7. Se reconciliaron estos Pegüenches con unos puelches, o pampas con quien estaban desavenidos.

“8. Protestaron la conservación e inviolable amistad con nosotros ofreciendo darnos parte de las especies que se les intentasen sugerir para alterarla desconfiándolos de nuestra buena fe.

“9. Que el Señor Presidente de Chile cuide de que no vayan a sus tierras personas que a pretexto de cambalachear los roban.

“10. Que sea buena la gente que se ponga en aquella nueva frontera y población, para recibir buen trato y evitar desavenencias.

“11. Que todo lo pactado se diese cuenta a este Superior Gobierno y a dicho Señor Presidente de Chile para que lo hagan saber y cumplir en sus respectivos distritos: e igualmente al Rey de quien se reconocieron fieles vasallos.

“12. Que este vasallaje y fidelidad lo califique este Superior Gobierno en pasaportes que expidan a los caciques, y capitanejos, concurrentes al mismo parlamento, e igualmente a los demás de su nación que no asistieron; para lo que dicho Dn. Miguel Telis, como presidente de él pase lista de todos”.

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