La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Tratados II - frontera pampeano patagónica

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Desde la revolución de mayo hasta el fin de la época de Rosas

 

Acuerdo entre Feliciano Antonio Chiclana y los ranqueles en Mamul Mapú

Tratado de paz de la estancia Miraflores

Tratado de la Laguna del Guanaco entre los ranqueles y Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe

Juan Manuel de Rosas continúa las negociaciones con los pampas y tehuelches

Tratado del arroyo Epecuèn (Pigue),

Tratado entre el gobierno de Mendoza y José Antonio  Pincheira

Paces con los voroganos

Dudoso Tratado entre Buenos Aires y los tehuelches

Nuevas gestiones de paz de los ranqueles ante Buenos Aires y Cordoba. Condiciones puestas por Rosas

 

Acuerdo entre Feliciano Antonio Chiclana y los ranqueles en Mamul Mapú

 El 27 de noviembre de 1819.

El director supremo José Rondeau representado por el coronel Chiclana les hizo las proposiciones siguientes:

Primera, “ que en prueba de amistad, y unión con Buenos Aires, no debían dar entrada en su país, a los españoles europeos, como a nuestros capitales enemigos, que trataban de esclavizarnos”.

Segunda, “ que no debían dar oído, a las persuasiones que les hiciesen los indios chilenos sus amigos, sobre abrigar a los europeos españoles, que andaban entre ellos dispersos, y mucho menos permitirles, que pasasen por sus territorios a invadir nuestras fronteras”.

Tercera, “ que para que esta amistad fuese sólida, el Gobierno Supremo se comprometía a dar providencias, para que algunos ladrones, o malhechores de los nuestros, no les robasen, ni perjudicasen en sus haciendas; y que esto mismo les exigía en nombre del Gobierno, pues teníamos repetidas experiencias de robos que los indios hacen en las estancias”.

Cuarta, “que a consecuencia de la amistad, y unión que se acababa de pactar, en ningún tiempo, y por ningún motivo debía la nación ranquela auxiliar, ni proteger a los montoneros, que como enemigos del orden, se habían sustraído de la obediencia, y subordinación a nuestro Gobierno; [...] y sí contribuir a que el Gobierno los castigase”.

Quinta, “que para estrechar la amistad y unión, convendría sacar las guardias”.

 

Cuenta Levaggi que los indígenas se manifestaron plenamente conformes con las cuatro primeras proposiciones. Sobre la tercera dijo Carripulún que los caciques jamás consentían en los robos, y que los ladrones eran indios sueltos, que a ocultas de ellos robaban las fronteras, por lo que consentían en que el gobierno supremo diese orden de perseguirlos hasta matarlos. Con respecto a la última proposición, recordaron haber ya convenido en que las fronteras se pusiesen en la banda oriental del río Salado. Chiclana observó que ahí no había aguadas competentes, por lo que jamás podría verificarse población; que de necesidad tenía que ser en la margen occidental, a dos o cuatro leguas del río. Los caciques discutieron largo rato, hasta que se pusieron de acuerdo en el adelanto de las guardias de Luján, Salto y Rojas al oeste del Salado, con tal de que sólo se pusiese la fortaleza y algunas pulperías para comerciar con ellos. Serían auxiliados con cabalgaduras y carne

 

 

Tratado de paz de la estancia Miraflores

 7 de marzo de 1820

 “Convención estipulada entre la provincia de Buenos Aires, y sus limítrofes los caciques de la frontera Sud de la misma Provincia, con el objeto de cortar de raíz las presentes desavenencias ocurridas entre ambos territorios, y establecer para lo sucesivo bases firmes y estables de fraternidad y seguridad recíproca, bajo los siguientes artículos.

1º Se reconoce a este propósito en la persona del Brigadier General D. Martin Rodríguez la representación del gobierno y provincia de Buenos Aires.

2° Igual representación de los indios reconoce éste en las personas de los caciques Ancafilú, Tacumán y Tricnín, por sí y como autorizados por públicos parlamentos en el campo de las tolderías del Arroyo Chapaleufú, por los otros caciques: Carrunaquel, Aunquepán, Saun, Trintri Loncó, Albumé, Lincón, Huletru, Chañas, Calfuyllán, Tretruc, Pichilongo, Cachul y Limay, que no se han apersonado sino por medio de ellos.

3º La paz y la buena armonía que desde tiempo inmemorial ha reinado entre ambos territorios queda confirmada y ratificada solemnemente sin que los motivos que los impulsan a esta manifestación pueda pertubarla en lo sucesivo.

4° Se declara por línea divisoria de ambas jurisdicciones el terreno que en esta frontera los hacendados (han alcanzado), sin que en adelante pueda ningún habitante de la Provincia de Buenos Aires internarse más al territorio de los indios.

5° Los caciques se obligan a la devolución de las haciendas que se llevaron y existen de esta parte de las sierras. El cacique Tacumán se encargará de arrear dichos animales hasta la estancia de Miraflores.

6° Los hacendados de esta frontera franquearán su territorio y el necesario auxilio a todos los indios que quieran venir a ellos a los comunes trabajos de nutriar y otros semejantes, con tal que entre ellos venga siempre un encargado para evitar todo daño a los hacendados.

7° Con la misma ocasión se compromete el Gobierno de Buenos Aires a recomendar a sus súbditos la mejor comportación con los indios en sus tránsitos comerciales.

8° Los indios respetarán las posesiones y territorios de los hacendados del sur, como propiedad de la Provincia de Buenos Aires y ésta, la de los indios ultra de las posesiones territoriales expresadas en el artículo cuarto, en que se demarcan los límites respectivos.

9º Los caciques se obligan, para lo sucesivo, prender y entregar criminales que vayan a refugiarse en sus campos.

10° Las partes contratantes se obligan a guardar religiosamente cuanto contienen los precedentes artículos y, porque así los cumplirán, firmados de un mismo tenor (las copias), una para cada una de las partes contratantes y haciéndolo a nombre de todos los caciques el ciudadano Francisco Ramos Mejía...”

 

Tratado de la Laguna del Guanaco entre los ranqueles y Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe

Del 20 de diciembre de 1825.

“En la laguna del Guanaco sita treinta leguas más arriba de Salinas, y como ciento y más leguas de la Villa de la Concepción al Sud, a veinte de diciembre de ochocientos veinte y cinco, habiendo concurrido con su indiada los caciques, y caciquillos ranqueles Millam, Ecuam, Guemin, Güechun, Tranama, Yamguelén, Lienan, Mallanamon, Ranquel, Quechudeo, Curritipay, Pallaguín, Güenchul, Nagüelam, Quinchan, Güellan, Quelapay, Ocol, Colepi, Chodan, Carrané, Meliguan, Nicolás, Narue, Calquillan, Colenan, Marín, Payan, Payayan, Caynan, Coronado, Güenchun-el, Ancapi, Lincón Ranquel, Pallatrux Chico, Anteloan, Yacón, Naupay, Chequin, Imelan, Güenchuman, Gënulincón, Gualipay, Toriano, Mayolao, Yancupil, Cayupil, Güenquebil, Calquin, y los diputados que suscribimos hemos realizado el tratado de paz en los términos siguientes:

“1 Que ellos reconocen por único Gobierno de todas las provincias al Soberano Congreso.

“2. Que la paz debe ser con todas las provincias.

“3. Que si algún cacique quisiese invadir a cualquiera provincia, ellos deben impedirlo, y si fuese preciso, atacarlo, pues de lo contrario desde el momento de invadir a cualquiera provincia, quedará declarada la guerra contra ellos por todas las demás.

“4. Que las cautivas serán canjeadas una por otra, pues entregarlas todas como se solicitaba, no era posible por estar la mayor parte casadas y con hijos, sólo sí que serán rescatadas equitativamente.

“5. Que los terrenos comprendidos desde la Sierra del Volcán, Tandil y Curicó por no pertenecer a la nación de ellos, sólo debe convenirse con los güiliches que son los dueños de dichos terrenos.

“6. Que ellos podrán entrar a cualesquiera provincia a su negocio, y a presentarse al comandante de ella, para que éste los haga acompañar con uno o más soldados hasta su destino, y del mismo modo a su regreso, para lo cual se les ha dado pasaporte a los caciques que lo han pedido.

“Acordado así con los cincuenta caciques, y caciquillos nombrados arriba, , lo firmamos los comisionados para el efecto por los Gobiernos de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Vicente Azpillaga       Pedro Bargas

Como diputado de Córdoba y sustituto del de Santa Fe Pedro de Bengolea”

 

Juan Manuel de Rosas continúa las negociaciones con los pampas y tehuelches

El 15 de noviembre de 1825 el ministro Manuel José garcía envió una nota a Rosas , diciéndole que lo consideraba la persona mas apta , para llevar a su perfección la obra que se ha propuesto de  establecer paces sólidas y duraderas  con los indios fronterizos . Por lo tanto le dio la comisión suficiente para que tratase con los caciques  y formalizase con ellos un tratado de paz y amistad, que los separase de los portugueses ocupantes  de la Banda Oriental.

Nota ilustrativa que habría dirigido Vázquez para solicitarle colaboración, Expresó: “que los indios que desean las paces de buena fè no tienen porque  temer a las guardias puesto que hechas las paces no tienen que hacer entradas .Qué solo deben oponerse cuando tengan intenciones de no hacer paces. Que al contrario deben alegrarse de la postura porque les facilitan recursos .pero supongamos que la paces no se hagan, entonces sería peor porque si ahora para el bien de todos se van a poner dos guardias màs, si no se hacen las paces pondremos  guardias entre ellos y en todas partes. Que estas tierras que defienden vean en qué les podrán servir estando en guerra; pues si la guerra  sigue cada vez más tendrán tendrán que irse para afuera y que al último se meterán entre los montes y allí arrinconados perecerán.

En paces por el contrario vivirán al sud de la línea en lo suyo legítimo y adentro en donde gusten siempre que hallen un patrón hacendado que valga .Que puestas las guardias reparen las ventajas de que ni los cristianos malos les hagan daño a ellos ni ellos los malos a los cristianos .Las ventajas de ir escoltados como antes para que no les roben, etc...” ..” Los caciques que entren en los tratados tendrán cada 6 meses un presente que les dure etc. Y ellos presentaran al gobierno si quieren un quillango de cueros de leòn en señal del recuerdo de las paces .Los caciques que manifiesten ser verdaderos dueños de las tierras del Tandil y volcán etc, serán compensados por ellas de un modo que les haga cuenta .Los indios que quieran venir a vivir de este lado de la línea en tierra de cristianos lo podrán hacer pidiendo licencia al gobierno y nombrando un patrón hacendado que valga para protegerlos contra los malos cristianos , y cuidar también de que no se vuelvan ellos malos ...”

Para relacionarse con los pampas y tehuelches Rosas se valió de algunos indios que vivian en su estancia  “los cerrillos”. El lenguaraz José Baldebenito o Valde Benito, su mujer y la india Tadea – a quien sus hermanos de raza consideraban, según Rosas, principal heredera de las tierras del Tandil y volcán, entre otros, fueron los encargados de llevarles sus proposiciones.

Pese a todo, se avinieron a ir al Tandil los caciques tehuelches, pampas y algunos ranqueles .Los de esta nación y los especuladores, a costa de las lágrimas de los habitantes de la campaña, y de su destrucción, influían para que los otros no entraran en paces si no se demolía el fuerte del Tandil y se restituían sus campos.

Hubo largas, serias, y pesadas conferencias, mucho tuvo que razonar, y tal vez que invencionar el que suscribe, para inspirarles confianza, sin poner en mal punto de vista a los que parlamentaron por bahía blanca, de quienes había rehenes entre ellos. Parecía ya inevitable el rompimiento .El subscribiente  revestido por lo tanto en el conflicto, de la dignidad con que le pareció ya oportuno distinguirse, trató de imponer a los indios, hasta con el recurso de la fuerza, que él mismo dirigía, convirtiéndose de amigo en el mayor enemigo. Se opuso fuertemente , a que ninguno de los indios pasara  la capital , y concluyó , manifestándoles , que otra no sería jamás la línea de frontera, que la que ya estaba trazada , que el gobierno así como había levantado la guardia del Tandil , sin que ellos , le hubiesen podido evitar , ni destruir , que levantaría las más  que conviniesen a la seguridad de las campaña en la nueva línea , Que eligiesen entre la amistad obsequiosa  y generosa o la fuerza .

La energía de sus palabras habría conseguido que los indios suavizasen algún tanto su tono. Pese a no desistir de sus demandas, se comprometieron a volver en sesenta días con la última decisión .Algunos se quedaron con rosas y con él recorrieron la línea de frontera, tras lo cuál también se fueron .Les intimó no regresar si no era con Calixto de la Oyuela. Antes de los dos meses volvieron con chanil.

En todos los parlamentos se había conducido como comisionado de una autoridad generosa, que los retribuía, en compensación, por lo que perdían, para que no les resultara tan sensible el sacrificio.

Esperaba la aprobación de Bernardino Rivadavia, pues había obrado en “perfecta consonancia con sus instrucciones “.

El 18 de abril Agüero respondió a las cartas del 10. El presidente  “lleno de la mayor satisfacción”, Había aprobado en todas sus partes  los términos de su nota, que alentaban la esperanza de arribar a un tratado de paz y amistad.

Le dio las gracias por el interés y habilidad que había desplegado a favor de los intereses nacionales y los de la provincia, y dijo esperar que continuara en el desempeño de ese encargo hasta su terminación, en consecuencia con las bases ya estipuladas

 

Tratado del arroyo Epecuèn (Pigue),

Complementario del de la Laguna de los Huesos del 20 de diciembre, Juan Francisco Ulloa y Jacinto Barrera, firmaron el tratado siguiente:

 “En el arroyo de Pecuén ,sito  como ciento y cincuenta leguas de la capital de buenos aires al Sud a 25 de abril de 1826.Habiendo concurrido con su indiada, los caciques y capitanes del mando de cacique mayor pablo, Nicolás , y coño de pan, que son los siguientes: Guiñal, Paine Cal, Puichencho, Cañupan, Nicolao, Lebinao, Millao, Guerrean, Guillenau, Guincueli, Nanco, Duerman, Colén, Hipólito, Paninau, Calquín, Charu, Hilario, Cañuillan, Liquan, Calfenau, Currutipay, Millan, Painé, Guinchán, Epumer, Aucal, Barrenamón, Guinduler, Joaquín, Uaquinez, Lepilar, Checueñan, Namín. Capitanes: Billapan, Painer, Carupan, Carupan, Mariano, Parinau, Yalfué, Builcón, Guripan, Callecalal, Papel, Lincón, Quiñecual, Juan José, Manuel, Jerónimo, Hepunel, Uanquenado, Alón, Comén, Calluner, Huenuqueo, Coleman, Careman, Lebiner, Curinau, Canucil, Rondeado, Canollean.

“Art 1º Que ellos reconocen por único gobierno de todas las provincias al soberano congreso.

“Art 2º Que la paz debe ser con todas las provincias.

“Art 3º Que si algún cacique quisiere invadir a cualquiera de las provincias, ellos deben impedirlo, y si fuese preciso, atacarlo, pues de lo contrario desde el momento de invadir a cualquiera de las provincias, quedará declarada  la guerra contra ellos, por todas las demás .

“Art 4º Que las cautivas serán canjeadas o vendidas , equitativamente las solteras , y varones , una por otra, pues entregarlas todas como se solicitaba no era posible por estar casadas , y tener la mayor parte de ellas dos o tres hijos , y que ellos reconocen desde ahora a sus padres por suegros y por cuñados a sus hermanos , y que todos sus parientes pueden ir para conocerlos y que les pagarán por estar casados , según costumbre entre ellos , y de este modo será la paz más permanente por estar enlazados con los cristianos.

“Art 5º Que respecto a los terrenos de la sierra del volcán, tandil, y curicò, que ellos no tienen intervención, que el gobierno se entienda con los caciques a quien pertenecen, y que por lo que respecta a las guardias que trata de hacer el gobierno, puede hacerlas en el salado, para que de este modo se eviten los robos que pueden hacer los indios sueltos, y los cristianos a ellos.”

“Art 6º Que  todos los desertores o cristianos que se vayan sin licencia del gobierno a domiciliarse en sus tierras, sean apresados y remitidos presos a disposición del gobierno, pues estos son los que excitan las desavenencias.

“Art 7º Que los indios que se encontrasen robando, sean apresados y castigados según las  leyes, y si se resistiesen se les quite la vida, o que de lo contrario se les avise a ellos para llevarlos a sus tierras y castigarlos, que ellos harán lo mismo  con los cristianos que apresasen en el caso de irles a robar.

“Art 8º Que cuando haiga  alguna novedad no dé el gobierno el ascenso, sin que precedan circunstancias y pruebas convincentes o mandando un chasque y que éste  deberá ser uno de los tres comisionados, que ellos harán lo mismo si se encuentran en igual caso.

“Art 9º Que están pronto a mandar un chasque a toriano, para que como cacique mayor de los indios chilenos, dè la paz en la capital de Chile  y entregue a pincheira, y toda su gente, siempre que el soberano congreso se empeñe con el gobierno de Chile, para que convenga también a la paz general, dándoles pronto aviso acerca del resultado.

“Art 10º Que la causa principal de haber ellos declarado la guerra a la capital de buenos aires ha sido por el menosprecio que constantemente recibían los caciques, pues siempre que venían  a hablar con el gobierno se les hacia esperar tanto tiempo que se aburrían y regresaban, sin haber podido obtener audiencia, que si venían algunos chasque o al comercio, eran robados, y asesinados, y también apresados.

“Que el Sr. gobernador de Córdoba, bustos, los ha tratado siempre con atención, y no les ha dado motivo alguno de guerra ninguna, por cuyo motivo  han conservado siempre la paz y buena armonía con la referida provincia, y que si la capital de buenos aires los trata en lo sucesivo del mismo  modo que han sido tratados por la provincia de Córdoba, harán duradera la paz y vivirán como hermanos.

“Art 11º Que el gobierno les destine uno o dos corrales para fijar en ellos su residencia cuando vengan al comercio, durante su permanencia en esta ciudad.

“Art 12º Que ellos tendrán libertad para negociar en cualquiera provincia, debiendo llegar primero a la frontera  más inmediata, y presentarse al comandante de ella, para que éste los haga acompañar con los soldados que corresponda hasta su destino y del mismo modo a su regreso.

“Acordado así con los setenta y dos caciques y capitanes nombrados arriba lo firmaron los comisonados para el efecto, por el Soberano Congreso de la capital de Buenos Aires.

Juan Francisco Ulloa   Pedro Bargas    Jacinto Barrera

 

Tratado entre el gobierno de Mendoza y José Antonio  Pincheira

Del 15 de julio de 1829

Entre 1829 y 1831 toda la frontera austral, desde Mendoza hasta Buenos Aires, fuè sacudida por los malones de los caciques Chilenos Pablo y José Antonio Pincheira, secundados por varias tribus pehuenches...

Tratados celebrados entre la Comisión nombrada pro el Gobierno de Mendoza y el Sr. Cnel. Don José Antonio Pincheira.

“Art 1º Desde la fecha de estos tratados se compromete el gobierno de Mendoza a mantener con el expresado Sr una firme alianza y amistad , quedando por consiguiente de una u otra parte suspendida toda clase de hostilidad “.

“Art 2º” El Sr Cnel  Dn José Antonio pincheira, desde el día de la fecha, es reconocido en la provincia de Mendoza por tal Cnel y jefe de la fuerza del sud; quedando el gobierno de la misma comprometido a negociar el reconocimiento de su empleo en las provincias de la unión tan luego que las circunstancias  lo permitan “.

“Art 3º” El Sr Dn José Pincheira con la fuerza de su mando, y con el grado que expresa el art anterior, jura desempeñar fielmente en defensa de la provincia a que por esta contrata està ligado “.

“Art 4º” Desde esta fecha el Sr Cnel Pincheiraestà dispuesto y precisado a cumplir las órdenes del gobierno  a que pertenece “.

“Art 5” Siempre que la provincia de Mendoza haya de hacer guerra ofensiva contra la república de chile, no se obliga la fuerza de dicho general, sino en caso de la defensiva.

“Art 6º” El gobierno de Mendoza suministrará a la tropa de dicho general todo lo que necesite con arreglo a las circunstancias del erario”.

Art 7º” Para el cumplimiento de estos tratados, nos obligamos de un modo solemne, firmando todos los individuos de la comisión, y siendo de la fuerza de los jefes del expresado general”.

San Juan al sud de la provincia de Mendoza y julio 15 de 1829.

Art º8” La moneda  que corre entre la fuerza de dicho general será corriente en toda la provincia, a no ser que resulte adulterada. José Antonio Pincheira – Julián Hermosilla. Por la clase de capitanes – José M. del Cármen Gatica. Por la clase de tenientes – Pedro Lascano. Por la clase de alférez – José Miguel Noboa – Juan J. Lemus – Dr. Andrés Barrionuevo – Juan F. Delgado – J.M. Lima Rosas – José Olmos”.

 

Paces con los voroganos

En 1832:

 “En primer lugar es necesario que los dichos indios que se han entregado se pongan en un todo y por todo bajo las órdenes de ustedes , y que estén desarmados durante dos años  hasta  que ya no quede duda que estén desarmados durante dos años hasta que ya no quede duda que están subordinados  y que cumplen lo que ofrecen. No es esto por temor a sus armas acobardadas e impotentes, sino porque es necesario que en pena sufran este castigo ya que han tenido la suerte de salvarse.

 “Segundo, deben situarse reunidos en un punto donde puedan ustedes tenerlos cerca y bien a la vista.

 “Tercero, que me han de remitir sin ninguna demora todas cuantas cautivas y cautivos tengan, chicos y grandes, sin dejar ninguno, absolutamente ninguno, porque con uno solo que escondan todo será perdido.

 “Cuarto, que me han de entregar a Llanquetruz y a su hijo Pichún, vivos o muertos.

 “Quinto, que han de jurar delante de todos ustedes y de los jefes y oficiales míos que están con ustedes, que no han de volver a robar jamás en ninguna parte de la frontera y que si tal crimen cometiesen pidan a Dios que los mande acabar.

 “Sexto. Después de esto ustedes me han de salir responsables de la conducta de dichos indios en adelante, y me han de prometer bajo de juramento poniendo  a Dios por testigo, que si los dichos ranqueles, llegasen a faltar a la subordinación, o llegasen a intentar robar en algunas fronteras de las provincias sea de la que fuere ustedes los acabarán antes que permitir tal maldad, y que si tal cosa llegasen a consentir, que entonces yo podré pegar con unos y con otros, y se acabará la amistad por siempre.

 “Si pues, bajo de estas condiciones se comprometen ustedes, entonces sí, ya podría todo componerse por esa parte; porque en tal caso yo no tendría reparo en pasarles alguna mantención de yeguas a los indios que se han entregado; porque entonces yo, ya estaría asegurado bajo los juramentos de ustedes que como responsables cuidarían de que cumpliesen aquellos indios, y yo de este modo no tendría cuidado ni reparo en darles la mantención que pudiese”.

 

Dudoso Tratado entre Buenos Aires y los tehuelches

Del 26 de septiembre de 1834

Juan José Biedma  menciona un tratado de paz que habrían celebrado el comandante militar de patagones, Sebastián olivera , y el cacique tehuelche  Caluende , el 26 de septiembre de 1834 .aunque ubicado en el gobierno de Juan José Viamonte, sería el único tratado hecho por escrito en la provincia de buenos aires durante la época de rosas :

 “Art 1º Los caciques tehuelches se comprometen a mantener toda relación de amistad y comercio con todos los puntos de la república Argentina “.

“Art 2º Por ningún pretexto podrán hacer ninguna clase de comercio con otra nación extranjera, y sólo si con los puntos fronterizos de la república “.

“Art 3º Tampoco permitirán con pretexto alguno en sus territorios o a sus inmediaciones otras tribus de indios con familias o sin ellas, y en este caso si fuesen algunos a refugiarse  a ellos deben a toda costa perseguirlos y concluirlos “

“Art 4º Cada cacique presentará una relación del número de indios de pelea  que tuviese  y sus familias “.

“Art5º El superior gobierno se compromete a darles anualmente un presente para los caciques y demás familia según el número que cada uno hubiese”.

“Art 6º Los caciques se obligan a vigilarse unos a otros para el cumplimiento de este tratado y perseguir a los que falten a lo estipulado”.

 

Nuevas gestiones de paz de los ranqueles ante Buenos Aires y Cordoba. Condiciones puestas por Rosas

Rosas redactó cuidadosamente las instrucciones que tenía que seguir Corvalán. Campea en ellas el tono paternalista que le era característico, como que hacía del trato con los naturales no un asunto institucional sino personal. En aras de no romper relaciones con Painé, disimuló su enojo por la fuga de su hijo y del de Pichón.

“El gral Corvalàn a causa de no poder asistir personalmente el gobernador infrascripto por estar indispuesto, recibirá en el fuerte al capitanejo del cacique catire, de los demás chasques de los caciques que actualmente están en ésta, de los de los caciques de Bahía Blanca Collinao y Juan, como también del teniente Don Timoteo Lucero y del teniente Coronel D. José Policarpo Patiño Edecán del Exmo, Sr. Gobernador de Córdoba le contestará lo siguiente:

 “Primero: Que me alegro mucho haya llegado con salud , y que hayan merecido la confianza de sus caciques para el desempeño de esta importante comisión”.

“Segundo: Que siento no poder recibir y despachar personalmente porque estoy actualmente enfermo y que como traen plazo fijo para su regreso, he prevenido a mi Edecán gral D. Manuel Corvalàn que lo reciba muy bien , y que le conteste de mi parte lo que le doy por escrito bajo de mi firma para que en ningún tiempo haya equivocaciones en las palabras ; y que fecho, Dándole lo que necesite para su regreso, se vuelva con mi contestación”.

“Tercero: Que en prueba de mi buen deseo aunque yo no puedo recibirlos personalmente , mando a mi primer Edecán el gral D. Manuel Corvalàn para que lo haga representando a mi persona”.

“Cuarto: Que me alegra que èl y los demàs caciques y capitanejos que han venido al Saladillo a nombre de sus caciques trayéndome de parte de ellos las buenas palabras amigables que me trae , hayan merecido ellos alta confianza para el desempeño de una comisión tan distinguida”.

“Quinto: Que contesten a Paynè y demás caciques que yo también siempre he deseado la paz , porque por naturaleza soy defensor de los indios , y que por eso la única paz que ha subsistido con los Pampas y demás indios amigos es la que yo hice hace veinte años , pues que a los indios buenos los miro como a hijos , y que hacen esos mismos veinte años que vivimos unidos como hermanos con ellos sin que hayamos hasta hoy en tantos años tenido la màs mínima diferencia puesto que ellos me miran a mi como a padre y yo a ellos como a hijos. Que ahí están presentes Pichi Callfillao y los demás chasques de los caciques amigos , y también los de Collinao, y Juan que lo pueden decir”.

“Sexto: Que lo que nunca me ha gustado es que los indios Ranqueles, y sus aliados estén robando y haciendo daño por las fronteras hacen tantos años , y que en esto nomás ha consistido que no hayamos antes hecho las paces, pues que en el momento que ellos dejen de robar y de hacer daños en las fronteras de esta provincias, de las demás de la República y de Chile ya las paces por sí mismas quedan hechas”.

“Séptimo: Que le manifiesten al cacique Paynè las gracias a mi nombre por los servicios que siempre ha hecho a favor de la paz , todo lo que no ignoro, pues hace mucho que yo sé que el cacique Paynè ha estado trabajando por la paz  con muy buenos deseos , y que esto mismo me lo ha dicho varias veces el Exmo Sr. Gobernador de San Luis y el Tente Cnel D José León Romero que es del ejército de esta provincia bajo mis órdenes quién me contó todo muy agradecido”.

“Octavo: Que en cuanto a su hijo yo se lo conservaba para entregárselo cuando hiciéramos las paces , y que si este muchacho me hubiera hablado claro diciéndome que tenía ganas de irse adonde estaba su padre yo se lo hubiera permitido antes, sin necesidad de que fugase pasando trabajos en el camino con riesgo de su vida , por lo que me alegro mucho que halla llegado con salud donde están sus padres , y que hayan tenido el gusto de verlo y abrazarlo”.

“Nono: Que en su virtud si entre los indios que yo tengo acá en casa hay algunos que tengan padres, o deudos que deseen verlos, yo estoy pronto a mandárselos a Paynè o a los caciques a que pertenezcan”.

“Dècimo: Que al referido hijo de Paynè en prueba de lo que lo quiero, y ahora más que nunca porque no ha ido a mentir sino a decir la verdad, le mando una manada de yeguas de cincuenta cabezas, que a mi amigo el Exmo Sr. Gobernador de Córdoba le encargo que la compre pagando yo su importe y que se la mande de mi parte”.

“Undècimo: Que para que las paces duren la principal condición que les pongo es que no roben , que no hagan daños en la frontera y sean fieles mirándome como a padre , y no como a enemigo , y que si algunas veces les llevan algunos cuentos en contra mía no los crean porque han de ser falsedades de nuestros enemigos”.

“Duodècimo: Que si así proceden yo les ayudarè a la manutención con quinientas cabezas yeguarizas cada mes”.

“Dècimo tercio: Que ahora ya doy principio a ayudarles a la mantenciòn  para darles en esto una prueba de confianza, y de mis deseos por ser amigo de ellos y no enemigo. Que al efecto encargo a mi amigo el Exmo Sr Gobernador de Córdoba gral D. Manuel López que me compre por mi cuenta pagándolas yo, seiscientas yeguas, y se las remita con los que han venido al cacique Paynè para que las reparta entre èl y los demàs caciques”.

“Dècimo cuarto: Que al cacique que ha venido Queròn le haga entregar para él una manada de cincuenta yeguas , al capitanejo Naguel Pan , otra de cuarenta , al de la misma clase Guayquilaf, otra de cuarenta , y a èl como capitanejo también de paynè que ha venido hasta acà Millaqueo otra de cincuenta , y a cada uno de los veintitrés mocetones otra de diez cabezas a cada uno ; y que todas estas yeguas que hacen un total de mil sesenta cabezas repito que yo he de pagar su importe y que se las regalo en prueba de mis deseos de paz”.

“Dècimo quinto: Que en cuanto a la venida a ésta del cacique Paynè o de algún otro a ajustar las paces que esto es mejor que lo dejen para cuando yo les avise que será cuando me desocupe de la guerra con los franceses que espero en dios que no ha de pasar de cuatro o seis meses porque si ahora vienen yo no he de poder recibirlos personalmente por mis inmensas atenciones , y que por esta razón les hablo claro; pero yo les he de avisar cuándo podrán venir ya Paynè o algún otro cacique para poder yo recibirlos personalmente .Que entretanto para lo que es recibir las quinientas yeguas mensuales , ésas se las puede entregar por ahora , y hasta que yo me arregle , mi amigo el Exmo Sr .Manuel  López en la frontera de Córdoba en un punto aparente , lo que pueden con èl acordarlo, a cuyo efecto allí pueden ellos mandar cada mes a sus enviados a recibirlas , cuyas yeguas yo las he de pagar según queda dicho”.

“Dècimo Sexto: Que además de esto si quiere  puede Paynè o algunos otros caciques venir a tapalquè a verse con Catire , y demás caciques amigos míos para oír de boca de ellos quién soy yo , darse las manos de amistad , y hablar palabras amigables  sobre la paz que estamos tratando”.

“Dècimo Séptimo: Que le digan al cacique pichùn que había pensado mandarle a su hijo Guichàn que al efecto hacia tiempo que lo tenía en ésta mi casa, junto con el hijo de Paynè que se fue , para mandárselos así que hiciéramos las paces, y que yo no los tenía con más interés que ése , pues que ni los necesitaba , ni podía tenerlos con otra intención en mi propia casa bien asistidos como estaban. Que ahora hoy me acordé que era buena oportunidad, segura para mandarle  su hijo Pichùn , y que habiéndolo llamado para hacerlo alistar no parece , y resulta que anoche se ha fugado con un cautivo que tenía en su casa al mayor D. Ramón Coyhupàn , cuyo cautivo se lleva también otro indiecito como de diez y seis años”.

“Que lo siento porque con el capitanejo de Paynè iría muy bien y llegaría con seguridad al lado de su padre Pichùn, lo que así fugado puede pasar algunos trabajos o perder la vida si por casualidad quedan a pie en el camino. Pero que yo me alegraría mucho que llegase con toda salud y felicidad al lado de su padre, que acá ha estado libre para andar por donde quería en la calle y que con esta ocasión es que se ha ido, pero que si me hubiera dicho que se quería ir yo le habría dicho que ya lo iba a mandar”.

“Que si algo le sucede en el camino la culpa la tiene el tal cautivo que se lo lleva y que todo esto le digan al cacique Pichù de mi parte .Que también le asegure al mismo pichù , que hago demorarlos hasta pasado mañana por si hoy o mañana los agarran por el camino me los mandan, en cuyo caso lo entregaré al capitanejo de Paynè para que lo lleve y se le entregue a Pichù. También puede decirle al mismo que si después que ellos se vayan me los mandan porque los encuentre en algún punto de la frontera, en tal caso yo les prometo que se los he de mandar a sus padres en primera oportunidad segura que haya “.

“ Dècimo Octavo: Que a un indio llamado Naguenin que se iba meses pasados y fue encontrado en la frontera a pié , me lo mandaron , y ahora haciéndome cargo que desea irse a su tierra pues que es casado y pertenece al cacique Paynè , se lo mando ahora a dicho cacique. A éste indio se le entregarán también diez yeguas, como a los veinti y tres Mocetones que también serán por mi abonadas “.

“Dècimo nono: Le mando a dicho cacique Paynè con el teniente Dn timoteo Lucero una valija conteniendo ropa para él y otra para el mismo Tte. Lucero para el cacique Pichù conteniendo lo mismo .A más las valijas van lacradas y rotuladas para cada uno de los referidos caciques.

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 Dra. Teodora ZAMUDIO