La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Ámbito internacional

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La presencia de los pueblos indígenas en el sistema internacional data de 1923 en la Sociedad de las Naciones -organización antecesora de la ONU-, cuando el gran jefe Kayuga Deskaheh llega a Ginebra (Suiza), como representante de las Seis Naciones Iroqueses  de Ontario (Canadá) solicitando ser parte de la Sociedad de las Naciones en virtud de los tratados firmados con su Nación.

Este no fue el único intento histórico de obtener el reconocimiento político y jurídico. En 1924 T.W. Ratana, dirigente religioso del Pueblo Maori, se presentó ante la misma Sociedad de las Naciones para solicitar el reconocimiento de su pueblo, y denunciar el incumplimiento del Tratado de Waitangi (Nueva Zelandia, 1840)[1]. Este planteo puso en evidencia no existían recursos jurídicos para los pueblos indígenas para obtener su reconocimiento, que tampoco existían instrumentos legales que permitieran la denuncia cuando se incumplían o se dejaban de lado los Tratados firmados con los pueblos indígenas. A pesar de que ambos reclamos fueron conocidos por los miembros de la Sociedad de las Naciones, no hubo un tratamiento oficial del tema. Ambos líderes indígenas, entonces, tomaron contacto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), surgida en 1919[2], planteando la situación de explotación de los indígenas en su condición de trabajadores.

Después de la Segunda Guerra Mundial, que marcó el fracaso de la Sociedad de las Naciones, el 26 de junio de 1945 se firmó la “Carta de las Naciones Unidas” que entró en vigor el 24 de octubre del mismo año, creando la Organización de las Naciones Unidas. Ante la Asamblea General de 1948, la delegación de Bolivia  presentó un proyecto de decisión –el A/610- que proponía al Consejo Económico y Social (ECOSOC)[3] la creación de “una Subcomisión de la Comisión de Asuntos Sociales, encargada de estudiar los problemas sociales relativos a las poblaciones aborígenes del continente americano”, con la recomendación de –con la ayuda de los organismos especializados interesados y el Instituto Indigenista Interamericano– estudiara la situación de la población aborigen y de otros grupos sociales insuficientemente desarrollados. Pese a los esfuerzos, la decisión no fue aprobada.

Antes de 1969, ni la Comisión de Derechos Humanos ni la Subcomisión de Prevención de Discriminación y Protección de las Minorías se habían ocupado específicamente de los problemas que afectan a los pueblos indígenas. En ese año la Subcomisión tomó conocimiento de un informe en que el Relator Especial José Martínez Cobo –experto a cargo del estudio y de la redacción del informe sobre la discriminación racial en las esferas políticas, económicas, sociales y culturales-, quien había incluido un capítulo sobre las medidas adoptadas en relación con la protección a los pueblos indígenas[4]. Finalmente, en mayo de 1971 el Consejo Económico y Social -por resolución 1589(L)- autorizó  la preparación de un estudio específico sobre el problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas, informe conocido como el “Informe Martínez Cobo” insumió diez años en ser elaborado y presentado en cinco volúmenes, recomendando la creación de un Grupo de Trabajo en el seno del Consejo Económico y Social.

En 1982, sobre la base de estas recomendaciones el Consejo creó el “Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas” como órgano subsidiario de la Subcomisión con el mandato de examinar los acontecimientos relativos a la promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas, prestando especial atención a la evolución de las normas relativas a esos derechos[5]. En 1989, el ECOSOC autorizó a la Subcomisión a nombrar un Relator Especial encargado de preparar un estudio sobre la utilidad de los Tratados, Convenios y otros Acuerdos constructivos entre los Pueblos Indígenas y los Estado[6]s.

En 1992[7] se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, en Río de Janeiro, Brasil. De esta conferencia surgieron importantes instrumentos internacionales: Declaración Río; la Agenda 21  trae el capítulo 26 dedicado a los pueblos indígenas; La Convención contra el Cambio Climático; la Convención sobre Biodiversidad Biológica (el cual incluye disposiciones que atañen específicamente a los pueblos indígenas, art. 8 j) y los principios forestales).  La Conferencia reconoció  los aportes de  Pueblos Indígenas, y sus conocimientos y prácticas tradicionales, a la biodiversidad, esto esta reflejado en el mismo preámbulo del Convenio sobre Diversidad Biológica[8].

En 1993 fue declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas “Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo”. Y en la Conferencia Mundial sobre Derechos Humano, en Viena (Austria), surge -entre sus recomendaciones- la del establecimiento de la Década de los Pueblos Indígenas y de un Foro Permanente para los Pueblos Indígenas[9].

En ese mismo año, la Asamblea General de la ONU en su sesión de diciembre adopta de manera  unánime la resolución 48/163 por la cual se declara el Decenio de los Poblaciones Indígenas del Mundo, a partir del 10 de diciembre de 1994. La meta del primer Decenio ha sido  el fortalecimiento de la cooperación internacional para la solución de los problemas con que se enfrentan los pueblos indígenas en esferas tales como los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la educación y la salud. El lema del Decenio ha sido "Las poblaciones indígenas - Una nueva alianza". El programa de actividades para el Decenio, fue aprobado por la Asamblea General en diciembre de 1995: “Un objetivo del Decenio es la promoción y la protección de los derechos de las poblaciones indígenas, y su capacitación para elegir opciones que les permitan conservar su identidad cultural, sin dejar de participar en la vida política, económica y social, con pleno respeto de sus valores culturales, idiomas, tradiciones y formas de organización social[10]”.

En 1994 -por resolución 49/214 de la  Asamblea General- se celebra por primera vez el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas el 9 de agosto, declarado por haber sido el día que se inició la primera sesión del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas[11].

En el año 2000 la Asamblea General aprobó la creación de un Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas, por primera vez en la historia de las Naciones Unidas desde su creación este sector de la población tuvo presencia en un órgano de su dependencia, constituido con ocho representantes indígenas de todos los continentes.

En mayo de 2001, la Comisión de Derechos Humanos aprobó la designación de un Relator Especial sobre la situación de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de los Indígenas.

Finalmente, en septiembre del 2007 se aprobó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas

La Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas fue aprobada por la Asamblea General el jueves 13 de septiembre, con un voto de 143 a favor, 4 en contra y 11 abstenciones.

Antes de su adopción por la Asamblea General, la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas fue adoptada por el Consejo de Derechos Humanos el 29 de junio de 2006.

Los esfuerzos por redactar un documento específico que abordara la protección de los pueblos indígenas a nivel internacional se iniciaron hace más de dos décadas. En 1982, el Consejo Económico y Social estableció el Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas (WGIP, por sus siglas en inglés) con el mandato de desarrollar estándares mínimos para la protección de los pueblos indígenas. El WGIP se estableció como resultado del estudio de José R. Martínez Cobo sobre el problema de la discriminación hacia los pueblos indígenas del mundo.

El WGIP presentó un primer proyecto de declaración a la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, el cual fue aprobado varios años más tarde, en 1994. El proyecto luego fue presentado a la entonces Comisión de Derechos Humanos para su aprobación y consecuente presentación ante el ECOSOC y la Asamblea General.

El proceso avanzó muy lentamente debido a que varios Estados expresaron su preocupación en relación a las provisiones del proyecto de declaración sobre el derecho a la auto-determinación y el control de recursos naturales en las tierras ancestrales de los pueblos indígenas. La necesidad de acomodar estos temas conllevó a la creación del Grupo de Trabajo intersesional de composición abierta para trabajar sobre el proyecto de declaración de 1994 con vistas a que éste fuera aprobado por la Asamblea General durante el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo (1995-2004). El mandato del grupo de trabajo fue extendido para cubrir el Segundo Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo (2005-2015).

Durante la undécima sesión del Grupo de Trabajo (2005/2006), su presidente, Luis Enrique Chávez (Perú), preparó una compilación de propuestas discutidas durante la décima sesión, la cual formó la base de las negociaciones. La Declaración que adoptó el Consejo de Derechos Humanos en Junio de 2006 fue justamente esta versión propuesta por el presidente Chávez.

La Declaración fue adoptada por la Asamblea General el 13 de septiembre de 2007. Se espera que tenga un gran efecto sobre los derechos de los pueblos indígenas alrededor del mundo. Es un documento exhaustivo que aborda temas como los derechos colectivos, los derechos culturales y la identidad, y los derechos a la salud, la educación, la salud, y el empleo entre otros. La Declaración enfatiza el derecho de los pueblos indígenas de preservar y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones, y de trabajar por su desarrollo de acuerdo a sus aspiraciones y necesidades. La Declaración sin duda ayudará a los pueblos indígenas en sus esfuerzos por combatir la discriminación y el racismo.


NOTAS:


[1] El Tratado de Waitangi garantizaba a los indígenas maories la propiedad de sus tierras

[2] La Organización Internacional del Trabajo OIT surge del Tratado de Versalles, “un organismo destinado a elaborar normas internacionales para la protección del trabajador y acumular conocimientos sobre los problemas laborales del mundo”. “Las normas internacionales del trabajo, su naturaleza, su aplicación, su eficacia” OIT, Presses Centrales, Lausana, Suiza, noviembre de 1978, p 3

[3] El Consejo Económico y Social (ECOSOC) es el órgano que coordina la labor económica y social de las Naciones Unidas y de las instituciones y organismos especializados que conforman el sistema de las Naciones Unidas. Está formado por 54 miembros elegidos por la Asamblea General, con mandatos de tres años. Cada miembro tiene un voto y las decisiones dentro de este órgano se toman por mayoría simple

[4] El informe provisional sobre el estudio fue el documento E/CN.4/Sub.2/301

[5] En ese ámbito fue donde se gestó posteriormente el actual Proyecto de Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas que obtuvo aprobación de la Comisión el pasado 30 de mayo de 2006, y que será presentado en la próxima reunión de la Asamblea General para su votación

[6] Ver en CD adjunto en sección Tratados internacionales

[7] En ese mismo año  también se otorga a Rigoberta Menchú Tum el Premio Nóbel de la Paz

[8] Ver en este mismo trabajo, el capítulo destinado al tratamiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus recursos naturales y culturales.

[9] El 20 de diciembre de 2004, la Asamblea General adoptó la resolución 59/174 que proclama el Segundo Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas, que comenzó el día 1 de enero de 2005

[10] Programa de actividades del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo (1995 –2004) párrafo 4

[11] Es necesario diferenciar a éste con el 19 de abril, llamado “Día del Indio”, establecido por el Instituto Indigenista Interamericano en la década de los cuarenta

 

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