La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Educación bilingüe e intercultural

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación

La cultura se transmite a través de diferentes mecanismos y por medio de diversos agentes. Parte de la cultura se autotransmite en función de su propia dinámica, mientras que otra parte es transmitida en instituciones especializadas –las escuelas y establecimientos que brindan instrucción- que enfatizan los aspectos más formales de ella y los valores tenidos como dominantes o caracterizantes de la misma. Sin embargo, la no aceptación, por parte de las minorías étnicas, de las prácticas de aculturación y asimilación a las que se encuentran sometidas en el contacto con las culturas mayoritarias como objetivos sociales últimos se ha impuesto universalmente, no sólo como un derecho de dichas minorías sino porque la diversidad cultural constituye un factor de enriquecimiento de la sociedad toda.

De allí que podamos afirmar que la Constitución de la Nación se ha enrolado en este pensamiento al asegurar a los pueblos indígenas argentinos del derecho a una “educación bilingüe e intercultural”. Embarcándose en un proceso encaminado a lograr un desarrollo de los niveles de conciencia de los estudiantes de minorías, de sus padres y de la comunidad en general acerca de sus condiciones culturales –más allá incluso de las lingüísticas expresamente mencionadas por el texto constitucional-, con objeto de capacitarles para la ejecución de acciones sociales basadas en una comprensión crítica de la realidad y de un modelo de fortalecimiento social y político de integración no asimilacionista.

La denominada Ley Federal de Educación[1] refería ya en su Capítulo VII a los regímenes especiales en materia de educación, ocupándose puntualmente de las comunidades indígenas en su apartado d), artículo 34, el cual dispone: “El Estado nacional promoverá programas, en coordinación con las pertinentes jurisdicciones, de rescate y fortalecimiento de lenguas y culturas indígenas, enfatizando su carácter de instrumento de integración”; receptando las normas específicas contenidas en la franqueada ley 23302. Pero fue la ley 26.206 de Educación Nacional -sancionada en diciembre de 2006- la que realmente esbozó un planteo integral desde sus propios objetivos:

Artículo 1º — La presente ley regula el ejercicio del derecho de enseñar y aprender consagrado por el artículo 14 de la Constitución Nacional y los tratados internacionales incorporados a ella, conforme con las atribuciones conferidas al Honorable Congreso de la Nación en el artículo 75, incisos 17, 18 y 19, y de acuerdo con los principios que allí se establecen y los que en esta ley se determinan.

Esta ley se hace cargo de la multiculturalidad nacional y la incorpora a los compromisos educativos del país:

Capítulo XI Educación intercultural bilingüe

Artículo 52. — La Educación Intercultural Bilingüe es la modalidad del sistema educativo de los niveles de Educación Inicial, Primaria y Secundaria que garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas, conforme al artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida. Asimismo, la Educación Intercultural Bilingüe promueve un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes, y propicia el reconocimiento y el respeto hacia tales diferencias.

Artículo 53. — Para favorecer el desarrollo de la Educación Intercultural Bilingüe, el Estado será responsable de:

a) Crear mecanismos de participación permanente de los/as representantes de los pueblos indígenas en los órganos responsables de definir y evaluar las estrategias de Educación Intercultural Bilingüe.

b) Garantizar la formación docente específica, inicial y continua, correspondiente a los distintos niveles del sistema.

c) Impulsar la investigación sobre la realidad sociocultural y lingüística de los pueblos indígenas, que permita el diseño de propuestas curriculares, materiales educativos pertinentes e instrumentos de gestión pedagógica.

d) Promover la generación de instancias institucionales de participación de los pueblos indígenas en la planificación y gestión de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

e) Propiciar la construcción de modelos y prácticas educativas propias de los pueblos indígenas que incluyan sus valores, conocimientos, lengua y otros rasgos sociales y culturales.

Artículo 54. — El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación, definirá contenidos curriculares comunes que promuevan el respeto por la multiculturalidad y el conocimiento de las culturas originarias en todas las escuelas del país, permitiendo a los/as alumnos/as valorar y comprender la diversidad cultural como atributo positivo de nuestra sociedad.

La interculturalidad es en sí mismo un proceso sociopolítico, basado en la equidad y en el reconocimiento de identidades y diferencias culturales. La práctica de la interculturalidad implica la participación y el diálogo paritario entre sujetos sociales portadores de diferentes culturas, lo que tiene como consecuencia asumir y potenciar el pluralismo como un valor. A diferencia de la “multiculturalidad” que es un simple “tomar nota de”  las diferencia en la composición étnica y cultura de una sociedad, la “interculturalidad” se hace responsable de las diferencias, las asume y las incorpora al proceso de construcción social

Este nuevo modelo de tratamiento cultural que se proyecta en la sociedad, implicaría en el área formativa, el incremento -en los programas de estudio- de contenidos relativos a distintas culturas y el desarrollo de una metodología que implemente la reflexión a partir del aprendizaje de la aceptación del otro y del respeto por sus valores. De este modo, los objetivos de la educación se integran a un programa de convivencia en sentido amplio, esto es, se pretende el desarrollo y el fomento en los educandos de los valores referentes al respeto por los derechos de las personas y el mantenimiento de relaciones pacificas, comprensivas y solidarias entre las personas y los pueblos.

La educación intercultural deber ser aquella que se desarrolla en la sociedad como un proceso de producción y crítica caracterizada por:

Þ      Contemplar una diversidad en los contenidos culturales transmitidos.

Þ      Asegurar una diversidad de los métodos de transmisión, siempre ajustados a los distintos tipos de alumnos para facilitar el acceso de éstos al conocimiento.

Þ      Fomentar los mayores niveles de conciencia posibles por parte de los alumnos acerca de la diversidad cultural.

Þ      Preparar a los estudiantes con los recursos cognitivos necesarios para:

Þ      Conocer la diversidad y las diferencias culturales existentes en sus entornos;

Þ      Percibir y analizar las desigualdades sociales en las que a veces se traducen las diversidades anteriores, desigualdades en la distribución del poder y los recursos en la sociedad;

Þ      Criticar dicha traducción y construir propuestas de transformación;

Þ      Tomar posición crítica y activa en la acción social;

Þ      Promover y financiar programas que sostengan la permanencia  en el sistema educativo de los alumnos de los pueblos indígenas, generalmente procedente de sectores vulnerables de la sociedad;

Þ      Preparar los programas a partir de una combinación entre el análisis de las comunidades concretas en las que se pondrán en marcha y el compromiso con una concepción global, universal, del hecho cultural; y

Þ      Jerarquizar del docente indígena.

Los objetivos de  la educación de los niños de los pueblos interesados deberán ser impartirles conocimientos generales y aptitudes que les ayuden a participar plenamente y en pie de igualdad en la vida de su propia comunidad y en la de la comunidad nacional. Para ello los gobiernos deberán adoptar medidas acordes a las tradiciones y culturas de las comunidades aborígenes, haciéndoles conocer sus derechos y obligaciones en lo que concierne al trabajo, a las posibilidades económicas, a las cuestiones de educación y salud,  y a los servicios sociales[2].

Debe promoverse la formación de miembros de estos pueblos y su participación en la formulación y ejecución de programas de educación, con miras a transferir progresivamente a dichos pueblos la responsabilidad en la realización de esos programas. Además, los gobiernos deberán reconocer el derecho de esos pueblos a crear sus propias instituciones y medios de educación, siempre que tales instituciones satisfagan las normas mínimas establecidas por la autoridad competente en consulta con esos pueblos.

El desafío que se presenta en la materia es importante ya que implica llevar adelante una educación intercultural bilingüe transformando  el sistema educativo vigente a fin de que responda a las necesidades básicas de aprendizaje de los educandos indígenas, y no sólo la implantación de una innovación en un aspecto específico del sistema, que va  mucho más allá que una educación lingüística o una educación en lenguas.

Para ello resultaría  fundamental posibilitar y fomentar la intervención activa de los Pueblos Indígenas en el diseño de las políticas educativas, permitiendo así que la educación sea un camino bidireccional en el sentido de posibilitar la compresión de las culturas indígenas en todas las escuelas argentinas pues los estudios realizados desde la sociología y la antropología sobre las diferentes sociedades y culturas humanas, demuestran que el discurso nativo sobre su propia cultura no coincide necesariamente con el discurso elaborado desde las ciencias sociales[3]. Las razones de esta discrepancia son muy diversas y tienen que ver con la dispar selección de los hechos relevantes para la interpretación, el manejo diferente de los datos empíricos y de estrategias metodológicas propias en las ciencias sociales, la existencia de teorías y campos teóricos específicos en estas ciencias, el uso de modelos interpretativos en ellas ajenos a la lógica de los actores sociales, la existencia de procesos cognitivos distintos que obedecen a racionalidades distintas y, por supuesto, la funcionalidad social divergente que poseen las formas culturales y el conocimiento de las mismas

Bibliografía complementaria:

NORMATIVA

Ley 26.206 Ley de Educación Nacional  Sancionada: Diciembre 14 de 2006 Promulgada: Diciembre 27 de 2006

ONU

Declaración de los Derechos del Hombre. 10 de diciembre de 1948.

Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial 7 de marzo de 1966.

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. 16 de diciembre de 1966

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos  16 de diciembre de 1966.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas Resolución aprobada por la Asamblea General, 13 de septiembre de 2007

UNESCO

Declaración universal sobre la diversidad cultural Paris, 15 de octubre al 3 de noviembre de 2001

OEA

Pacto de San José de Costa Rica OEA. San José de Costa Rica el 22 de noviembre de 1969.

ENSAYOS Y NOTAS DOCTRINARIAS

Educación y exigibilidad de derechos en los pueblos indígenas. El niño indígena. ¿vulnerabilidad u obturación del desarrollo de la comunidad indígena de pertenencia? Maria Delia Bueno

La educación multicultural y el concepto de cultura. Por Javier García Castaño, Rafael A. Pulido Moyano y Ángel Montes del Castillo.

Los Juegos étnicos en las curricula de Educación Física hacia una Educación Física Intercultural Por Stela M. Ferrarese

La escuela argentina intenta saldar su deuda con los alumnos aborígenes. Periodismo Social

 La identidad cultural en los procesos de modernización: un análisis de los cambios de nombres en sujetos mapuche 1970-1990Millaray, María Cristina y LLanquileo Romero (pdf)

 Declaración Universal de Derechos Lingüísticos. Ramón i Mimó, Oriol. (pdf)

MONOGRAFÍAS E INVESTIGACIONES
OTROS MATERIALES DE CONSULTA

Entrevista a Luis Eduardo Pincén, realizada para el trabajo Cultura y educación por la alumna Bongiovanni, Susana Elma

Entrevista a Ángela Sánchez, fundadora y ex directora de las Escuelas Bilingües de la Aldea Mbororé e Yryapú y colaboradora voluntaria del pueblo Mbyá-Guaraní. Por Miguel H. Hachen


NOTAS:


[1] Ley 24195 Sancionada, 14 de abril de 1993 y Publicada en Boletín Oficial, 5 de mayo de 1993

[2] Ver los artículos 26 a 31 del Convenio 169 de la OIT, ratificado por la ley 24071.

Ediciones Digitales © 2016-2019 - Material fuera de comercio

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación                        

 Dra. Teodora ZAMUDIO