La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

5. Modelo peruano

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El  artículo 2 de la Constitución Política de la República del Perú de 1993 establece que “toda persona tiene derecho [...] inciso 19: A su identidad étnica y cultural. El estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultural de la nación”.

El reconocimiento del derecho consuetudinario indígena y del pleno ejercicio de la jurisdicción indígena están consagrados en el artículo 149 al contemplar que “las autoridades de las comunidades campesinas y nativas con el apoyo de las rondas campesinas, pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el derecho consuetudinario siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona”. La ley establece las formas de coordinación de dicha jurisdicción especial con los juzgados de paz y con las demás instancias del poder judicial.

El derecho a ejercer funciones jurisdiccionales y de aplicar el derecho consuetudinario a las propias autoridades de las comunidades campesinas (realidad indígena propia de las tierras altas peruanas) y nativas (término más común en las regiones de la selva).

En cuanto a la  competencia territorial,  la norma es clara quedando limitado el ejercicio de la jurisdicción al ámbito territorial de las comunidades y rondas campesinas[1]. La competencia material no está limitada por la norma, por lo que se podría inferir que incluye todas las materias. Tampoco se hace mención a la competencia personal y el interrogante que surge es si esta jurisdicción se aplica sólo a campesinos, nativos e indígenas o a todas las personas que estén involucradas en conflictos ocurridos dentro de los ámbitos territoriales más arriba señalados.

Al inicio llamaban “rondas” a los grupos de vigilancia nocturna, pero luego las rondas se convirtieron en un sistema de autoridad comunal propio. La población de base cultural andina, pero carente de un sistema de autoridad comunal propia, encontró en las rondas la forma de organizarse comunalmente en torno a una asamblea en la que participa toda la población de la estancia o aldea y un comité directivo elegido democráticamente. Las rondas pasaron de ver casos de seguridad a la resolución de todo tipo de conflictos y problemas, teniendo como trasfondo la lógica de la reciprocidad andina y la búsqueda de la armonía comunal. Casos que eran ventilados durante años y con mucho gasto de dinero y tiempo por parte los campesinos en las instancias judiciales, con las rondas los resolvían en horas, en el lugar de los hechos (especialmente si se trata de problemas de tierras), con todas las partes involucradas y con presencia de la comunidad, garante del cumplimiento de los acuerdos[2].

El artículo 149 in fine expresa que mediante ley se llevará a cabo la coordinación entre la jurisdicción de las comunidades (que denomina especial), los Juzgados de Paz y las demás instancias del Poder Judicial.

La eficacia en derecho interno de normas provenientes de otros ordenamientos jurídicos. Comunicaciones.

http://arcamm.uc3m.es/arcamm/?item=f7161933663bc587f20e6c5a97845495


NOTAS:


[1] Las Rondas Campesinas constituyen una forma extendida de institución comunal andina que ejerce funciones de gobierno local, justicia, desarrollo local, interlocución con el Estado y articulación supra-local. Surgieron en la sierra norte del Perú en la segunda mitad de los setentas, pasada la reforma agraria, en un contexto social y cultural de población andina pero sin propiedad comunal de la tierra

 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO