La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

- 2.4. Indicador histórico-geográfico

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Unido a otros indicadores, la ubicación geográfica de una comunidad o pueblo determinó en su momento sus usos y costumbre, incluso hasta su tipo físico y psíquico. No obstante, la dura etapa de la reubicación ya mencionada en el capítulo anterior y la sufrida en la actualidad por la urgencia económica y la exclusión social, han motivado que sólo pueda ser considerado como un indicador débil. En muchos casos sus miembros han desaparecido o se han desvanecido en la población general[1].

La Región del Noroeste. La cultura Diaguita-Calchaquí es la más representativa de los antiguos habitantes indígenas del Noroeste Argentino, y conforma la más compleja y numerosa de las poblaciones. Este grupo esta integrado por tres entidades distintas, que se suelen conocer como: Pulares, en el Valle de Salta; Calchaquíes, en los valles de Calchaquí y Yocavil -Salta-, en Tucumán y Catamarca; y Diaguitas, en zonas de La Rioja. Sus componentes eran racialmente andinos y hablaban una misma lengua madre. Aproximadamente unos 200.000 indígenas conformaban este pueblo a la llegada de los españoles.

La Región Serrana. En la zona de las sierras centrales vivieron los Comechingones (sierras de Córdoba) y los Sanavirones. Los Comechingones tenían una economía de base mixta, que radicaba en el cultivo del suelo, y en la caza y la recolección. Lo que principalmente cultivaban era el maíz, pero también los porotos, los zapallos y la quínoa.

Los Sanavirones ocupaban una relativamente grande extensión de territorio sobre el río Dulce que comprendía también toda la depresión de la Mar Chiquita. Según algunos indicios, junto con el cultivo del maíz han de haber practicado también otros cultivos, y sobre todo, recolectado frutos agrestes, además de pescar y criar llamas.

Región de Cuyo. Los Huarpes constituían la antigua población aborigen de Cuyo. Divididos en tres grandes grupos muy afines entre sí, cada uno con su lengua particular, ocuparon la parte central de los territorios que hoy constituyen las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. En tiempos de la conquista española, los Huarpes se hallaban en pleno proceso de aculturación de la civilización andina. Respecto a su forma de subsistencia, desarrollaron actividades como la cosecha del maíz, la caza guanacos y ñandúes, y el trabajo de la cerámica policroma.

La Región Patagónica. Los Chónik o Patagones del Sur son aquellas poblaciones de la Argentina Austral que primeramente viera Hernando de Magallanes, en junio de 1520. El nombre de Patagones se aplica a todos los indígenas de Patagonia. En primer lugar, el principal y más conocido de estos pueblos es el de los llamados Tehuelches. Un segundo pueblo patagón del sur de considerable importancia es el de los Onas, que vivían en la costa oriental y en el interior de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Eran de vida nómada, y su economía se basaba en la caza (guanaco y avestruz) y en la recolección de productos agrestes.

Los Patagones del Norte, conocidos también como los Puelche-Guénaken, habrían tenido su locación en la región de los ríos Colorado y Negro, extendiéndose por el norte hasta las sierras del sur bonaerense. Fueron primitivamente cazadores de guanacos y avestruces, y más tarde comenzaron a comer la carne de caballo que cazaban en las llanuras meridionales de la provincia de Buenos Aires. Los productos de la recolección eran, ante todo, raíces y semillas.

La Región Pampeana. Cuando la ciudad de Buenos Aires fue fundada por Juan de Garay, las poblaciones indígenas con las que debió lidiar fueron los Pampas, cuyo nombre fue un derivado de su hábitat. Dada la enorme extensión del área ocupada y la movilidad de los grupos que la ocupaban, estos no tuvieron una gran homogeneidad, a pesar de lo cual se los podía considerar a todos como una sola población por su antigua procedencia, por su estilo de vida y por su lengua. Pero su existencia fue puesta muchas veces en duda[2].

La Región Chaqueña. Con el nombre de Guaycurúes se conoce a una serie de pueblos que desde hace tiempo habitaban las inmensidades del Chaco las entidades principales son los Tobas, Mocovíes y Abipones. Deben ser considerados fundamentalmente cazadores y recolectores. Recolectaban abundantemente los frutos del algarrobo, del chañar, del mistol, de la tusca, y también higos de tuna y pequeños ananás silvestres. La caza se practicaba fuera de la estación más propicia para la pesca.

La Región del Litoral y Mesopotamia, La zona del Litoral (que podríamos definir como la angosta franja que forman ambas riberas del curso inferior del río Paraná) era ocupada, a la llegada de los conquistadores españoles, por una serie de grupos que conformaban una unidad diferenciada de las demás circundantes. Esta unidad que es posible denominar como Grupo del Litoral puede ser dividida en tres áreas, diferenciadas por alguna particularidad lingüística y cultural, sin que por ello su cultura básica deje de ser una. El sector septentrional era ocupado por los Mepenes y los Mocoríes, los cuales ocupaban, unos frente a otros, ambas riberas del Paraná, entre la desembocadura del Paraguay y la del arroyo Feliciano. El sector central era ocupado por varios grupos: Timbúes y Carcaraes en la desembocadura del Carcarañá; Corondas, sobre el río homónimo; Quiloazas, en laguna de Setúbal; y Calchines en la zona de la antigua ciudad de Santa Fe. Finalmente, el sector meridional era ocupado por dos grupos, que vivían en riberas opuestas del Paraná. Los Chanaes se extendía a lo largo de las provincias de Santa Fe y Buenos Aires, desde Rosario hasta la desembocadura del río Luján, sobre la margen derecha del río Paraná. Los Mbeguaes ocupaban el sur de Entre Ríos, en toda el área que constituye el delta entrerriano.


NOTAS:


[1] Ver para obtener breve información sobre los Pueblos Indígenas Argentinos actuales; en Bases de datos.

[2] La razón de esa incertidumbre radica en que las poblaciones indígenas que fueran objeto de las expediciones de Julio A. Roca no eran estos pampas, debido a que, a principios del siglo XVIII, los auténticos pampas comenzaron a desaparecer y fueron reemplazados e infiltrados por poblaciones de estirpe araucana, sin que por ello los vecinos de las ciudades de la región dejaran de llamarlos de esa forma o siquiera notaran los cambios que estaban ocurriendo; hacia fines de siglo XIX la región sólo era habitada por poblaciones de origen araucano

 
 

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