La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

- 2.3. Indicador genético

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La filiación genética de acuerdo con los patrones de migración humana puede constituirse en un indicador de pertenencia.

Según las investigaciones sugieren que la población americana fue la última en establecerse en sus territorios[1], no obstante lo fueron hace la suficiente cantidad de años para determinar un tipo genético propio, distinguible en las pruebas de ADN[2].

Para ello debe diferenciarse entre:

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ADN autosómico es el ADN heredado de padre y madre a partes iguales y determina el porcentaje de herencia de cada uno de los patrones poblacionales. Se han seleccionado sobre la base de sus patrones biogeográficos y se refieren como marcadores informativos de la ascendencia. La prueba examina 320 marcadores de SNP para profundizar la investigación dentro de los linajes europeos.

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ADN patrilineal, es decir el heredado del padre varón y exclusivamente transferido a los hijos varones. La herencia paterna de marcadores del cromosoma Y -DYS 199T-   es encontrada específicamente en el hombre cuyo origen sea americano. La presencia o ausencia de éste marcador es monitoreada por el RFLP. Rango de certeza: (sin porcentajes; positivo o negativo por presencia (o ausencia) del nucléotido variante americano DYS 199T

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ADN matrilineal, es decir el heredado de la madre y transferido a todos sus hijos, varones o mujeres, pero exclusivamente transmisible por las hijas mujeres. No es utilizado para este propósito.

Según un  estudio llevado a cabo en 2005 por un investigador y docente de la Universidad de Buenos Aires[3], el 56 % de la población argentina tiene genes amerindios. A pesar de esta comprobación científica, el último censo nacional  indicó que sobre una población argentina de 36.260.130 habitantes; la de identidad indígena fue reconocida –según estimaciones del INDEC- sólo por 402.921 habitantes (1.12% del total de la población) [se amplia sobre este censo]; lo que denota que el indicador genético no es cultural y socialmente aceptado o que la población implicada no está enterada de sus condiciones étnicas.  Por otra parte, de acuerdo con los datos provisionales dados por el INDEC, el 16 % de la población indígena habita en la Ciudad de Buenos Aires o sus suburbios; lo que significa que del total de la población residente en la Argentina sólo el 0, 18% está establecida en comunidades indígenas, conectada a sus raíces territoriales y estilos de vida tradicionales. Esta evidencia quizás esté reduciendo la importancia de “la cuestión indígena” en las plataformas de partidos y programas legislativos.

En su conjunto, el desarrollo de nuevas metodologías de análisis que hacen posible la identificación de individuos, restos humanos y rastros biológicos, constituye una nueva y valiosa herramienta científica para los arqueólogos y antropólogos[4], pero su aplicación a la cuestión identitaria sólo podría ser de interés para dirimir un caso de disenso o conflicto y siempre que la prueba de la procedencia biológica fuera determinante de acuerdo con el criterio adoptado por el pueblo indígena involucrado

 


NOTAS:


[1] El linaje humano moderno evolucionó a partir de una única mujer que habría vivido hace 180.000 años; hace aproximadamente 80.000 a 50.000 años atrás los humanos modernos comenzaron su éxodo fuera de África entrando en Eurasia occidental; hace unos 60.000 a 40.000 años estos humanos modernos se expandieron hacia el este y el oeste a través de Eurasia ocupando desde Europa occidental hasta Papúa Nueva Guinea; 20.000 a 11.000 años atrás los humanos modernos cruzaron el estrecho de Bering hacia las Americas; y hace unos 3.500 a 300 años atrás colonizaron Madagascar y Oceanía

[2] Ver para ampliar información y ver gráficos explicativos, en Notas y Ensayos: Perez Schweiger G (comp.) Indicadores genéticos. Bianchi, N. y Martínez Marignac, V. Aporte de la genética y antropología molecular a los derechos de los indígenas argentinos por la posesión de tierras.  

[3] Daniel Corach, director del Servicio, profesor en la cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. 2005 Ver Estructura genética de la Argentina: Impacto de las contribuciones genéticas de los diversos grupos étnicos en la población actual del país.

[4] Identificación postmortem: El sistema HLA (acrónimo de Human Leucocyte Antigens) está formado por cinco genes (A, B, C, DR y DQ) cuyos loci están agrupados en una región del cromosoma 6 humano. Cada uno de estos genes tiene muchas variantes (alelos), pudiendo llegar a varios centenares en el caso del gen B. La identidad genética depende de las proteínas codificadas por los genes del sistema de histocompatibilidad. Ello explica su elevado polimorfismo (variación de uno a otro organismo) y la capacidad que dichos genes tienen en la identificación de sus portadores. 

 

 

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