La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

in re Co. La Matanza s/indemnización

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Juicio histórico por la matanza de aborígenes en la llamada "Masacre de Napalpí"

Ante el Juzgado Federal de la Ciudad de Resistencia, Chaco, a cargo del Doctor Skidelsky, Secretaría Jardón, se inició un demanda de conocimiento de indemnización de daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente, daño moral y de búsqueda de la verdad por la matanza de aborígenes en la llamada "Masacre de Napalpí", en el año 1.924, en autos "ASOCIACIÓN COMUNITARIA LA MATANZA C/ESTADO NACIONAL S/INDEMNIZACIÓN POR DAÑOS Y PERJUICIOS", Expte. Nº 1.630, año 2.004.

La Asociación Comunitaria "La Matanza", es una entidad civil compuesta por aborígenes de la etnia Toba, con personería jurídica otorgada por el Decreto Provincial de la Provincia del Chaco Nº 1.774/85.

Dicha demanda fue realizada con el patrocinio del Doctor Carlos Alberto Díaz (napalpi1924@yahoo.com.ar) por la entidad nombrada, por sí y en nombre y representación de la comunidad argentina Aborígen de la etnia Toba actualmente vivos de la República Argentina, por los crímenes de "lesa humanidad" perpetrados por fuerzas de seguridad nacionales y autoridades civiles federales el 19 de julio del año 1.924, en el entonces denominado Territorio Nacional del Chaco, que se conoce históricamente como "Masacre de Napalpí", donde fueron asesinadas más de 450 personas, aproximadamente, población civil argentina de la etnia.

a) Los antecedentes y hechos que fundamentan la demanda: A mediado del siglo XIX la situación de los aborígenes el nordeste y centro norte del país había tendido a mejorar respecto a la época de la colonia dentro de los límites de la República Argentina. En 1.825 se había logrado la llamada "Paz del Chaco. Existía en ciertos sectores de la sociedad un reconocimiento hacia los aborígenes argentinos por su participación en las luchas por la Independencia, las luchas civiles de uno y otro bando. Además de ex-soldados en los ejércitos nacionales, muchos veteranos habían ascendido como suboficiales y oficiales y condecorados por mérito al heroismo ganado en el campo de batalla. Llegaron a estudiar leyes y ciencias de los Colegios Jesuítas, Franciscanos Dominícos de la época, destacándose en las artes, como orfebres, ebanistas, todas ellas obras magistrales, que aún hoy nos asombran al haber perdurado algunas en las antiguas Catedrales de todo el país.-

Este avance social, sumado a las cuestiones de tenencia de la tierra y la riqueza agrícola, forestal y ganadera que la misma generaba, ya consolidado el Estado Nacional después de 1.860, fue provocando, poco a poco, un sentimiento discriminatorio, cuya razón real de fondo eran los intereses económicos inmobiliarios y agrícolas ganaderos en juego, pero, como sucedió en distintos genocidios en la historia de la humanidad, encubiertos, generados y justificados en prejuicios raciales.

Terratenientes, colonos criollos o extranjeros, numerosas fábricas de capitales ingleses y franceses, en su mayoría que comienzan a instalarse para elaborar el tanino a partir del quebracho. No solo requerían mano de obra barata para las labores agrícolas y forestales sino que apetecían de tierras y ganado que no les pertenecían. Ante la inexistencia de etnias africanas que eran utilizadas como mano de obra esclaba en otras latitudes de América aquí habían quedado únicamente los indígenas.

En 1895 la superficie sembrada de algodón en el Chaco era de sólo 100 hectáreas. Pero el precio internacional ascendía y los campos comenzaron a inundarse de capullos blancos donde trabajaban los argentinos indígenas en predios cuya propiedad detentaban y de colonos blancos. A medida que se iban desvastando los montes de quebracho y alejándose estos de las fábricas, pretenden ocupar más y más tierras para entregarlas en "concesión" a los obrajeros, "mensues" que a su vez ocupaban hacheros aborígenes.

En el año 1923 los sembradíos chaqueños de algodón ya alcanzaban las 50.000 hectáreas. El 12 de octubre de 1922, el radical Marcelo T. de Alvear había reemplazado en la presidencia a Hipólito Yrigoyen y el Territorio Nacional del Chaco ya se perfilaba como el primer productor nacional de algodón. El corresponsal del diario La Razón, Federico Gutiérrez, ya escribia a principios de 1924: "Muchas hectáreas de tierra flor están en poder de los pobres aborígenes, quitarles esas tierras es la ilusión que muchos desean en secreto".-

b)La primera y única huelga agraria aborígen en el nordeste argentino: En abril de 1924 los pobladores argentinos originarios de la Reducción Aborígen, llamada luego Napalpí (cementerio o lugar de los muertos en lengua Toba), fundada en el año 1.911, a 120 kilómetros, aproximadamente, de la capital del entonces Territorio Nacional del Chaco, Resistencia, tenía una población de 850 personas, aproximadamente. Promueven y realizan la primera y única huelga agrícola indígena. Su líder indiscutible fue el Cacique Toba Pedro Maidana. "Era alto, fuerte, media casi dos metros de altura y de buenos modales...sabía leer y escribir y rezaba como cristiano...vestía como un criollo y tenía el don de la palabra. Lo habían educado, según se dice, unos padres franciscanos..." . Su victimario, Saez Loza, el Comisario a cuyo mando estuvo la masacre, no se cansaba de decir que "...la culpa la tenían esos curitas que los habían avivado...".

El movimiento se extiende rápidamente a otras comunidades indígenas y etnias del Chaco. Solicitaban reivindicaciones muy simples: mejores condiciones de trabajo, pago en pesos y no en vales por sus tareas, que se interrumpa la ocupación ilegal de "blancos" en sus tierras, el robo de ganado, la desvastación de su hábitat y principal forma de sustento por la desvastación forestal que venían sufriendo desde fines del siglo XIX, que tenían la "anuencia" y "distracción" de las autoridades civiles y militares.

Una delegación de Caciques presidida por Don Pedro Maidana intenta viajar y llegar a Resistencia para "parlamentar" sus reivindicaciones y son detenidos a la altura de la localidad de Quitilipi, a poco más de 100 km de la capital del Chaco, debiendo volver otra vez a la Reducción. Ante la negativa a ser escuchados, comienzan a organizarse para emigrar a las provincias de Salta y Jujuy para trabajar en los Ingenios azucareros. Al tomar conocimiento de ello el entonces Gobernador nombrado por el Gobierno Federal Fernando Centeno prohibe que abandonen el Territorio Nacional del Chaco.-

La extensión del movimiento pacífico, se extiende a los hacheros criollos de origen correntino ( un número no determinado es también asesinado en Napalpí) y cosecheros de origen santiagüeño. La huelga ausencia casi total en la provincia de trabajadores en los campos, produce las protestas de los terratenientes, gerentes de las multinacionales extranjeras del tanino, "concesionistas obrajeros" y colonos blancos, por las pérdidas que estaban sufriendo al no poder levantar sus cosechas, sembrar o talar los montes.

El 12 de Julio de 1.924, ante la crisis, el titular de la Secretaría de Territorios del Ministerio del Interior de la Nación, Eduardo Elordi, viaja urgente desde Buenos Aires para negociar con los Caciques que representaban a las comunidades del territorio que se habían reunidos en Napalpí, siete días antes de la masacre. La reunión fracasa ante la intransigencia del Gobernador Federal Fernando Centeno de hacer lugar, siquiera, en parte, a algunas de las reivindicaciones solicitadas. 

Para comenzar a justificar la futura represión el Gobernador comienza a hablar de "sublevación", del "peligro indio", "del malón que se avecina". Telegrafía al Ministro del Interior reclamando que tropas del ejército de línea "sofoquen la sublevación".

El 16 de julio sale de Resistencia, hacia Machagai el Comisario de ordenes Sáez Loza, con cuarenta policías nacionales para reforzar con otros ochenta que ya se hallaban concentrados en la zona. 

El 18 de julio de 1.924, el Interventor Federal Fernando Centeno, en persona, dio orden al Jefe de la Policía del Territorio Nacional, reunidos en la Casa de Gobierno en Resistencia, alegando una supuesta desprotección de colonos blancos y el peligro de un malón indígena, (no existe registro histórico desde la Conquista de América de malones Tobas), que disponga de los 130 efectivos, a sus órdenes, ya acuertelados en la zona de "conflicto", a los cuales acompañaron algunos civiles blancos, para proceder a rodear la Reducción.

c) Comienza la matanza: El comienzo del "etnocidio" se concreta en la madrugada del 19 de julio del año 1.924. "A las 9 de la mañana, para sacarlos de la espesura del monte, les arrojaron una sustancia química que produjo que comience a incendiarse la toldería y el monte que los albergaba, desde un avión biplano, propiedad de la Escuela de Aviación del Aeroclub Chaco, denominado "Chaco II", piloteada por el sargento Emilio Esquivel, acompañado por el civil Juan Browis. No hubo resistencia. Cuando comenzaron a salir desesperados del monte por el fuego los niños, ancianos, las mujeres y hombres adultos, desarmados, con las manos en alto, comenzó la matanza, tanto desde tierra como desde el aire. .. "Browis disparaba con un fusíl a repetición de su propiedad...".-

"Las descargas de fusiles Mauser y Winchester, dispararon más de 5.000 cartuchos, en menos de dos horas, sin previo aviso, mataron a todos los que pudieron, porque se quedaron sin municiones. Entonces, a los muertos y a los heridos todavía con algún hilo de vida, los degollaban a sablazos, como trofeos de guerra, les cortaron a machetazos las orejas (siguiendo la costumbre contra los indígenas de la Patagonia), los testículos y penes a los hombres, los pechos a las mujeres. Aún vivos, también a machetazos, "caparon" al líder de la huelga que se había entregado momentos antes prisionero, el Cacique Pedro Maidana. Luego lo "empalaron" conjuntamente con sus dos hijos José y Marcelino, y varios de los otros líderes de la huelga de otras comunidades aborígenes. Se salvaron de este salvajismo los correntinos y santiagueños "...que sólo los degollaron...".

"Durante todo ese día siguieron las persecuciones y los asesinatos que se prolongaron por más de tres meses. Las mujeres jóvenes, que en un primer momento tuvieron la "suerte" de ser tomadas prisioneras fueron violadas y abusadas reiteradamente y luego también asesinadas. No debía quedar ningún testigo aborígen, era la orden".

"Cerca de 40 niños pequeños que milagrosamente quedaron con vida y que no los mataron como muchos otros, fueron entregados luego a terratenientes y colonos como "mitaí", o sea para tareas domésticas menores, no remuneradas, sólo a cambio de comida y alguna ropa, y llevados a las estancias como a casas de "buenas familias" en Quitilipi, Machagai, Resistencia y Corrientes".

"Una gran parte de los muertos fueron enterrados en grandes fosas comunes allí mismo, algunos heridos todavía vivos. Las fosas fueron abiertas por cerca de 38 prisioneros, que luego de la tarea los degollaron ahí mismo", según relataba el prestigioso historiador chaqueño Carlos López Piacentini. 

"Otros cientos de cadáveres amontonados en forma de piras fueron rociados con querosén y petróleo (alquitrán), se les prendió fuego y ardieron por varios días. 

Cerca de 400 argentinos aborígenes de la Reducción pudieron esconderse en los impenetrables montes chaqueños de quebracho y algarrobo, que todavía existián en aquella zona por varios meses. Un número no determinado se agrupó fundando una nueva comunidad indígena que hoy es conocida como "La Matanza", cuyos descendientes hoy forman la Asociación Comunitaria "La Matanza" que inicio este histórico juicio.

d) El día después: El 29 de agosto de 1.924 -cuarenta días después de la masacre- el ex director de la Reducción de Napalpí Enrique Lynch Arribálzaga escribió una carta que fue leída en el Congreso Nacional: "La matanza de indígenas por la policía del Chaco continúa en Napalpí y sus alrededores; parece que los criminales se hubieran propuesto eliminar a todos los que se hallaron presente en la carnicería del 19 de julio, para que no puedan servir de testigos si viene la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados".-

El Defensor del Pueblo de la Nación Argentina, en su artículo del 18/07/2004 titulado: "Derecho a la igualdad y la dignidad de los pueblos aborigenes", decía: "Un 19 de julio, de esto hace 80 años..., doscientos aborígenes...eran masacrados por fuerzas policiales en el entonces territorio nacional del Chaco...¿ Cual había sido el pecado imperdonable de los aborígenes exterminados con tamaña crueldad ? Negarse a seguir cosechando algodón a cambio de una retribución miserable".-

"Hace no tanto – en 1994 – el Congreso de la Nación sancionó una ley por la que se instituyó el 19 de julio como Día de los Derechos Aborígenes. En los fundamentos del proyecto que dio lugar a la ley se destaca que "el ataque terminó en una matanza, en la más horrenda masacre que recuerda la historia de las culturas indígenas en el presente siglo. Los atacantes sólo cesaron de disparar cuando advirtieron que en los toldos no quedaba un indio que no estuviera muerto o herido".-

"En la Defensoría del Pueblo de la Nación estamos trabajando por el pleno resguardo de los derechos de los pueblos originarios, tratando de lograr para ellos un trato equitativo y digno dentro de la sociedad, más allá de las conductas y actitudes de exclusión de aquellos que son percibidos como diferentes".-

"En tiempos de insensibilidad y solidaridad anestesiada, la protección de las comunidades aborígenes se ha vuelto una prioridad. Son frecuentes las denuncias que reclaman nuestra intervención por atropellos referidos a la privación de la libertad, el otorgamiento de documentación ilegal, la negativa a la entrega de tierras comunitarias en una clara afectación de intereses legítimos y el desconocimiento de la servidumbre de paso en distintos puntos del país".-

"Invariablemente sostengo que los pueblos originarios argentinos tienen un incuestionable derecho a la igualdad y la dignidad. La discriminación es uno de los grandes flagelos de nuestro tiempo. No se puede hablar de igualdad para todos los seres humanos si no les damos a los hermanos aborígenes el mismo punto de partida. Corresponde, entonces, promover medidas de acción positiva que garanticen una igualdad real de oportunidades y tratos, así como el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Constitución y por los tratados internacionales vigentes".-

"Nuestro trato frecuente con representantes de las diversas comunidades me permite sostener que están muy lejos de ser amantes de la violencia o de la búsqueda de caminos que conduzcan a los conflictos artificiales. Los pueblos indígenas han heredado de sus ancestros el mandato de ser testimonio vivo del principio universal de la paz, la concordia y la dignidad entre todos los pueblos de la tierra".-

"Quiero proponer que mañana – ante un nuevo aniversario de la dolorosa masacre chaqueña – todos participemos de una reflexión seria y desapasionada sobre este tema, ya que la credibilidad en los Derechos Humanos es una obra de todos, un reaseguro para la democracia, la justicia social y la equidad. Es esencial que todos los seres humanos de nuestra Nación sean libres e iguales en dignidad y derechos. Por ello, desde la Defensoría del Pueblo de la Nación vamos a seguir luchando con todos nuestros medios para hacer efectiva la protección y defensa de estos derechos".-

e)Las consecuencias de la matanza:Las consecuencias sociales, culturales y económicas producidas por la "Masacre de Napalpí" no se agotaron el 19 de julio del año 1.924, sino que el genocidio se extendió en el tiempo, por diversos medios, a veces brutales, otros sutiles, pero no por ello menos perjudiciales. En los ochenta años que siguieron se produjeron más daño y más muertes por enfermedades, hambre, etc. El terror infundido dentro de la comunidad Toba, produjo que nunca más, hasta nuestros días, existió atisbo de protesta sobre las condiciones laborales y/o sociales de la etnia. Prueba de ello es este juicio interpuesto 80 años después. No existen en los anales de la administración de justicia chaqueña ningún juicio interpuesto no sólo por Tobas sino tampoco ni por Wichís, Mocovíes, Vilelas (etnia hoy desaparecida). "Se acabó la huelga...", resaltaba con grandes título un periódico del Chaco. A partir de allí se los obligó a trabajar por retribuciones miserables en especie. Se les negó, hasta hace pocos años, la posibilidad de llevar sus nombres de la raza, atributo fundamental de la personalidad, existiendo, inclusive hasta hoy trabas "burocráticas" para hacerlo. No existen prácticamente personas Tobas con sus nombres ancestrales. Se aprovecharon de ellos en las épocas eleccionarias a favor de uno u otro caudillo, encerrándoles previamente al acto eleccionario, secuestrándoseles sus documentos de identidad y obligándolos a cambiar su voto por míseros alimentos y cuando más...alguna ordinaria manta o chapa de cinc para protegerse de las inclemencias del tiempo...hasta la próximas elecciones "chamigo" (mi amigo en lengua guaraní). Se los encarceló sin juicio previo ante cualquier denuncia de un blanco. No se lo juzgó nunca sino que se lo sojuzgó.-

Se impuso una política de desculturización, prohibiéndoles en las pocas escuelas que tenían acceso la enseñanza y práctica de su propio idioma, su cultura, su música. Hasta hoy sólo el 10% de los adolescentes de etnias aborígenes en el Chaco terminan el ciclo medio de enseñanza. Ninguno ha egresado de estudios terciarios todavía. La tuberculosis, la lepra, la sífilis, la desnutrición siguen haciendo estragos. Este pueblo no sólo nunca más pudo recuperarse, sino al contrario, fue víctima de una política sistemática de degradación a partir de la "Masacre de Napalpí". Las consecuencias hoy pueden son palpables.

f)Indemnización por daños y perjuicios, daño emergente, lucro cesante y daño moral: Una de las características de la "Masacre de Napalpí", consiste en que no fué la eliminación de un individuo, sino de éstos dentro y como miembros de una comunidad. Tal accionar del estado, merecen, sin límite temporal, una reprobación tal de la conciencia universal al atentar contra los valores humanos fundamentales, que ninguna convención, pacto o norma positiva puede derogar.

Estos antecedentes llevan a merituar y solicitar el pago de una justa y equitativa indemnización por daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente y daño moral para la Asociación Comunitaria "La Matanza" por sí y/o en nombre y representación de 20.000 sobrevivientes de la comunidad argentina de etnia Toba.

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 Dra. Teodora ZAMUDIO