La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Conocimiento Tradicional

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Analice los derechos en juego en las siguientes situaciones, puntualizando el encuadre jurídico posible y deseable de los derechos de los pueblos indígenas involucrados.

Las Hoodia

Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 4 de Abril. La planta, llamada hoodia, es un cactus que no crece más de un metro del desierto de Kalahari, hogar ancestral de los bosquimanos en Africa meridional. Hasta hace treinta años sólo los San conocían las propiedades del hoodia, que utilizaron durante milenios para suprimir el hambre y la sed durante sus largas travesías por el desierto. Los San, conocidos también como bosquimanos, etnias de las más antiguas de la humanidad y uno de los últimos grupos de cazadores y recolectores de alimentos que quedan en África.

En la década de los setenta, cuando el ejército de Sudáfrica, que ocupaba Africa del Sudoeste, actualmente Namibia, comenzó a utilizar a guías bosquimanos en la zona fronteriza con Angola, la planta llegó a conocimiento de la industria farmacéutica.

El Consejo Sudafricano de Investigación Científica e Industrial (Csir) logró sintetizar el componente activo de la planta y tras probarlo en cobayas y seres humanos y comprobar que no tenia efectos nocivos, lo patentó en 1995 con el nombre de P-57. El Csir llegó a un acuerdo con Phytopharm, una compañía farmacéutica británica, para que desarrollara el P-57 como el ingrediente de unas pastillas para adelgazar. Phytopharm, por su parte, vendió los derechos de utilización a Pfizer (fabricante del famoso Viagra) por 30 millones de dólares.

El consejo de ancianos de los bosquimanos se enteró del trato y se querelló contra el Csir por no haber hecho participar a la etnia en los beneficios de un negocio internacional montado sobre una planta cuya utilidad ella había dado a conocer.

"Los bosquimanos han utilizado esta planta desde hace más de 10.000 años para calmar el hambre y la sed", dijo Roger Chennels, el abogado contratado por los nativos, quien subrayó que el dinero que éstos reciban "va a ser repartido entre todas las comunidades San. Su tradición está basada en compartirlo todo: el agua, la caza y, especialmente, su sabiduría milenaria. Los bosquimanos nunca han sido individualistas", puntualizó Chennels.

Ambas partes llegaron a un acuerdo en el que el Csir reconoce a los bosquimanos como "guardianes de la sabiduría indígena" sobre la utilización de la planta, mientras que aquellos reconocen, a su vez, los logros científicos y comerciales de la institución. Tras ocho meses de negociaciones, las partes llegaron también a un acuerdo económico por el que los San recibirán un 8 por ciento del monto obtenido por el Csir al vender la patente del P-57 -unos diez millones de dólares-, que será pagado a la etnia en los próximos cuatro años. Una vez que Pfizer comercialice su producto, previsto para 2008, los bosquimanos recibirán también el 6 por ciento de la regalía que Phytopharm pagará al CSIR durante los próximos veinte años.

"Muchos creen que lo acordado no es ventajoso para los bosquimanos; sin embargo, dada la envergadura del negocio de productos contra la obesidad -que suma unos 3.000 millones de dólares al año- y puesto que ellos no hubieran podido sintetizar, patentar y comercializar el compuesto por sí mismos, creo que el acuerdo ha sido un éxito", dijo Chennels.

El dinero será depositado en una cuenta en fideicomiso y utilizado para comprar tierras a la comunidad bosquimana, puntualizó el abogado.

Durante el último milenio, los bosquimanos, que según estudios antropológicos existen desde hace más de 20.000 años, fueron desterrados, marginados y diezmados hasta casi su extinción por las tribus negras del sur de África y los colonos blancos que llegaron a la región a partir del siglo 17. Los pocos que quedan, unos 90.000 repartidos entre Sudáfrica, Botsuana y Namibia, viven sumidos en la pobreza y el alcoholismo.

Recibido de Guillermo Riguera, corresponsal de AIPIN. EFE.

La Epipedobates tricolor y el Epibatidine

Se ha patentado en los Estados Unidos un nuevo principio activo llamado Epibatidine. Epibatidine and derivatives, compositions and methods of treating pain US Patent 5,462,956. John Daly. The United States of America as represented by the Department of Health (Washington, DC). El Epibatidine es un cóctel químico que segrega la piel de una rana neotropical venenosa llamada «Epipedobates tricolor» que habita en los bosques tropicales desde el sur occidente y las estribaciones occidentales de los Andes ecuatorianos hasta el norte del Perú.

El veneno en su piel protege a la Epipedobate tricolor contra depredadores. Esta especie ha sido utilizada ancestralmente por indígenas ecuatorianos en sus actividades de caza con cerbatanas. Fue el científico del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos -John Daly- quien identificó la estructura química de esta sustancia de la rana, gracias a la información sobre los efectos fisiológicos de las secreciones de la misma, proporcionada por comunidades indígenas y locales. Sin embargo, los indígenas no son mencionados, ni su experiencia tiene el crédito de ser mencionada entre los antecedentes.

Para aislar el principio activo, se obtuvo ilegalmente una muestra de 750 ranas, pues no existe evidencia de que el INEFAN (Instituto Ecuatoriano Forestal y de Áreas Naturales) haya otorgado una licencia de manejo para que esta rana fuera explotada con fines comerciales (Acción Ecológica, 1998). Este es un requisito básico, ya que esta especie consta dentro de los apéndices de la "Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora silvestre (CITES)", de la cual el Ecuador es parte desde 1975. No existe ninguna prueba de que el gobierno de Ecuador haya firmado ningún contrato, ni que los indígenas hayan dado su autorización o recibido ningún beneficio.

El veneno como tal es demasiado tóxico ser utilizado como analgésico para los seres humanos. Los científicos de NIH descubrieron que el veneno es como la nicotina, después de que publicaran un diagrama de su estructura química –contenida en su solicitud de patente- los investigadores de Abbott vieron que se asemejaba a un conjunto de drogas que ellos estaban probando para la enfermedad de Alzheimer. Como el veneno de la rana, estas drogas afectan receptores de la nicotina en las células del nervio. ABT-594, hecho por Abbott Laboratories en Chicago, tiene muchas veces más alcance que la morfina. No deteriora la respiración ni causa el estreñimiento. Los animales no dieron ninguna muestra de adicción y la droga parece ser eficaz para mientras se utiliza sin crear acostumbramiento, estando libre de los efectos secundarios de la morfina.

La droga que Abbott seleccionó de este grupo, ABT-594, está cerca del veneno de la rana (que en el honor de la rana se llama epibatidine), pero no es venenosa y es muy valioso pues sólo en los Estado Unidos 30 a 40 millones de personas -muchos de ellos los pacientes del cáncer- dependen de la morfina. El analgésico ABT-594, se ha probado ya en animales y se está probando en seres humanos en Europa. Esta droga nueva parece muy prometedora para tratar a estos pacientes.

 

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