La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

Elementos simbológicos Guaraníes (todas las familias)

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación

Por Gonzalez Torres, Dionisio M. "Folklore del Paraguay"  Asunción, Paraguay, 1995.

Fuente: NAyA http://www.naya.com.ar

  Ver también: Elementos simbológicos indígenas argentinos
Elementos simbológicos Mapuches y Tehuelches
El Walichú
La historia del origen de los Tobas
La Chakana
La Wiphala
 

Aho Aho

Mito de la región guaraní, representado por un animal cuyo pelo se asemeja a un poncho (ahó significa ropa en guaraní). El ahó ahó devora a los que se pierden en el monte, salvándose sólo quienes se subían a una palmera.

Aña

En la mitología guaraní: genio del mal. También llamado Añanga, es un equivalente del Zupay del noroeste argentino.

Es el espíritu malo por excelencia, que molesta a los hombres y se lleva a los niños. Una de las peores ofensas para los pueblos de habla guaraní es llamar a alguien Aña Memby (hijo del diablo).

Capi-Ñaro (La paja brava)

"Cuenta la tradición que cuando aún andaban por el mundo Tupá y Añang, llamando el uno al bien de los hombres y las bestias, y el otro luchando secretamente concitando el mal, existía una tribu inquieta, nómade y guerrera, sin arraigo ni paz.

Tupá se llegó hasta esa tribu y alzando sus manos hacia el Sol, les habló llamándoles al bien y pidiéndoles que dejaran su vida de viajeros eternos y se afincaran, fundando el suelo y dando organización a sus familias y chozas. Les aconsejó que buscaran terreno fértil y levantaran sus toldos, que él les daría ingenio y voluntad, que desarrollaran normalmente sus vidas. Y fueron buenos esos hombres.

Pero Añang no descansaba, y cuando Tupá abandonó tierras para seguir su camino, aquél, ciego de ira lanzó un anatema terrible a la tribu buena; y allí mis convirtió cada familia en una macizo de paja brava, hirientes, ríspidas, agresivas y ariscas. Realizada su obra de mal, se alejó de los campos y se hundió en los Infiernos, enojado con Tupá.

Cuando este regresó de su largo viaje y contempló la obra del Demonio, de nuevo con dulzura se dirigió a las plantas y dijo:

- Añang castigó con crueldad mi obra en vosotras. Os hizo malas, agresivas, hirientes... Yo sin embargo os volveré buenas, cordiales, útiles. Floreceréis como todas las plantas, tendréis un penacho altivo y bello, que será símbolo de pureza, y tendrán utilidad vuestras hojas. Serán ellas las que protejan al hombre de la intemperie y el frío...

Y volvió a caminar por el mundo, enseñando a indios y criollos a quinchar con paja brava".

Cataratas Del Iguazu

La leyenda guaraní sostiene que fue obra de un dios celoso de una bella muchacha llamada Naipú, que vivía a orillas del río y de quien se había enamorado. Pero Naipú prefirió los amores de un mortal, y se marchó con su amante en una canoa. El dios, enfurecido, produjo las cataratas para detenerlos.

En 1541, el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca descubrió los "Saltos de Santa María" mientras cruzaba la costa atlántica desde el estado brasileño de Santa Lucía hasta Asunción del Paraguay. Formadas por más de 3 kilómetros de saltos de una altura media de 80 metros, las Cataratas -en guaraní "agua grande"- del Iguazú minimizan a las del Niágara, especialmente por su tamaño y colorido.

El río Iguazú, que nace en la zona brasileña de la Serra do Mar y fluye hacia el oeste en un curso sinuoso de 500 kilómetros para desembocar en el Paraná, arroja su caudal de agua desde una altura de 70 metros a través de 275 saltos diseminados en forma de media luna. Prácticamente todos se encuentran en territorio argentino, porque el límite pasa por la descomunal Garganta del Diablo, un desfiladero con paredes de agua de 150 metros de ancho por 700 de largo. Para acercarse a este salto, lo mejor es hacerlo en un bote neumático desde Puerto Canoas, sin ningún riesgo ya que, lamentablemente, la pasarela de Puerto Canoas a la Garganta del Diablo se perdió por causas naturales.

Dentro del Parque Nacional Iguazú, el río se ensancha 1.500 metros y tuerce hacia el sur, para luego retomar hacia el norte, formando una enorme U que contiene la gran falla que da lugar a un abrupto desnivel en el terreno. En esta curva abundan islas e islotes que fragmentan el río en numerosos brazos; cada uno de ellos dará lugar a un salto al llegar al barranco.

Como bien se dice en la región: "Argentina pone el espectáculo y Brasil cobra la entrada", porque para tener una visión de conjunto conviene cruzarse unas horas al país vecino. Sin embargo, para conocer los saltos de cerca y observar la increíble variedad de plantas y aves, lo mejor es explorar detalladamente las pasarelas y senderos argentinos.

Cuatro horas es lo mínimo que se requiere para recorrer los varios kilómetros de pasarelas. El paseo se divide en dos circuitos: el Inferior -cuya extensión es de 1 kilómetro y requiere más de una hora de caminata- y el Superior. Este último, tiene 700 metros de largo y recorrerlo lleva cerca de 30 minutos, es ideal para los amantes de la flora y el más descansado, ya que no hay que trepar y uno no corre peligro de mojarse. Conviene hacerlo a la mañana y dejar el Inferior para después de almorzar.

Es recomendable desembarcar en la isla San Martín, el peñón incrustado en el centro de los saltos más importantes donde se filmó gran parte de la película La Misión. Vale la pena, sobre todo para ver el salto Escondido y La Ventana, una extraña formación rocosa donde anidan los "jotes" (pajarracos enormes tipo buitres que sobrevuelan las cataratas).

El Parque Nacional Iguazú ocupa 55.000 hectáreas de selva tropical que alberga más de 2.000 especies conocidas de plantas, 400 variedades de aves -la tercera parte del total de las argentinas- y una serie de animales típicos, como el yaguareté, los lagartos o yacarés, coatíes, puercoespines, carpinchos, monos y hasta los auténticos macucos -especie de pavas de monte, que le dieron el nombre al sendero.

Ideal para recorrerlo en mountain bike, el Sendero Macuco es una picada de 4 kilómetros ubicada dentro del Parque Nacional, que atraviesa uno de los ambientes naturales más ricos del país.

Cuarajhy Yara

Especie de duende o pequeño demonio, representado en la región guaraní como un hombre blanco de pelo rojo con los pies cubiertos de plumas para disimular sus huellas y el ruido de los pasos.

Cure

Palabra de origen guaraní que significa "cerdo". Existe una leyenda que afirma que el curé era un gaucho avaro y perezoso que por no haber ido a ver al niño Jesús cuando nació, fue transformado en cerdo.

Curundu

En el litoral argentino brebaje que se agrega al mate para atraer el amor de otra persona.

Curupi

Leyenda de la región misionera. El curupí es un individuo antropófago representado con grandes bigotes que anda en cuatro pies y con un miembro viril de tamaño exagerado. También se lo describe como un enano robusto con los pies dirigidos hacia atrás, por lo que le es difícil trepar y andar.

E Yara

Padre de las aguas para los guaraníes, representado como un enano de cabello colorado y barba prominente, o como flamenco de alas rojas que busca acercarse a los jóvenes para llevárselos consigo mediante encantamientos.

Irupe

"El irupé (victoria cruciana) es una planta acuática que se cría en las aguas profundas y tranquilas del Paraguay y de la Mesopotamia argentina. Sus hojas, que pueden llegar a medir hasta dos metros de diámetro, están dotadas de un reborde de unos seis centímetros que impide que el agua las penetre y puedan sostener grandes pesos, por lo que es común ver a las aves reposando en ellas y aún a pequeños mamíferos, especialmente en los períodos de inundación. La parte superior de las hojas es de un verde brillante, mientras la inferior es rojiza y está surcada por una red de nervaduras. Las hojas están sostenidas por un largo peciolo que las une a un rizoma sumergido. Las flores son grandes y de pétalos blancos que poco a poco van tornándose rojizas con el correr de los días. El fruto recibe el nombre de 'maíz del agua' y contiene numerosas semillas que pueden comerse tostadas.

Según algunos autores, 'irupé' significa 'plato sobre el agua'; para otros, y esta es la etimología que reputamos más acertada, viene de 'pe' (chato) , significando lo chato que trae el agua.

La leyenda dice así: 'Érase una doncella bellísima que se enamoró de la luna. La cuitada languidecía con su amor sin esperanzas, mirando al astro de la noche esparcir su pálida luz desde la altura.

Un día, llevada por la fuerza de su pasión, se determinó a buscar a su celestial amante. Subió a los árboles más altos e inútilmente tendía los brazos en busca de lo inalcanzable. A costa de grandes fatigas trepó a la montaña, y allí, en la cima estremecida por los vientos esperó el paso de la luna pero también fue en vano.

Volvió al valle suspirosa y doliente, y caminó, caminó para ver si llegando a la línea del horizonte la podía alcanzar. Y sus pies sangraban sobre los ásperos caminos en la búsqueda de lo imposible.

Sin embargo, una noche, al mirar en el fondo de un lago se vio reflejada en la profundidad y tan cerca de ella que creía poder tocarla con las manos. Sin pensar un momento se arrojó a las aguas y fue a la hondura para poder tenerla. Las aguas se cerraron sobre ella y allí quedó la infeliz para siempre con su sueño irrealizado.

Entonces Tupá, compadecido, la transformó en irupé, cuyas hojas tienen la forma del disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal.'"

(Ayala Gauna, Velmiro. La selva y su hombre, Rosario, Librería y Editorial Ruiz, 1944)

Mate: Origen de la Yerba

El origen de la yerba es atribuido legendariamente a divinidades. Un poema paraguayo atribuye a Santo Tomás esta dádiva a los indios:

En recuerdo de mi estada una merced os he de dar, que es la yerba paraguaya que por mí bendita está.

La primera leyenda encontrada dice que Tupú, genio del bien, estaba en peregrinaje por la tierra, cuando llegó a la casa de un viejo muy pobre que, a pesar de su miseria, le dio de comer y de beber y lo albergó en su casa. En agradecimiento, Tupú le dejó la yerba.

Otra leyenda cuenta que Yasi y Araí (la luna y la nube) estaban en el bosque, cuando fueron atacadas por un jaguar. Vino un cazador en su auxilio y ellas, como premio, le dieron la caá (yerba), planta benéfica y protectora.

La tercera leyenda es semejante a la de Tupú. En ésta, San Juan y San Pedro fueron albergados por un viejito muy pobre, y Dios, en recompensa, transformó a la hija del anciano en árbol de yerba, para que fuera inmortal.

Una cuarta leyenda dice que el guerrero Maté estaba descansando una noche, cuando vino la diosa Sumá y le dio un ramo verde de yerba, diciéndole que lo plantara y que después de secas y trituradas las hojas le darían una deliciosa bebida.

Lo que los guaranies contaron a los jesuitas es que estuvo en sus tierras, hace muchos años, el Pai Zumé, llamado por los Tupís de Sumé, hombre de gran sabiduría que realizaba muchos milagros. Los padres acabaron interpretando que Sumé sería Santo Tomás, uno de los apóstoles, que se les habría aparecido, lo que fue incorporado a las leyendas autóctonas a partir das historias contadas por los religiosos.

Mulanima

Fantasma de una mujer que por sus pecados es condenada y convertida en mula. Con esta forma recorre los caminos a toda velocidad, cargada de cadenas y echando fuego por la boca, atacando y dando muerte a cuantos encuentra a su paso. Busca de esta manera un valiente que la haga frente y logre sacar el freno que lleva en la boca, liberándola del castigo.

Se la llama también Almamula, Tatá Cuñá o Mula frailera, y son mujeres que tuvieron relaciones sexuales con un hermano, el padre, un cuñado o el cura. Una forma de protegerse de ellas es con un cuchillo de acero, porque tiene la cruz entre el cabo y la hoja.

Pitagua

"Por aquel entonces -cuenta Lázaro Flury-, en las tierras del patriarca Guaraní, apareció el Pitagua. Venía de quién sabe que extrañas latitudes como vigía de una invasión."

"Los guaraníes le llamaron 'pitagua' (extranjero) y los augures interpretaron en seguida el simbólico significado de aquella aparición el pitagua anunciaba con su estridente canto la llegada de los 'hombres de hierro' a los dominios del Guaraní."

"Día y noche el fatídico pájaro merodeaba por los toldos, para predecir una y otra vez que extranjeros en tren de conquista y dominio se acercaban cada día más."

Pitayovai

Indio que tiene dos talones en cada pié, por lo que es imposible seguirle el rastro. Su nombre proviene de las voces guaraníes pitá (talón del pié) y yovaí (enfrente, opuesto).

El pitáyovaí se esconde en el monte salvaje subiéndose a los árboles. Cuando pasa alguna persona por ahí, le cae encima y lo mata para luego comerlo.

Pombero

"El Pombero es uno de los genios de la naturaleza más difundidos en la región guaranítica. También ha variado diversificándose la creencia popular que lo explica y la concibe. La más antigua noticia que tenemos del Pombero es la del genio protector de los pájaros en la selva, que se presentaba a los niños cazadores como un hombre muy alto y delgado."

"Las versiones modernas, en general, lo dan como a un hombre bajo y retacón que puede perjudicar, pero que puede hacerse amigo de los campesino que le ofrecen tabaco y algún alimento, y en ese caso les hace grandes servicios."

"Es común a la tradición popular del Paraguay. Su nombre guaraní es Cuarahú-Yara; la traducción de este nombre es Dueño del Sol, común en la Argentina, como sinónimo de Pombero." (Extraido del libro de Berta Vidal de Battini)

Jorge Martínez, por su parte señala que "En la sociedad paraguaya y guaraní, el Pombero tiene una significación mayor: él es el responsable del nacimiento de los niños extramatrimoniales, visto desde el lado "occidental". El relato de cualquier paraguayo es que el Pombero llega de noche a la casa donde existen mujeres solas, y que si ellas no les dan un cigarrillo y un poco de vino, con sólo tocarles el vientre las embarazan. Es por eso que en una canción popular, como es María va, se dice Temor pombero, cual madre espero... "

"Lo cierto es que además, dicho mito, sigue en este año 2000, existiendo y no sólo entre la gente sin estudios, sino incluso entre estudiantes universitarios a los que he analizado. "

"Hace menos de un mes, a uno de ellos le referí la historia del Pombero como un mito, y se ofendió, diciéndome que él mismo lo había visto y que así como embaraza a las mujeres, con los hombres puede ser un juerguista insoportable o un aliado valioso, tanto en las cosechas como en sus propias relaciones con las mujeres. La sensación que me transmitió del Pombero fue tan vívida, que por poco me lo creí."

"Creo que un error que a veces podemos cometer es pensar en los mitos como en algo que pasó, no como algo viviente, que hoy en día sigue sustentándose a partir de experiencias como las que acabo de relatar."

"Si bien mi conocimiento del Pombero, comenzó hace casi 20 años a través de una empleada doméstica paraguaya, cuando me fui internando en la cultura de ese país por otros fines (el estudio de la esposa -o amante, como quiera decirse- del Mariscal Francisco Solano López, Lady Elisa Linch), descubrí que tiene una presencia casi tan importante como el Espíritu Santo dentro de la mitología católica."

Tamba-Taya

"Según esta leyenda amazónica, al morir su amada, un indio tupí se la llevó al interior de la selva y en la soledad, lejos de todos, se enterró vivo junto al cadáver del ser que amó en vida. Sobre el sepulcro -dice la leyenda- brotó el árbol del Tamba-tayá (...) cuyas hojas son dos hojillas pegadas, una más grande y otra más pequeña unida a la primera. Representan a la desgraciada pareja unida en un abrazo de eterna vida, sublime símbolo del amor."

Timbo

Arbol que simboliza el amor paternal, llamado también Camba Nambi (oreja negra) por los guaraníes. Cuenta la leyenda recopilada por Lázaro Flury que un famoso cacique guaraní llamado Saguaá adoraba a su hija Tacuareé. Esta se enamora del cacique de una tribu lejana y abandona a su padre, quien desesperado sale a buscarla.

En su búsqueda afronta mil peligros, y en su desesperación cree escuchar sus pasos en la selva, por lo que apoya frecuentemente el oído sobre la tierra. Ya al límite de sus fuerzas, cae rendido por la fiebre, y muere con el oído pegado a la tierra.

Cuando tiempo después los hombres de su tribu lo encuentran, descubren que su oreja está unida a la tierra, por lo que deben cortarla para rescatar el cuerpo. La oreja había hechado raíces, y dá origen al árbol del timbó, o cambá nambí, característico por sus frutos en forma de oreja.

Tupa

Tupâ o Tupavé o Tenondeté es el dios supremo de los Guaranies, es la deidad que creó la luz, el universo. Su morada es Kuarahy, el sol, foco de luz, origen de nuestra Raza.

Celebra nupcias con Arasy (madre del cielo), la consagra madre del cielo y le fija por morada la luna (jasy). Es la deidad que creó la raza (es el origen de la raza guaraní según, también, una leyenda caribe).

En una remota mañana Tupâ y Arasy bajaron a la tierra. Instalados sobre una colina, de Areguá, de allí crearon los mares y ríos, los bosques, las estrellas y todos los seres del universo.

Allí Tupâ creó la primera pareja humana. Tomó un poco de arcilla, la mezcló con zumo de Ka'á-ruvichá (la yerba fabulosa), sangre de yvyja'ú (ave nocturna: Lurocalis semitorcuatus, Caprimúlgido), hojas de plantas sensitivas (entre ellas el jukeri: Mimosa sepiaria. M. asperate L. Leguminosas Mimosáceas) y un ambu'á (cientopié, Miriápodo), hizo una pasta remojando con agua de un manantial cercano. Tupâykuá (hoy Tupaikuá, lago Ypakaraí) y con ella dos estatuas, a su semajanza, y las expuso al sol para secarse, y quedaron dotadas de vida. Tupâ y Arasy pusieron a los recién creados frente a ellos, y dijo Arasy: Mujer, que de mi naciste a mi semejanza, te doy por nombre Sypavé (es la madre común de la raza americana): y al otro, que era varón, dijo Tupâ: te doy por nombre Rupavé (el padre común de la raza americana).

Tupâ les dió muchos consejos para vivir en amor, pacificamente procrear, y puso a disposición de ambos todos los seres y productos de la tierra para usar sin desperdicios. A Rupavé dejó especialmente el mbokajá (coctero: Acrocomia totai Mart. y Copernicia totai, Palmáceas), y Arasy dejó a Sypavé la fruta del arasá (guayaba: Psidium guayaba, Mirtácea). Les anunció que algún día llegarían a estas tierras los Karaieté, desde otros continentes, para marcar el destieno de éste.

Tupâ creó y dejó con ellos a Angatupyry, espíritu del bien, y a Taú, espíritu del mal, que les indicarían el camino a seguir en la vida.

Rupavé y Sypavé tuvieron tres hijos varones y muchas hijas: ellos fueron:

Tumé Arandú: gran sabio, el gran profeta guaraní, padre de la sabiduria, inspirado del cielo: es el Pa'i Sumé de las leyendas.

Marangatú: virtuoso, bondadoso (fue el padre de Keraná, la diosa del sueño e hija mimada.

Japeusá: cangrejo, que nació de pie, el hijo desobediente, que hacía las cosas al revés (ganó el desprecio de la familia por haber envenenado, por imprudencia, a su hermano Yrasêma; después de esto se suicidó ahogándose y su cuerpo se transformó en cangrejo, para marchar hacia atrás)

Entre las mujeres se distinguieron:

Porâsy: madre o diosa de la hermosura, y de gran fuerza física. (Se sacrificó para redimir a su pueblo de la dominación de los siete hermanos maléficos, hijos de Taú y Keraná).

Guarasyáva: gran nadadora: casóse con el atlante Karivé, apodado Paraguá (hombre del mar, maritimo)

 
 

Ediciones Digitales © 2016-2019 - Material fuera de comercio

Inicio | Programa | Biblioteca | Proyecto de Investigación                        

 Dra. Teodora ZAMUDIO