La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

pueblo Tonocoté

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Lule-Vilela

Se trata de una familia lingüística formada de dos lenguas, el ya extinto lule y el moribundo vilela. La famila ha sido también llamada lule-vilela o lule-tonocoté (Balmori 1960). Rona (1962) sugiere una conexión con el extinto charrúa lo que, considerando la escazez del vocabulario que se ha podido recuperar de esta lengua desaparecida, debe ser considerado como altamente hipotético. Canals Frau (1958) y Métraux (1946), por su parte, estiman que lule y tonocoté fueron lingüística y etnológicamente diferentes el uno del otro.

Ubicación Geográfica

Argentina: Prov. del Chaco, zona de Napalpi y Quitilipi; a mediados de los años 50, Balmori (1960) encontró a algunos vilela en las cercanías de Las Lomitas, en el centro de la prov. de Formosa. Lozano (1970) trabajó durante los años sesenta con dos informantes que vivían en la ciudad de Resistencia. Datos recientes sugieren que los últimos vilela tienden a vivir mimetizados con los toba y mocoví a lo largo de la banda occidental del río Paraná.

Nombre (s): vilela, uakambalelté (en fuentes antiguas vacaa)(waqha-umbael-te "los que hablan waqha"), atalalá, chulupí, chunupí; (dialectos: ocol [único sobreviviente actual], chinipi, sinipi);

Autodenominación: Waqha-umba$elte

Número de hablantes: Dos hablantes en la década del 70, de un grupo étnico de unas 10 personas (Lozano 1977); cinco familias en la zona de Napalpí, otras en la ciudad de Resistencia (Lozano 1970). Últimamente, se ha sugerido una  posible localización de vilela, entre los cuales algunos habrían podido mantener conocimientos de su lengua original, en Barranqueras (inmediaciones de la ciudad de Resistencia, frente a Corrientes) así como un esparcimiento en varios puntos de la orilla derecha del río Paraná (Golluscio 2001; Marsisa Censabella, c.p. 2004, José Braunstein, c.p. 2004).

Antecedentes:

Los lule-tonocoté vivían en la zona del río Salado y de Esteco, en la actual provincia de Santiago del Estero, y hacia fines del siglo XVII, migraron hacia el Chaco. Varios autores afirman que lule y tonocoté pertenecían a dos familias lingüísticas distintas. Culturalmente, los tonocoté, llamados también juries, por ser sedentarios, se diferenciaban de los lule, tribu chaqueña típica. Sin embargo, dos fueron las tribus conocidas bajo el nombre tonocoté:

  • Los tonocoté-matará de Concepción [actual provincia del Chaco, hoy Concepción del Bermejo, a unos sesenta kilómetros de Sáenz Peña, en la ruta 16, rumbo a Monte Quemado], y

  • los tonocoté propiamente dichos, que moraban en los llanos de santiago del Estero y Tucumán. Los tonocoté de Matará [provincia de Santiago del Estero, entre la capital provincial y Añatuyo, 31 kms. al sudeste de Suncho Corral], fueron adoptando el quichua, situación ya imperante ya en 1767 para 700 o 800 de ellos.

El término lule tampoco es exento de ambigüedad, haciendo los documentos antiguos un distingo entre lule sedentarios y nómadas. Éstos solían organizar expediciones de robo hacia los asentamientos de los tonocoté. En el siglo XVI, el límite norte de los lule alcanzaba el valle de Jujuy, hacia el sur el valle del río Sali. Los jesuitas atrayeron a los lule en misiones para protegerlos de los ataques de las otras tribus chaqueñas. Se asentaron primero en Lules [a unos veinte kilómetros al sudoeste de la ciudad de Tucumán], y luego en el río Salado y San Esteban de Miraflores, talvez el Miraflores de hoy, en la provincia del Chaco, a unos 45 kms. al noroeste de Castelli. Para 1735, los vilela sumaban aproximadamente 1.600 personas, las que fueron desplazadas por los jesuitas, en 1761, hacia la misión de San José en Petacas [ríos Salado y Pasaje], cerca de Matará. En esta época, el número de los desplazados ascendía a 416 personas a las cuales, al año siguiente, otro grupo de 300 vilela se unió. Un tercer grupo vilela de cien personas era asentado en 1767 en Lacangayé, centro-norte de la provincia del Chaco, cerca de Fortín Lavalle, a unos 50 kms. al nordeste de Castelli. Hacia 1780, los vilela de Petacas se dispersaron y nada se supe de ellos para más de un siglo. A finales del siglo XIX, algunos vilela fueron encontrados viviendo entre los mataco de Fortín Gorriti, próximo a Rivadavia, en el río Bermejito [prov. de Salta, a unos 70 kms. del límite con la provincia del Chaco]. A principios del siglo XX, algunos vilela vivían en la reserva de Quitilipi, a 25 kms. al este de Sáenz Peña (Métraux 1946). Métraux (1946) se inclina a considerar lule y tonocoté como idiomas no emparentados. En efecto, la gramática tonocoté escrita alrededor de 1586 por el Padre Alonson Bárzana (o Bárcena) se ha perdido y era desconocida del Padre Machoni quien escribió, en 1732, la suya propia, intitulada Arte y vocabulario de la lengua lule y tonocoté, basada en el dialecto lule hablado en la misión de San Esteban de Miraflores, en el codo del río Juramento/Salado. Los lules de Esteco migraron a principios del siglo XVII al Chaco para escapar de la Encomienda. Es posible que para este época, varios tonocoté hubieran trocado su lengua original por el lule. De todos modos, los tonocoté vivían originalmente al oeste del río Salado, en las llanuras del Tucumán y Santiago del Estero.

Balmori (1960) escribe que hacia finales del siglo XIX, existía en la orilla occidental del Paraná, frente a la ciudad de Corrientes, una parcialidad de 252 vilela, establecidos en el paraje desde hacía tres décadas. El mismo autor recogió datos sobre grupos vilela que vivieron nómadas en la zona, hasta los años treinta de nuestro siglo. Como nombres de parcialidades vilela, conocemos los siguientes nombres:

(1) vilela (o uakamnabelté) de San Bernardo [ángulo sudoeste de la provincia del Chaco, a 36 kms. al noroeste de Villa Angela] y Fortín Gorriti,

(2) Pazain [Pasain] de Macapillo,

(3) Okole de Laguna Colma y de Lacangayé [nordeste de Castelli],

(4) Omoampa de Ortega y Miraflores [a 45 kms. al noroeste de Castelli],

(5) Sinipí, entre Lacangayé y Laguna Colma,

(6) Chunupí o Chulupí de la desembocadura del río San Francisco y luego en Encrucijada Valtolemé, Ortega y Esquina Grande, así como otras extintas o quichuahablantes.

Otros autores añaden algunas otras más como atalalá, malbalá, etc.

Durante los siglos XVII y XVIII, varias bandas lule-vilela solían recorrer la zona comprendida entre los ríos Bermejo y Salado. Métraux (1946) escribe que pequeñas bandas vilela estrechamente emparentadas [subgrupos pasain, omoampa, atalalá, yoconoampa e ypa] tenían sus cazaderos al este del río Pasaje/Juramento/Salado y en los esteros del río del Valle, que nace hacia el este de la ciudad de Salta, corre al norte del codo del río Juramento, y desemboca en el Bermejo en la zona de Rivadavia, en el área fronteriza entre las provincias de Salta, Chaco y Santiago del Estero. Añade el sabio suizo que pequeñas bandas de omoampa [subgrupo vilela) se separaron del grupo principal para juntarse, 1751, con los isistiné (subgrupo tonocoté), asentándose con los lules en San Esteban de Miraflores, bajo el codo del río Juramento/Salado. Unos diez años más tarde, 230 omoampa fueron llevados desde Miraflores a la misión de Ortega [Nuestra Señora del Buen Consejo] para ayudar a conversar a los chunupí, sus parientes, que vivían en la orilla izquierda del río Bermejo en la zona fronteriza entre las actuales provincias de Salta, Chaco y Formosa. De estos indios, entre 150 y 200 fueron llevados al río Salado [Nuestra Señora de La Paz Valtoleme], y luego transferidos a la misión Ortega. Pronto, sin embargo, se separaron por un disgusto con los lule para radicarse con los pasain [también del grupo lingüístico vilela] en la misión de Macapillo, un poco más al sur en el río Salado. Pero pronto fueron regresando a sus antiguos cazaderos del río Bermejo, entre la zona de Rivadavia (Prov. de Salta) y la de Castelli (centro de la provincia del Chaco).

Viegas Barros (1996) compara algunos zoonimos vilela recopilados por Martínez Crovetto (1996) con otros del lule de Machoni (1877) y llega a la conclusión de que estas dos lenguas son claramente emparentadas.

Algunas afinidades entre el lule-tonocoté de Machoni y el vilela fueron ya señaladas por Hervás, antes de ser retomadas por Brinton (1891) y Lafone Quevedo (1894), pero las listas de palabras publicadas por el primer autor (Brinton 1891: 362) no me parecen convincentes, con solamente cuatro palabras de un total de 21, cuyo grado de semejanza podría ser debido ya a préstamos ya a origen común.

Hubo tres grupos llamados lule, cuya identidad lingüística y/o étnica no puede ser comprobada:

(1) los lule nómadas de la llanura, que ocupaban el territorio de los tonocoté hostilizándoles constantemente. Estos lule eran bilingües hablando, amén de su lengua propia, la tonocoté que servía de lingua franca en la zona, y en la cual muchos lule fueron catequizados;

(2) los lule sedentarios de los contrafuertes de la Sierra del Aconquija, al oeste de Tucumán, y entre los cuales prevalecía el trilingüismo lule-quichua-tonocoté, aunque las fuentes señalan que ninguna de estas lenguas fue la original del grupo, sino el kakan (diaguita). En efecto, intérpretes eran todavía necesarios para los que eran todavía monolingües en kakan;

(3) los lule-tonocoté, cuya lengua fue estudiada por el P. Machoni en la misión de Miraflores.

Tonocotés

La primera denominación de Tonocoté (hombre colorado en su lengua originaria) aparece en un documento de 1574.

Los españoles los denominaron juríes, por su costumbre de adornarse con plumas de avestruz (jurí, surí o ñandú, vocablos quichua) alrededor del cuello, como una extensión, no como un pueblo indígena o grupo étnico.

Con el tiempo tomaron costumbres andinas. 

Territorio: Este pueblo es una rama de la familia ARAWAK. Son sedentarios y habitan la región comprendida por los llanos cercanos a la ciudad de Santiago del Estero, entre los paralelos 26 y 29 de latitud sur.Son de origen brasílido, estatura mediana, cara ancha y nariz mediana.

Vestimenta: los hombres tenían un delantal corto y collar hecho con plumas de ñandú, también mantas decoradas para cubrir el torso. Las mujeres usaban el mismo diseño pero con tela de llama o guanaco o fibra de caraguatá.

Armas y vivienda: usaron el arco de gran tamaño, tipo amazónico, flechas y macana. Las puntas de las flechas por lo general tenían veneno.

Las viviendas se construían sobre elevaciones artificiales del terreno (túmulos). Eran redondeadas, de material poco duradero y el techo de paja. Alrededor de la aldea construyeron empalizadas.

Economía y arte: Aprovechaban las inundaciones anuales de los ríos para regar sus cultivos tradicionales: maíz, quinoa, porotos, zapallos. Criaban llamas y ñandúes, pero también cazaban animales silvestres y recolectaban algarroba, chañar, frutos de tunas y miel silvestre.

Desarrollaron el tejido en telar, los adornos de plumas, la cestería, la cerámica y una metalurgia primitiva. Las mujeres eran grandes hilanderas, pero sin duda, los Tonocotés sobresalieron en la alfarería, hicieron grandes urnas funerarias y pucos, con motivos muy elaborados.

Religión: Los clanes de aborígenes poseían brujos, que hacía de intermediario ante la divinidad. 

Se adoraba a un ser llamado CACANCHIG (el cuál para los colonizadores o cristianizadores representaba al demonio), poseían oráculos donde se realizaban ofrendas. 

Se respetaba de sobremanera, el nacimiento, la vida y la muerte. 

Sus ídolos eran La Lechuza y La Víbora, tal como lo muestran sus pinturas rupestres y en la alfarería.

  • La Lechuza representa lo elevado, lo que está por sobre de ellos: el agua; la lluvia y el aire.

  • La Víbora representa la tierra y la fertilidad en la cosecha. 

  • Su representación conjunta significa la fertilidad y fecundidad. 

Con sus creencias habituales y las creencias andinas, se formó un sincretismo inmenso, luego la fusión aparejada a los colonizadores hizo de Santiago del Estero un lugar propicio de elementos culturales que posteriormente, dieron lugar a la más grandiosa fauna fantástica, siendo tal vez la primera en variedad y diversidad del País.

Su rito funerario era muy sofisticado, primero enterraban a los muertos hasta que las partes blandas desaparecieran. Una vez descarnado el cuerpo se lo colocaba en urnas de barro decoradas que eran enterradas debajo de las viviendas.

Lengua: De la lengua originaria solo quedaron algunos vestigios, como:   

Gasta = Pueblo 

Gualamba = Grande.

Hoy los miembros de la Nación Tonocoté hablan un dialecto propio derivado del quichua [ver Lengua Quichua]

• pueblo Tonocoté (organización) •

Fuentes

  • Para Tonocoté: TINKINA:  Solita Pereyra y Historia del Gran Chaco

    Ver también:

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