La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

pueblo Chulupí

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Fuente: Fabre, Alain Diccionario etnolingüístico y guía bibliográfica de los pueblos indígenas sudamericanos. 2005

Su habitat tradicional fue la parte norte de la actual provincia argentina del Chaco, siguiendo el antiguo cauce del río Bermejo, más o menos desde Castelli, al sur, alcanzando la zona de Rivadavia, en la provincia de Salta.Viven en contacto permanente con la comunidad toba.

El gentilicio Chunupí/Chulupí se usa también para referirse a una lengua que pertenece a la familia lingüística mataco-mataguayo, el niwaklé, con el cual no debe ser confundido. En este error han incurrido investigadores como Nordenskiöld (1929), que pretende que el ashlushlay (según el vocabulario de Hunt, otro nombre del niwaklé) y el Chunupí/Chulupí  (sinónimo de niwaklé) no son emparentados. En efecto, el vocabulario Chunupí/Chulupí  que cita es tomado de Pelleschi, y representa una forma del Vilela.

 Lengua:

La lengua chulupí (nivaclé, alhulhai), autónimo niwaqli, se habla en Chaco, Presidente Hayes y Boquerón, Paraguay, y Salta, Argentina, por menos de 15.000 personas.

Se puede afirmar que, en lo referente a su lengua y cultura, los chulupí conforman la tribu más orgullosa del Chaco.  Los chulupí aún tienen dificultades para hablar el castellano, a pesar de haber estado expuestos a este idioma durante más de cuarenta años. La influencia del castellano es un tanto mayor en Mariscal Estigarribia que en las colonias menonitas del Chaco central; la del guaraní es prácticamente nula. Se ha observado que, al encontrarse los chulupí con otros hablantes mataguayos, los miembros de ambos grupos hacen grandes esfuerzos por entenderse, aunque sus lenguas son distintas.

En Esteros, Laguna Escalante, Mariscal Estigarribia, Yachinachat, Loma Pyta, Rancho Nlinona y estancia Santa Elmira, lugares todos administrados por la Misión Oblata, existen programas bilingües en chulupí y castellano destinados a los niños indígenas que acuden a la escuela. En Santa Teresita, donde residen grupos de habla diversa, la mayoría de los niños son bilingües en chulupí y guaraní hasta que llegan a la edad escolar. Santa Teresita es el lugar donde mejor pueden aprender los indígenas el castellano; el programa educativo es excelente. No obstante, el chulupí sigue usándose en el hogar. 

En el área administrada por el Comité Central Menonita, los chulupí son monolingües en su propia lengua hasta la edad de siete años. En las escuelas con programa bilingüe se enseña sólo chulupí durante el período preescolar y en el primer grado. Luego se empieza con el castellano como idioma extranjero. En Filadelfia, Colonias 6, 8, 10 y 22, los padres oblatos usan textos hechos por ellos mismos para sus programas en chulupí; en otros lugares emplean textos redactados por los menonitas. La actitud más generalizada en las colonias es la de estimular a los chulupí a aprender el castellano, a fin de que puedan comunicarse con los indígenas de otros grupos. Hay algunos que han aprendido también un poco de Platt Deutsch. El idioma en el hogar es el chulupí. Debido a los frecuentes desplazamientos que realizan entre las colonias, o de una estancia a otra, algunos chulupí tienden a hablar un poco en guaraní, mientras que los que han permanecido la mayor parte del tiempo en las colonias, o los que han emigrado de la región del Pilcomayo, hablan también algo de español o de alemán. Sin embargo, entre los ancianos y las mujeres se encuentran todavía monolingües en chulupí.

La lengua está formada por dos dialectos principales que corresponden a diferencias históricas y geográficas. Los chulupí del interior o del monte, que por vivir en la parte central del Chaco consideraban su lengua como la más pura de todas, poseían una cultura semejante a la de las lenguas. Los chulupí de los ríos eran los más numerosos; eran pescadores y su idioma presentaba también pequeñas diferencias subdialectales, según fuesen habitantes de río arriba o de río abajo. En la actualidad esas diferencias son mínimas.

Testimonios:

Mujer chulupí, Tartagal, Salta, 1964. Grete Sterne, Obra fotográfica en la Argentina, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1995. Fuente: http://www.temakel.com/ghistern.htmJose Ampu cuenta las costumbres de los chulupi (asowaj); él dice: “Nosotros somos chulupi. Cuando tengo algo para comer yo no mezquino, yo tengo que convidar a los otros, porque asi era nuestra  costumbre. Cuando tenemos comida la compratimos, cuando no tengo pero si otro tiene, entonces el comparte. Nuestra costumbre es intercambiar y convidar.

Durante el tiempo en que nuestra familia tiene cosecha la compartimos con los otros vecinos. Cuando se acaba los otros nos convidan. Asi es nuestra costumbre, somos chulupi. Cuando tengo comida no mezquino. Cuando tenemos visitas hay que atenderlas bien y convidarles con lo que se tiene, esa era otra costumbre nuestra.

Los chulupi teniamos otra costumbre. Cuando mi hijo o hija se casa no queremos que se separen de la casa, tiene que vivir en la casa de los padres, porque si mi hijo  no esta conmigo yo estoy preocupado.

Yo no soy montaraz. Hay un paraje en el que yo nací y se llama Las Vertientes, ya de adulto me vine a Misión La Paz y hasta la fecha vivo aquí”.

 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO