La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

pueblo Aymara

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Los Aymara están localizados principalmente en el altiplano de Bolivia y Perú . Su mayor presencia se encuentra en el lago Titicaca.

Entre otros pueblos localizados en esta área, figuran los Quechuas y algunos reductos de los indígenas Uru y Chipaya.

La historia de los Aymara ha sido caracterizada por cambiantes presiones de los grupos dominantes. Antes de la conquista por los Incas en 1430, los Aymara fueron divididos en varios estados independientes que fueron concentrados en el altiplano, conocidos hoy como las repúblicas de Perú y Bolivia.

Aunque no se conoce con precisión cuál es el estado más antiguo de los Aymaras, la civilización Tiahuanaco que data desde 2000 años antes de Jesucristo, usualmente es referida como el primer estado Aymara.

Existían en esta cultura doce reinos separados, que fueron colectivamente referidos como los Collas. Aprovechando estas divisiones, los Incas ingresaron al norte del altiplano y extendieron su reino sobre el territorio Aymara aproximadamente en el siglo XV. La última nación Aymara independiente fue la Lupakas.

1.- Canta (A)
2.- Yauyos (A)
3.- Huancas
4.- Angaraes
5.- Chocorbos
6.- Lucanas (A)
7.- Soras
8.- Chancas
9.- Quichuas
10.- Aymaraes (A)
11.- Cotabambas (A)
12.- Yanahuaras (A)
13.- Parinacochas (A)
14.- Condes (A)
15.- Cabana-Condes (A)
16.- Chumbivilcas (A)
17.- Canchis (A)
18.- Canas (A)
19.- Collaguas (A)
20.- Collas (A)
21.- Lupacas (A)
22.- Callahuayas
23.- Ubinas (A)
24.- Carumas (A)
25.- Pacajes (A)
26.- Carangas (A)
27.- Soras (A)
28.- Charcas (A)
29.- Quilacas- Asanaques (A)
30.- Cara-caras (A)
31.- Chuis
32.- Yamparaes
33.- Chichas (A)
34.- Lipes (A)

Su incorporación al imperio Inca resultó en un significante grado de aculturización que se inició antes de la conquista española la cual empezó en 1535. Más adelante se suscitaron cambios en la cultura Aymara que tuvieron lugar durante el periodo colonial.

Aproximadamente desde el 1820 hasta nuestros días, los Aymara han estado bajo la influencia de las reglas de las repúblicas de Perú y Bolivia.

Dentro de los últimos 25 años han ocurrido cambios dramáticos entre los gobiernos de Perú y Bolivia, estableciendo programas de reforma agraria y planes dirigidos al desarrollo rural y la incorporación de poblaciones indígenas al desarrollo nacional.

La mayoría de los Aymaras dependen de la agricultura para su subsistencia. Cultivan papas, cebada y quinoa.

Antes de la más reciente reforma agraria, los dueños de las grandes haciendas poseían las tierras del altiplano. Muchos de los Aymaras fueron dependientes de estas haciendas. Luego pudieron intercambiar mano de obra por tierras cultivables.

Otros Aymaras vivieron en comunidades libres donde ellos poseían tierras, pero fueron invadidos por los grandes terratenientes. La naturaleza explotadora del sistema de haciendas ha cambiado con el rompimiento y redistribución de las tierras.

La cría de animales es otra actividad significativa: sobresalen la crianza de ovejas, llamas, ganado y alpacas, siendo los animales más domésticos. 

La pesca es otra actividad importante y se desarrolla especialmente en los alrededores del lago Titicaca.

La organización social Aymara es altamente variable. La más común unidad doméstica es el patriarcado. Existen también los compadrazgos, parientes unidos a través del bautismo, el matrimonio y otros eventos familiares.

Las creencias y prácticas sobrenaturales Aymaras son una mezcla de nativo (Aymara y Quechua) con elementos derivados de las misiones cristianas. El Catolicismo español fue el más extendido e influyente de las actividades misioneras, pero la actividad de los misioneros protestantes han influido considerablemente durante el siglo XX.

Los Yatiris, enviados de Dios, sirven como mediadores con el reino sobrenatural por medio de rituales y de adivinación a través de sesiones de espiritismo, invocaciones y rituales de fertilidad. Ellos pueden curar cuando la enfermedad es diagnosticada bajo una causa sobrenatural.

Rituales y fiestas marcan los eventos importantes como el bautismo, el primer corte de pelo (rutuchi), matrimonio (Jakichasiñi) y muerte. La realización de fiestas dedicadas a la alabanza de la madre tierra (Pachamama) o a santos particulares son eventos comunitarios que son encargados a personas conocidas como cargueros o prestes.

  • Bases culturales de la religiosidad andina
  • El ritual de la Nochebuena entre los pastores aymaras
  • Virgen Pachamama: el mito de la fundación

Lengua:

Fuente: Lenguas Amerindias http://www.proel.org

No existe consenso sobre el origen y vínculos de parentesco del aimara con otras lenguas andinas, excepto en lo tocante a las lenguas aru (Aym.: "palabra") de las que el aimara es el principal representante. Pertenecen al mismo grupo el jaqaru y el kawki, ambos hablados en pequeños enclaves en las alturas del departamento de Lima, Perú. En la medida que el método glotocronológico sea válido, se estima que la escisión entre estos dos idiomas y el aimara ocurrió hacia los siglos V y IX de nuestra era (Hardmann 1966, Torero 1970). Prevalece también la opinión de que las lenguas aru están emparentadas con las varias lenguas quechua (runasimi). 

Todos los idiomas aru y runasimi serían ramas del proto-quechumara. Pero en este punto ya no existe consenso: algunos piensan que las semejanzas se deben sólo al efecto de tantos siglos de contacto y difusión mutua. En algunos puntos, como por ejemplo la inclusión de la serie oclusiva glotal en el quechua cuzqueño, la hipótesis de la difusión por contacto parece adecuada. Sin embargo, comparaciones de tipo estructural morfológico, sintáctico y semántico dan suficiente solidez a la opinión del origen común, como la más probable. Para escribir runa simi se adoptó un alfabeto oficial en 1946, que contiene 21 letras del alfabeto romano

La lengua aimara pertenece al grupo quechuamarán de la familia andina-ecuatorial. El término aimara es un concepto que engloba una docena de grupos étnicos, algunos de los cuales, como el colla y el lupaka, habían formado Estados independientes antes de que los incas llegaran al poder.

Según Garcilaso de la Vega la provincia de los aimaras, que tenía más de treinta leguas de largo y más de quince de ancho, fue conquistada por el Inca quinto Capac Yupanqui. Los aimaras o aimaraes comprendían varias naciones que hablaban diversos dialectos del aimara.  Bertonio en el año 1599 escribía de un determinado pueblo de los aimaraes:  "Hay muchas naciones de indios aimaraes, como son los canchis, canas, collas, collaguas, lupacas, sacases, carancas, charchas y otros, los quales así como son diferentes en los nombres, así también lo son en las lenguas... digo, que principalmente se enseña en esta arte la lengua lupaca la qual no es inferior á la pacasa, que entre todas las lenguas aimaraicas tiene el primer lugar, y es mucho más elegante que todas las demás que arriba hemos nombrado. La razón de esto puede ser porque ordinariamente hablan mejor la lengua materna los que están en los extremos. . . como están los sacases y lupacas en medio de todos los aimaraes; y aunque los sacases comunmente son tenidos por más pulidos y elegantes en el hablar; pero los lupacas en esto se aventajan sobre todos, en que tienen pueblos mayores, cuya señal puede ser que en cada uno de ellos residen tres sacerdotes, y en algun quatro... demas de esto era mucha razón enseñar principalmente la lengua de aquellos indios que están incorporados en la corona real de la magestad del rey Don Felipe nuestro señor, como estos lupacas de la provincia de Chucuito lo están, para que los sacerdotes que en dicha provincia residen, ayudados con esta arte, puedan aprender con mucha perfección la lengua de estos naturales... Tampoco hemos de pensar, que estos preceptos de hablar, que aquí se dan, servirán solamente para aprender la lengua lupaca; pues es cosa cierta que uno que sabe bien una lengua de una provincia, fácilmente entenderá la de otra de la misma nación, porque la diferencia que hay de una á otra no consiste en el modo de hablar, que es universal en toda la nación, sino en vocablos particulares."

Los aimara, aunque vecinos de la corte de los Incas debieron conservar siempre su propia lengua y después que los españoles conquistaron el Perú despreciaron la lengua de los Incas y continuaron libremente hablando la propia. No obstante en algunos pueblos aimaraes se conservaba el quechua en tiempo de Garcilaso pues se dice que los indios estiman a los españoles y tienen en más por esta lengua cortesana (o quechua) que aprendieron.

Los actuales aimara se denominan a sí mismos 'la nacionalidad qulla' y se estima que su número oscila entre el medio millón y el millón y medio de personas. Viven principalmente en Bolivia y Perú, sobre todo en el altiplano del Titicaca.

Las cifras según los lugares donde se habla la la lengua serían las siguientes: Hay unos 330.000 en el Perú (censo 1972), unos 30.00 en Chile y los demás (unos 1.140.000) en Bolivia (estimaciones). En Chile casi todos son bilingües; en el Perú un 60% son bilingües, en Bolivia un 40-50%, siendo mucho mayores los porcentajes de los varones y en la generación joven. Sin embargo, para Perú y Bolivia los porcentajes dados sobre bilingüismo deben tomarse en el sentido más amplio del término: casi siempre se trata de bilingües subordinados, con niveles a veces muy elementales de proficiencia en el castellano. Este segundo idioma ha sido adquirido en la escuela (si se trata de la generación joven), en el cuartel o en los contactos regulares u ocasionales con la ciudad. Por lo mismo es utilizado en contextos relativamente limitados. Pero, por su prestigio dominante, los aimaras tenderán a utilizar el poco castellano que saben ante los extraños y a identificarse como bilingües en los censos. Aparte de Chile, las regiones más bilingües son, evidentemente, las ciudades y sus cercanías Y, también, aquellas regiones que más se han incorporado a una economía de mercado, como los Yungas y las zonas de colonización.

Actualmente los aimaras representan el 3% del Perú (pero el 40% de los departamentos de Puno y Tacna) y el 25 % de Bolivia pero el 80 % de los departamentos de La Paz y Oruro). La principal ciudad de habla aimara es La Paz, donde aproximadamente un 40% de su población (640.000) habla aimara, llegando la proporción a más del 90% en algunos barrios. No hay otras ciudades con más de 20.000 aimaras urbanos.

La fragmentación en dialectos geográficos es relativamente poca. En ningún caso llega a perderse la mutua inteligibilidad (a diferencia del quechua), hecho que puede correlacionarse con la mayor solidaridad de grupo que presenta el hombre aimara. Sin embargo, hay ciertas variantes dialectales entre las que señalamos las siguientes:

  • La Paz: Es el de mayor prestigio y el que evoluciona más rápidamente, probablemente como resultado de este mismo prestigio al tener hablantes de diversas clases sociales, y por ser el área de máxima densidad demográfica, por lo que aumenta el intercambio comunicativo. Dentro de este dialecto las variantes habladas en la ciudad de La Paz y en otros pueblos importantes denotan el impacto del castellano, a través de sus numerosos hablantes bilingües o semi-bilingües.

  • Perú: Está en la periferia del estado peruano, por lo que no se da el efecto de prestigio, pero sí el de una fuerte densidad demográfica que mantiene la lealtad idiomática hacia formas tradicionales arcaizantes; sin embargo, junto a la ciudad de Puno el aimara recibe influencias del quechua y del castellano, y en los valles hacia la Costa del castellano.

  • Oruro y norte de Potosí: Son áreas menos pobladas en las que el aimara ha mantenido formas más arcaizantes (a veces, pero 'lo siempre, comunes con las variantes peruanas). Hay fuertes influencias léxicas y morfológicas del quechua, principalmente en el norte de Potosí.

  • La franja chilena, en que un dialecto originariamente muy cercano al de Oruro ha sufrido notables influencias del castellano hasta el punto de estar cercano a la extinción.

Las vocales i, u, a, son cortas y largas. El acento tónico parece ir en la antepenúltima sílaba, como en quechua, pero se puede mover a la última. No hay género gramatical, habiendo dos números, singular y plural, siendo el marcador plural -naka. Los casos se forman por adición de sufijos. El afijo interrogativo es -ti.

La numeración del 1 al 10 es la siguiente: maya, kimsa, pusi, phisqa, suxta, paqallqu, kimsaqallqu, llatunka, tunka; 11 tunkamayani, 12 tunkapayani, 20 patunka, 30 kimsatunka, 100 pataka.

Todos los infinitivos terminan en -ña, como saraña 'ir', munaña 'querer'. Los modos verbales son indicativo, imperativo, subjuntivo, optativo, dubitativo; los tiempos son presente, progresivo, futuro, pretérito, pluscuamperfecto, condicional. Los verbos se conjugan por número y persona. El orden de la frase es sujeto, objeto y verbo.

El pronombre demostrativo tiene tres grados de distancia relativa: aka, uka y khaya. El pronombre interrogativo es khiti '¿quién?', kuna '¿qué?'.

Los pronombres son:

  Singular Enclítico Plural Enclítico
1 naya -xa jiwasa (incl.)

nanaka (excl.)

-sa
2 juma -ma jumanaka  
3 jupa -pa jupanaka  

uta-ja-nka-sk-t-wa: ‘Estoy (actualmente) en mi casa’.
Los morfemas constituyentes de la palabra significan: 

uta- : raíz nominal casa 
-ja- : posesivo de 1ª persona singular 
-nka- : estar (en) 
-sk- : continuativo. Expresa que la acción o estado continúa 
-t- : 1ª persona singular 
-wa : afirmación

El aimara es sufijador. La lengua posee los siguientes postulados semánticos:

  1. Debe distinguirse siempre entre lo que es conocimiento personal directo y lo que es conocimiento no personal indirecto, a través de terceros. Existen tiempos verbales distintos, sufijos distintos y construcciones distintas según se trate de un conocimiento o del otro. Las relaciones de cuentos y las de sueños (incluso los propios) corresponden al conocimiento no personal.

  2. Humano vs. no-humano. Hay largas series paralelas de vocablos, unos de uso exclusivo para humanos y otros para no-humanos. Incluso en castellano referirse a alguna persona con el demostrativo ésa (calco de uka, no humano) puede resultar ofensivo. Debería utilizarse jupa (él, ella).

  3. La perspectiva temporal es fundamentalmente dual: lo futuro vs. lo no-futuro (sea presente o pasado).

  4. Naturaleza viva. Aunque no existe el género gramatical, la naturaleza es concebida como viva y sexuada: hay piedras hembras y piedras macho, por ejemplo. Se tiene cuidado de no aplicar a los fenómenos naturales categorías gramaticales destinadas a humanos, pero se les describe con imágenes humanas. Aunque este rasgo, al nivel estrictamente lingüístico, es en aimara menos acentuado que en quechua.

  5. La reciprocidad. La necesidad ya mencionada de tener en cuenta las diversas personas de la acción verbal no es quizás más que un reflejo gramatical de un tema más amplio. Es significativo que conceptos como los de comprar/vender, pedir/prestar, meter/sacar, etc. se formen por simple adición de determinados sufijos a un común radical verbal.

 

Bolivia: La Cosmología de los Templos de Tiawanaco

Recibido de Guillermo Riguera, corresponsal de AIPIN. Tiahuanaco: uno de los lugares arqueológicos fundamentales del mundo precolombino. Sus monolitos, su puerta del Sol, los restos de posibles monumentos, aún se arrebujan en el misterio.

Aquí le presentaremos en Temakel, un esclarecedor artículo de William Sullivan, sobre los posibles significados simbólicos de la desaparecida pirámide escalonada de Akapana en Tiahuanaco. Sullivan es autor de una importante obra, El secreto de los Incas, dedicada a descifrar la profundidad de la cosmovisión andina.

Sólo recientemente han llegado hasta la imprenta descripciones del núcleo ceremonial de Tiahuanaco. Todo el complejo ceremonial de Tiahuanaco se halla rodeado por un foso cuyo propósito, por utilizar las palabras de Alan Kolata, fue el de evocar la imagen del núcleo de la ciudad como una "isla", es decir, el de separar el mundo ordinario y cotidiano del "espacio y tiempo de lo sagrado".

Eliade ha documentado esta misma utilización simbólica en el Viejo Mundo, así como en el mundus romano o foso circular, que "constituyó el punto donde se encontraban las regiones bajas y el mundo terrestre".

El propósito de tales cercos era el de crear el espacio sagrado dentro del cual pudiera construirse el templo o modelo del cosmos, es decir, la zona donde se cruzaban los mundos terrestre superior (divino) y subterráneo. Como hemos visto en la explicación de Eliade, el simbolismo central de tales estructuras de templos era el de la montaña cósmica que representaba el ombligo de la Tierra que conectaba las tres regiones.

La estructura dominante del centro sagrado de Tiahuanaco era la Akapana, una pirámide truncada de más de unos diecisiete metros de altura, llamada por Kolata "la montaña sagrada de Tiwanacu". La pirámide Akapana tenía siete niveles. El número siete, como ya se ha indicado, aparece asociado con el "padre cielo", que equivale al uso de las coordenadas polar y ecuatorial, expresadas mediante referencia a las direcciones cardinales.

El antiguo sistema aymará de orientación tenía siete direcciones, empleando cuatro direcciones cardinales junto con el centro y el nadir. La Akapana está orientada en las direcciones cardinales.

La misma idea encontramos en la relación entre el contiguo complejo de estructuras llamado el templo Semisubterráneo y el Kalasaya. Aparecen trazados a lo largo de un eje este-oeste, que habla de los puntos de salida y puesta del Sol en los equinoccios, cuando el Sol cruza el ecuador celeste.

Las estrellas que van hacia arriba y hacia el oeste desde el templo Semisubterráneo hasta el nivel del suelo conducen directamente a una segunda escalera que se eleva en los recintos situados por encima de la planta baja del Kalasaya, donde la estatua monolítica de un dios (la llamada Estela Ponce) miraba hacia el este, de espaldas al templo Semisubterráneo.

La configuración mental de la línea del equinoccio como una escalera nos hace pensar inmediatamente en la constelación andina chacana (escalera), las tres estrellas del Cinturón de Orión, que están sobre el ecuador celeste.

Estas estructuras relacionadas axialmente también se relacionan con la cosmología religiosa asociada con el mito de emergencia surgido en el Titicaca. Como ya hemos visto, en el simbolismo arquitectónico celeste, el suelo de la casa, que representa el trópico meridional debería estar, estrictamente hablando, por debajo de la planta baja, así que ésta represente el ecuador celeste.

Tal como indica su nombre, el templo Semisubterráneo fue construido a unos dos metros por debajo del nivel de la planta baja, abierto al aire. En consecuencia y nuevamente en términos estrictos, el subterráneo tenía que representar el trópico meridional y el acceso a la tierra de los muertos. (Del mismo modo, se decía que el suelo del patio del juego de pelota de Quiché descansaba sobre el tejado de la casa de los señores del inframundo.)

Concuerda con esta interpretación el hecho de que las huacas de linaje de las tribus agrícolas que participan de la esfera de influencia tiahuanacana se encontraron hundidas en el suelo del templo Semisubterráneo.

En medio de esta disposición, una segunda estela, llamada la Estela Bennett, que contiene una compleja información relativa al año agrícola, miraba hacia el oeste (la dirección celeste asociada con la Luna, la noche, la lluvia y la muerte), de espaldas a la Estela Ponce, en el recinto elevado del Kalasaya. Y, a la inversa, la Estela Ponce, por encima del Kalasaya, dominaba una vista del horizonte oriental.

Un segundo patio hundido más pequeño aparecía situado en lo alto del séptimo nivel de la pirámide Akapana. Lo mismo que con el modelo del Viejo Mundo, en el que lo alto de la montaña del templo sagrado representa el "ombligo de la Tierra", el patio hundido de Akapana era, simbólicamente hablando, un omphalos. Este patio hundido fue trazado en forma de una plaza sobrepuesta a una cruz griega.

La cruz, que representa las direcciones cardinales y está orientada hacia ellas (y por lo tanto hace referencia a las coordinadas polar y ecuatorial) representa el ámbito celeste, o padre cielo.

La plaza, tal como ya hemos encontrado en la forma de las maras cuadrangulares, o piedras de amolar "femeninas" (que toman su nombre de la palabra aymará que significa "año"), marcan en sus esquinas los puntos cardinales que representan los lugares de salida y puesta de los soles solsticiales, es decir, los parámetros de la "tierra celeste" según vienen determinados por el plano eclíptico.

Si conectamos las esquinas, se forma las diagonales, y la X marca el lugar, el centro, el ombligo de la diosa tierra. Este simbolismo ya se ha observado en el unanacha de Viracocha en el diagrama de Pachacuti Yamqui, situado como está por encima de la cruz intercardinal, designada como femenina, que encontramos por debajo; y, también, precisamente este mismo simbolismo se encuentra entre los quiché, donde el Dios-Siete, representado jeroglíficamente como Osa Mayor y Orión, aparece trazado sobre el ombligo de la Diosa tierra.

Una segunda característica singular del patio hundido de Akapana sólo ha sido descubierta recientemente. Este patio sirvió como un dispositivo de recogida del agua de lluvia, y estaba conectado con un sistema de drenajes que vertían el agua fuera de los muros verticales de cada nivel, que llevaban el agua horizontalmente por debajo de la superficie de cada tramo y luego la vertían de nuevo, haciéndola caer así en cascada por todos los niveles de la pirámide.

Así pues, los constructores de Tiahuanaco construyeron una "montaña llena de agua" a la vista de un lago y de una isla llamados Titicaca, o "Acantilado del León", donde el agua brotaba desde un acantilado y cuya jeroglíflica en México (una montaña con colmillos y una cueva en la base) representaba el pueblo, alteptl, que significaba literalmente "montaña llena de agua".

Y como cualquier verdadera montaña cósmica, la Akapana reciclaba también las aguas de la vida espiritual, cuyo nacimiento se encontraba en lo alto de la montaña cósmica, en el solsticio de junio, en el ámbito de la Vía Láctea. (*)

(*) Fuente: William Sullivan, El secreto de los incas. Los misterios de una civilización perdida., Ed. Grijalbo. Fotos de Cecilia Rodríguez. Dibujo y Gráfico correspondientes a obra citada. http://www.temakel.com/mundomitarqtiahuanaco.htm

 
 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO