La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

pueblo Diaguita Calchaquí

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Fuente: Nuestros Paisanos Los Indios por Carlos Martinez Sarasola

 

Nombre y parcialidades

  La generalidad de los autores coincide en definir como diaguitas a las comunidades que ocuparon el corazón del Noroeste, es decir los Valles y Quebradas. La confusión acerca de la denominación radica en que las primeras crónicas adjudicaron el gentilicio de “calchaquíes” a los habitantes de la región del mismo nombre y por extensión a las restantes comunidades del área.

En realidad los “calchaquíes eran diaguitas, cultura que estaba integrada por un conjunto de parcialidades como los pulares, luracataos, chicoanas, tolombones, yocaviles, quilmas, tafís, hualfines, etcétera.

Lengua

Pero todas estaban aglutinadas alrededor de un elemento común: su lengua. Todas las fuentes coinciden en que la lengua cacá o cacán otorgaba unidad a estos pueblos (Canals Frau nos habla de “cacanos” y no de diaguitas) por encima de las variantes dialectales.

  Pero no solo la lengua daba homogeneidad a las comunidades. Factores como la organización social y económica, la cosmovisión y aun los aspectos raciales, definen una cultura diaguita única por encima de las variantes locales.

  En el panorama indígena del actual territorio argentino esa cultura fue la que alcanzó mayor complejidad en todos los aspectos, a tal punto que redundó inclusive en una importantísima densidad de población.

  Se calcula que la población total del Noroeste era por entonces alrededor de 200.000 habitantes (cerca del 75% del total).

Economía

  Era una cultura de agricultores sedentarios, poseedores de irrigación artificial, por medio de canales y con andenes de cultivo para sus productos principales: maíz, zapallo y porotos.

  Fueron  criadores de llamas como sus hermanos de la zona andina, utilizaron a los animales como proveedores de lana para sus tejidos y también como carga.

  La recolección fue otra de sus actividades, especialmente de la algarroba y el chañar, que almacenaban en grandes cantidades, en mucha menor medida practicaron la caza.

Organización

Tenían fuertes jefaturas, probablemente hereditarias, que llegaban a desplegar su autoridad sobre  varias comunidades (algo semejante a los cacicazgos generales). La familia monogámica era el núcleo vital de la comunidad, destacándose la práctica de poligamia entre los caciques.

  En algunos casos parecería  que la organización comunitaria también se asentaba en la familia extensa. Probablemente la unión de varias de ellas generaba una nueva estructura de macrofamilias, la que a su vez posibilitaría el adecuado trabajo en las aldeas agrícolas, que por sus necesidades (construcción de sitios defensivos, obras de irrigación, el propio trabajo en los andenes de cultivo) desbordaría la capacidad de la familia y la familia extensa.

Cosmovisión

Como cultura andina,  participaban al igual que otros de sus aspectos de las características del área: eran adoradores del Sol, el trueno y el relámpago.

  Celebraban rituales propiciatorios de la fertilidad de los campos y tenían una funebria elaborada, expresión de un culto a los muertos como tránsito crucial en el ciclo de vida de la cultura.

  El alma se convertía en estrella, viaje para el cual al difunto se lo enterraba con alimento y bebidas.

  Son famosos los cementerios de “párvulos en urnas”, alejados de las habitaciones, en las que sepultaban a los adultos. Es posible que los cuerpos de los niños indiquen sacrificios propiciatorios de la lluvia.

  La lluvia era decisiva para estas comunidades de agricultores y a ella dedicaban sacrificios en sus lugares construidos a tal efecto, denominados zupca, que estaban a cargo de los chamanes.

  Los diaguitas participaban del culto de la Madre Tierra o Pachamama al igual que en Perú o Bolivia. Ella es la dueña de la tierra, se le ruega por la fertilidad de los campos, el buen viaje  del peregrino, el buen parto de todas las mujeres y la felicidad en todas las empresas.

  Se le ofrecían sacrificios de sangre y la ofrenda del primer trago, el primer bocado y el primer fruto de la recolección.

  En el mito andino, muchas veces la Pachamama está acompañada de Pachamac (dios del cielo) también llamado Viracocha (en la sierra) y por sus hijos, el Sol y la Luna, heroes civilizadores. Viracocha presenta algunas semejanzas con ciertos personajes  del Noroeste, portadores de símbolos astrales.

Arte

  La cerámica  presenta muchos diseños de animales sagrados: ñandúes(anunciador de las lluvias), batracios y serpientes, estas ultimas también asociadas al agua que cae del cielo.

  El arte diaguita, dirigido muchas veces a lo religioso, es el mas acabado de nuestras culturas indígenas. No sólo en cerámica sino también en metalurgia.

Contactos externos

Contra lo que podía suponerse, la cultura diaguita fue guerrera; hecho demostrado incluso a la llegada de los españoles, cuando les opuso una feroz resistencia, quizás la mas fuerte.

  Existen hoy como testimonio gran cantidad de recintos que han sido utilizados como fortalezas, por lo general acompañados de poblados.

  El instrumental bélico era muy variado y la guerra contra el español asumió las características de un fenómeno integral en el que participó la comunidad entera.

  Pero la guerra no fue la única actividad que puso en contacto a las distintas comunidades sino también el comercio que en esta región alcanzó una gran importancia.

  Hay un hecho fundamental en la historia de la América prehispánica que marcó a nuestro Noroeste y muy especialmente a la región diaguita: la expansión y penetración incaica.

  Se calcula que los incas ingresaron al actual territorio argentino hacia 1480, coincidiendo con el reinado del inca Tupac Yupanqui (hijo de Pachacutec) durante cuya administración el imperio alcanzó su máxima expansión.

  Utilizaron para su penetración las vías naturales que fueron transformadas en caminos de acceso, comunicando al Cuzco con Bolivia, nuestro Noroeste y Chile, desparramando a su paso las tradicionales estructuras: los “tambos” y “pucarás”.

  Es muy probable que el mecanismo utilizado por los incas para la dominación del Noroeste haya sido la introducción de su propia lengua. El quichua, tarea paulatina que fue abruptamente interrumpida por el arribo de los españoles al Cuzco. Es por esa razón que nunca llegó a suplantar al cacán o al omaguaca (la otra lengua original de la región), aunque había comenzado a difundirse.

 
 

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