La leyenda de Quetzalcoatl. Diego Rivera. Palacio Nacional México D.F.

       
 


       por Dra. Teodora ZAMUDIO

  

La hoja sagrada de KUKA o coca

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Por Néstor Carrasco Pacho

 

 


 

La leyenda  

Antes de morir , torturado y maltratado por los españoles, el viejo adivino que estaba por orden del Inca al servicio del templo de la isla del sol reunió a sus hermanos y les dijo: Hijos míos, voy a morir, pero antes quiero anunciarles lo que el sol, nuestro amo, ha querido en su bondad concedernos por intermedio mío.

Suban al cerro próximo, encontraran unas plantas de hojas ovaladas, cuídenlas, cultívenlas con esmero por que en ellas tendrán alimento y consuelo. En las duras fatigas que les imponga el despotismo de los blancos, masquen esas hojas y tendrán nuevas fuerzas para el trabajo. En los desamparados e interminables viajes a que les obligue el blanco, masquen esas hojas y el camino se hará breve y pasajero. En el fondo de las minas donde los entierre la inhumana ambición de los que vienen a robar el tesoro de nuestras montañas, cuando se hallen bajo la amenaza de rocas prontas a desplomarse, el jugo de esas hojas los ayudará a soportar esa vida de oscuridad y terror.

En los momentos en que su espíritu melancólico quiera fingir un poco de alegría, esas hojas adormecerán su pena y les darán la ilusión de sentirse felices.

Cuando quieran escudriñar algo de su destino, un pedazo de esas hojas lanzadas al viento les dirán el secreto que anhelan conocer.

Y cuando el blanco quiera hacer lo mismo y se atreva a utilizar esas hojas le sucederá todo lo contrario. Ese jugo que para ustedes será la fuerza y la vida, para los blancos será solo vicio repugnante y degenerador, mientras que para ustedes será un alimento espiritual, a ellos les causara idiotez y locura.

Hijos míos no olviden cuanto les digo cultiven esa planta, es la preciosa herencia que les dejo, cuiden que no se extinga y consérvenla y propáguenla entre nuestros hermanos con veneración y amor

En Jujuy, Argentina, la leyenda cuenta que los dos hijos del Sol, Manco Capac y Mama Okllu, llegaron a la tierra con la coca como un regalo del cielo para los hombres.

Desde tiempos sin memoria, las hojas de este arbusto participaron por tal razón, de la vida mítica, mágica y religiosa del pueblo inca.

Consumo

Su consumo no ha decrecido sino que, ignorando leyes y condenas se ha extendido más allá del ámbito quichua, convirtiéndose en unas de las grandes polémicas americanas a la par que importante fuente de ingresos para algunos países. En ellos, su cultivo y exportación tiene el amparo del propio gobierno que aplica para estos casos, leyes y principios morales muy particulares. En Argentina el cultivo de la planta de Coca está prohibido, no así su consumo y tenencia que esta reglamentado bajo la Ley 23.373, sancionada el 21 de Septiembre de 1989, promulgada el 10 de Octubre de 1989 por aplicación del artículo 70 de la Constitución Nacional y publicada en Boletín Oficial el 11 de Octubre de 1989:

Art.15: La tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural, destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes.

En tanto que países como Bolivia y Perú también se permite su cultivo.

Coquear es la palabra que describe la acción de mascar las hojas de coca. El coquero (quien realiza esta acción) no masca las hojas, sino que forman un bolo con las hojas (llamado "Acuyico", "Acusi", Mascada, y otras variantes fonéticas de la voz de origen quichua “AKULLIKUY”) y lo colocan entre las mejillas y la mandíbula donde la tienen por horas, provocando una abundante salivación que saborean lentamente.

No se parte ni se desmenuza la hoja; se la ovilla con la lengua, una sobre otra, metódica y pausadamente. En todo el noroeste Argentino, especialmente en Jujuy y Salta, son muchísimos los adeptos a este suave alcaloide y son raros aquellos que jamás la han probado. Entre los adeptos no solo están incluidos todos aquellos de origen étnico, sino también blancos, mestizos.

Los "coqueros", por lo general apelan a este vegetal para trabajar muchas horas o para acompañar las largas tertulias regadas con "bebidas espirituosas" y condimentadas con mucha "juerga". La emplean para combatir el sueño, el hambre, la sed y el cansancio. Los “coqueros” afirman que se sienten animosos, lucidos y alegres cuando la tienen en la boca, y es sabido por todo norteño que no hay nada mejor para evitar el apunamiento que un buen “acuyico”. El uso de la coca, en este caso, no es el que le dan las personas que se dedican a matar la juventud con vicios innobles.

Alrededor de las mesas de juego, asados y guitarreadas, abundan las hojas de coca y los platillos con bicarbonato que reemplaza a la “YICTA”, una pasta sólida preparada con féculas de papas y cenizas vegetales, que le dan a la saliva un sabor distinto, excitante y digestivo. La “YICTA” o el “bicarbonato (Bica)” sirve para estimular la savia de la hoja.

Alimentación

Comparación alimenticia de la hoja de coca con otros alimentos (100 gr)

Alimentos

Calorías

Proteína

gr.

Calcio

mg.

Hierro

mg.

Fósforo  

mg.

VIT. A

mg.

VIT. E

mg.

VIT. B1

mg.

VIT B2

mg.

Niacina

mg.   

VIT.  C

mg.

COCA

304.00

19.90

2097.00

9.80

363.00

8.15

44.10

0.30

1.72

6.30

10.50

MAIZ

325.00

8.40

6.00

1.70

267.00

0.02

 

0.30

0.16

3.25

0.70

TRIGO

338.00

6.60

38.00

4.60

224.00

---

 

0.30

0.08

2.85

4.80

ARROZ

359.00

6.10

8.00

1.60

130.00

---

 

0.11

0.07

2.96

---

CEBADA

344.00

6.90

61.00

5.10

394.00

0.01

 

0.33

0.21

7.40

---

KIWICHA

365.00

12.90

179.00

5.30

254.00

---

 

0.20

0.57

0.95

3.20

QUINUA

367.00

14.00

114.00

7.00

450.00

---

 

0.35

0.32

1.43

6.80

PAPA

97.00

2.10

9.00

0.50

47.00

0.02

 

0.09

0.09

1.67

14.00

YUCA

162.00

0.80

25.00

0.50

52.00

0.01

 

0.04

0.04

0.76

3.70

H. QUINUA

50.00

4.70

377.00

1.50

83.00

1.72

 

0.06

0.95

1.20

11.10

H. NABO

35.00

2.90

367.00

2.80

95.00

2.12

 

0.12

0.38

2.40

49.20

Fuente: "La hoja increíble" Mortimer, Mantegazzas, Mariani, Morales, Molina. Bolivia 1992

Diagnostico y adivinación*

Entre los aborígenes quichuas este ACUYICO cumplía un rol de ritual mitológico, actualmente es entregado como ofrenda a la Pachamama al tiempo que se implora su amparo.

En la Puna es utilizado por adivinos para predecir el porvenir (Acuyicomancia); unos estudian la consistencia para extraer conclusiones, en tanto que otros observan su color y la forma que adoptan cuando se los aplasta con una roca; algunos otros los dejan secar sobre un papel al sol y analizan las manchas que se producen en el papel.

Algunos hechiceros puneños aconsejan enterrar el “ACUYICO” cuando su dueño está enfermo y no arrojarlo en cualquier parte, con el fin de evitar “daños”que puedan agravar el mal, variante rural sin duda, de la medicina preventiva.

Su utilización es diversa y extensa pero, en síntesis, podría ser un residuo masticatorio que tiene características mágicas singulares y goza en general del afecto del usuario, que agradecen sus bondades dándole virtudes mánticas y místicas supletorias, como si se tratara de un ente con vida propia y muerte útil.

En las hojas de la coca se busca, bella inspiración para volcar toda la riqueza vigorosamente y dedicarle un canto de alabanza y afecto a esta fraternal compañera en los días de triunfo sobre todo en las horas de infortunio y de orfandad.

El uso de la coca en los sistemas de diagnostico de la enfermedades y en general en los rituales de adivinación y sus relaciones con el universo místico de la cultura.

Antes de describir las practicas de adivinación y diagnostico por medio de las hojas de KUKA es importante aclarar que en la utilización del verbo “LEER” las hojas de coca son como un libro. Sino fuera la coca ¿con que cosa podríamos adivinar? La coca es un libro, es un diccionario para saber de una persona. La hoja de coca es una escritura hay que mirar o leer las hojas de coca y recién diagnosticar el estado de salud de la persona. Coquear es la palabra que describe la acción de mascar las hojas de coca.

Hay diferentes métodos para diagnosticar una enfermedad, por ejemplo con el AKULLIKU de acuerdo al sabor amargo o dulce, o con las hojas de coca que deben ser nuevas de la época.

Es posible consultar las hojas de coca en cualquier día de la semana. Existen días más indicados que otros para realizar esta practica, pues algunos lo hacen solamente los días martes y viernes para lectura de las hojas de coca. Es utilizado por médicos para predecir el porvenir

La interpretación del uso de la coca en la adivinación

Se utilizan dos cosas:

  • Una UNKUNA, una pequeña manta cuadrada tejida con lana de vicuña o de Alpaca-Zuri de buena calidad.

  • Las hojas de coca nuevas de la época

Una vez preparada la UNKUNA y nuestras invocaciones a la pachamama se saca las hojas de coca de la CHUSPA (bolsita pequeña) se lanza sobre la UNKUNA, la interpretación se hace al pedido del consultando, teniendo en cuenta varios elementos, entre los cuales sobresalen

  • -          formas de la hoja

  • -          estados de conservación

  • -          relación posicional entre las hojas

  • -          Formas de hoja

Después del lanzamiento representara al consultante o a la persona por la cual se consulta esta elección. Así en general la relación hojas\persona, depende en gran parte de las formas de las hojas. La forma alargada representa a un hombre mientras que las mas anchas se refieren a una mujer. Lo mismo pasa con la identificación de los niños.

Las características relativas a la conservación de las hojas de coca puede considerarse fundamentales para el diagnostico de las enfermedades tienen también importancia en lo que se refiere a la adivinación de eventos futuros. Colores, defectos naturales, rupturas, o huecos en el cuerpo de la hoja, son elementos utilizados para la interpretación

La Hoja Sagrada de KuKa *

 

Rastreando la coca en los señoríos aymaras

Las referencias que se pueden encontrar sobre el cultivo y el uso de la coca en la alimentación, rituales y otras actividades de las culturas andinas preincaicas son escasas, aunque lo suficientemente importantes como para ser tomadas en cuenta.

Los aportes de etnohistoriadores y antropólogos que se han basado en las crónicas españolas, así como los de arqueólogos y del trabajo propiamente histórico, plantean al respecto dos vertientes de análisis. La primera de ellas minimiza la importancia de este producto en las culturas andinas antes de su cultivo organizado por el Estado Inca. La segunda, considera que la hoja de coca fue un producto de gran significación para pueblos como el aymara antes de la dominación cuzqueña, posición que parece contar con mayores argumentos que la anterior.

Por ejemplo, en el norte del Perú, se han encontrado vasijas de la cultura mochica (500 años después de Cristo), en las que aparecen figuras de posibles sacerdotes con la mejilla dilatada por el acullico. Para el caso tiahuanacota , Ponca Sanjinés afirma que en cuarto periodo de esa cultura, el comercio de coca entre llos Yungas y el altiplano ya se había generalizado. Sin embargo, es en relación a los señoríos aymara que se encuentran más informaciones sobre el cultivo y uso de la coca, la mayoría de las cuales provienen de las fuentes españolas tempranas.

El cronista Garcia Diez escribió que antes del imperio incaico, los ayllus aymaras del reino Lupaqa tenían cocales en tierras de Chicaloma o Chicaruma, es decir, en los Yungas del actual departamento de La Paz. Por otra parte, en la visita a Zongo, realizada en 1568, se recuperó la noticia de que los indígenas del lugar poseían cocales desde mucho tiempo atrás, y la realizada a Chuquito en 1576 recogió el dato de que los "reinos" aymaras de Lago Titicaca tenían cocales en Larecaja y los Yungas de La Paz.

Sobre una de las funciones principales de la coca en estos grupos étnicos, es muy importante considerar la hipótesis de que su cultivo, comercialización y consumo estaban insertos en el contexto del control de diferentes pisos ecológicos practicado por los lupaqas, pacajes y otros pueblos aymaras. Además, cumplió una función cultural como elemento vital en las prácticas rituales y religiosas. 

 Función de la coca bajo el imperio Inca

Con relación al periodo inca, tampoco las opiniones de los estudiosos coinciden plenamente, pues algunos de ellos sostienen que su cultivo y consumo fueron reducidos, mientras que otros señalan que no sólo las élites de Imperio tuvieron acceso a ese producto.

La versión que indica que el uso de la coca estuvo restringido a la nobleza, se apoya en las informaciones de varios cronistas, como Juan Matienzo, que sostiene que las clases populares estuvieron excluidas del derecho a consumir coca, reservado sólo a los nobles y a los del Imperio. También se afirma que ésta era masticada por los "yaravecs", personas con memoria privilegiada que relataban la historia de ese grupo con una gran precisión.

Otros cronistas señalaron que los incas obsequiaban coca a las autoridades étnicas que llegaban al Cuzco, como parte de la Reciprocidad entre el Estado y los grupos étnicos dominados. Además, que junto a otros productos, esta hoja era almacenada en depósitos provinciales para ser utilizada en tiempos de guerra, distribuida entre los indígenas en tiempos de Paz para aliviar las necesidades de la población en caso de escasez de alimentos. Pero también existen informaciones sobre el cultivo de cocales autónomos del monopolio estatal por parte de algunos grupos étnicos, lo que significaría que su consumo no estuvo totalmente restringido.

Por otro lado. John Murra (1978:249) señala que los incas contaron con zonas dedicadas al cultivo de la coca que estaban bajo su control, así como los mitimaes, llamados "camayos", enviados a los valles a "curarla" y recogerla. Asimismo. parece ser que la coca cumplió la función de valor de cambio en un contexto de ausencia de moneda y reglas andinas de circulación de bienes de consumo.

Por otra parte, la coca tuvo también en el incaico, como en épocas anteriores, una función mágico-religiosa fundamental. Al respecto, Matienzo observó este ritual: (...)los adivinos mascaban hojas de coca y escupían el jugo en la palma de la mano con los dedos mas largos extendidos; si el jugo escurría igualmente por los dedos, el augurio era bueno; caso contrario, era malo (Martín 1983:20).

En realidad, el propio mito fundador del incario tuvo relación con la coca. Garcilaso de la Vega, al relatar la leyenda de los hijos del Sol que fundaron el Imperio, señaló que éstos habían ofrendado hojas de coca y enseñado al pueblo que éstas podían ser utilizadas para matar el hambre, eliminar el cansancio y permitir que el desdichado olvide sus desgracias.

La coca durante la Colonia

Desde las primeras penetraciones de los españoles a la zona del Tahuantinsuyo, éstos se anoticiaron de la existencia de cultivos de coca y, desde muy temprano, los cronistas y visitadores comenzaron a averiguar sobre sus características y usos.

Muy pronto se abrió un debate sobre si debía o no permitirse que siga siendo cultivada y consumida por los indígenas. El grupo ligado al clero consideró que debía prohibirse el cultivo y consumo de la "hoja del diablo", por su relación con prácticas mágico-religiosa que la doctrina de "extirpación de idolatrías" quería hacer desaparecer.

Pero esta posición perdió vigencia al constatarse que la coca podía ser utilizada en sustitución del alimento por su alto valor nutritivo y, por lo tanto, ser entregada a la fuerza de trabajo sometida en las minas y en el campo. Por otra parte, los españoles, ávidos de riquezas, percibieron que su cultivo y comercialización podían convertirse en otras fuentes de obtención de riqueza.

Descubierto el Cerro Rico de Potosí, cuya explotación se inició masivamente en la segunda mitad del siglo XVI, la mano de obra que se reclutó forzosamente desde la implantación de la mita por Toledo se convirtió en una importantísima consumidora de coca, junto a la de otros centros mineros como Porco, Oruro, Chichas y Lípez. A partir de ese momento, el cultivo y el consumo de la coca vivieron un importante y acelerado proceso de expansión. Por ejemplo, el cronista español Polo de Ondegardo sostuvo en 1571 que en ese momento había 50 veces más plantaciones de coca que cuando los incas regían el Perú.

 También se sostiene que el aumento en el cultivo y consumo de la coca tuvo que ver con el hecho de que la invasión europea había producido una grave crisis de alimentos, causando privaciones nutricionales en la población indígena, quien recurrió a la coca para paliar esas deficiencias.

En todo caso, ya a principios del siglo XVII, la coca se consolidó como un producto de gran difusión en el mercado colonial y su cultivo y comercialización involucraron a distintos grupos de la sociedad virreinal. Asimismo, el estado la había incluido como un producto importante en el pago del tributo. En ese siglo, el Cuzco fue la primera zona productora de coca en el territorio bajo jurisdicción del Virreinato de Lima. En la Audiencia de Charcas, hoy Bolivia, sobresalieron la región de los Yungas de La Paz, los valles de Zongo y de la provincia de Larecaja. De su comercialización se beneficiaron ciudades como el Cuzco, La Paz y La Plata, que en el siglo XVII fueron rentadas con 80 mil, 70 mil y 40 mil pesos respectivamente, por concepto de impuestos sobre la coca (MUSEF 1978:186). El principal centro consumidor continuó siendo Potosí.

 Desde fines del siglo XVI, muchos españoles tenían encomiendas de coca en la región de los Yungas de La Paz y, en el siglo XVII, ya existían numerosas haciendas en la zona. A pesar de ello, muchos ayllus Yungueños continuaron poseyendo sus propios cocales e importantes familias de caciques indígenas, como los Guarachi, contaron, a su vez, con grandes extensiones a su cultivo.

En el siglo XVII, la coca fue utilizada también como valor de cambio y con ella se podía obtener ganado y otros productos altamente valorados. Muchos indígenas se convirtieron en comerciantes de coca, llamados "cocanis", que la trasladaban a lomo de bestia o en sus espaldas por caminos de herraduras desde los Yungas de La Paz hasta Potosí. Además, según una autora, existían diferentes tipos de trabajadores, como arrendatarios, esclavos trabajadores temporarios involucrados con su producción, los que provenían principalmente de Pacajes, Larecaja y Omasuyos (Lema 1989:42).

A principios del siglo XVIII, las haciendas cocaleras de los Yungas atravesaban un momento importante de prosperidad y contaban con un mercado asegurado.        

 Junto a las zonas que hasta entonces habían sido tradicionales cultivadoras de coca, aparecieron plantaciones en las misiones de Apolobamba, así como en el valle de Cliza (Cochabamba) y, un poco después, en los Yungas del Espíritu Santo, que se encontraban en la entrada del Chapare cochabambino.

 Para fines de siglo, a los consumidores indígenas se añadieron los españoles y criollos que la utilizaban en mates para curar resfríos, dolores de muelas, heridas, fracturas de huesos y otros. Además, en las labores de la Independencia, la coca continuaba significando un suculento ingreso en alcabalas, diezmos, primicias y veintenas para el Estado y, principalmente, para la región de La Paz. En efecto, el impuesto a la coca fue siempre un rubro vital para la aduana de La Paz y su principal recurso económico.

Pero las sublevaciones indígenas de fines del siglo XVIII, primero, y la Guerra de la Independencia, después, impactaron en la pérdida de miles de hectáreas de coca, sobreviniendo un periodo de crisis del producto. Sim embargo, muy pronto la coca volvió a tomar el lugar principal en los ingresos locales de La Paz, y a lo largo del siglo XIX, ningún otro producto la aventajó, como describe un informe anónimo de las primeras décadas del siglo XIX, en el que sse dice:

La Paz, por sus Yungas ha sido y es el imperio de la moneda. Allí afluyen de todas partes caudales por su coca. Supongo, como es así, que en toda la República circula poca moneda. ¿Con qué otra moneda se realizaría el cambio de la coca? Potosí a su vez nada tiene sin La Paz (...) Pero sin la coca (La Paz) nada tiene (...) Adiós mineros, adiós moneda y adiós población si no hubiera coca (Parkerson 1980:115).

Bibliografía consultada

Murra, John,La organización económica del Estado Inca , Siglo XXI, México,1978.

Martín, Richard, "El papel de la coca en la historia, religión y medicina de los indios sudamericanos", en Ensayos científicos sobre la coca, Edit. Juventud, La Paz, 1983.

MUSEF, Uso tradicional de la coca en Bolivia, Informe final, La Paz, 1978.

Lema, Ana María, "Producción y circulación de la coca en el Alto Perú 1780-1840", Historia y Cultura, octubre 1989.

Parquerson. Philip,"El monopolio incaico de la coca ¿realidad o ficción?",Historia y Cultura, No.5. La Paz, 1984.

 


NOTAS:


* Antonio Paleari, Diccionario Mágico Jujeño, Editorial Pachamama – San Salvador de Jujuy, 1982 http://www.folkloredelnorte.com.ar

* Nota: el presente artículo fue tomado del libro de Magdalena Cajías de la Vega La Historia de Bolivia, la Historia de la Coca, de Fernado y Magdalena Cajías, Centro Italiano di Solidarieta, Roma, 1994. Encuentro Revista Boliviana de Cultura Año V, Nro. 11, noviembre 1995 Editorial Fundación BHN

 

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 Dra. Teodora ZAMUDIO